El artista de monedas

Escrito el sábado, 30 de noviembre de 2013 · 0 comentarios

Octubre y noviembre de 1977 fueron dos de los meses más negros de la historia del Mallorca. En esos días se produjeron dos encierros de los jugadores del club decano en petición de cobrar lo que el club les adeudaba. De la primera salieron con talones sin fondos, lo que hizo que nuevamente volvieran a encerrarse el 24 de noviembre. Encierro que abandonaron para jugar el partido frente al Onteniente, partido en el que fueron vejados los futbolistas por el público local, tirándoles monedas en señal de mofa.

El entrenador del Mallorca era el riojano Fernando Sánchez Alexanco,  nacido en Ezcaray en 1948, ex-jugador de fútbol profesional que, con apenas 29 años, se hizo cargo oficialmente del equipo el 8 de octubre, tras haber procedido el Mallorca a liquidar el contrato del antiguo entrenador Luis Costa. Sánchez Alexanco había estado entrenando la temporada anterior al Talavera C.F. No llegó a estar ni dos meses en el cargo, ya que el 1 de diciembre fue apartado de la dirección técnica del equipo por parte de la Junta Gestora del club.

Sánchez Alexanco había hecho piña con los jugadores en los encierros y, Pepe Bonet, uno de los jugadores que se encerraron contaba en su día que "El entrenador, Sánchez Alexanco, nos embestía, hacía de toro, y, nosotros teníamos que lidiarlo con las toallas. Fue quizás el único instante distendido". A Sánchez Alexanco le impuso la Federación Española de Fútbol una multa de 350.000 pesetas. Tras este incidente decidió abandonar el mundo del fútbol profesional y, junto a unos amigos que había hecho en Mallorca monta la discoteca "Victoria" en el Puerto de la Cruz, en Tenerife.

En Tenerife, Sánchez Alexanco, se dedica a inventar, crear. Se convierte en artista plástico. La llegada a España del Guernica en 1981, procedente de Nueva York, le impulsa a reproducirlo con monedas. Tardó 5 años en crearlo.

En este curioso vídeo nos habla un poco de todo esto:


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Padres e hijos

Escrito el lunes, 25 de noviembre de 2013 · 5 comentarios

No es un hecho corriente, pero sí se han dado algunos casos de padres e hijos que han defendido la camiseta de un mismo equipo. Que el padre llegue a un club, se quede a vivir en esa ciudad y su descendencia sea natural de esa misma ciudad es, hasta cierto punto, común. Lo raro es que el hijo sea también futbolista y que pueda jugar en el mismo equipo que su padre.

En el Mallorca es un hecho rarísimo. En verdad, tan solo he encontrado dos casos. Igual se me pierde alguno en la inmensidad de los tiempos y de los jugadores que no hayan disputado partidos oficiales. Uno de ellos ni siquiera cumple con la premisa del primer párrafo, ya que se trata de dos jugadores que llegaron al Mallorca procedentes de otro club y no sucedió que el padre se quedara a vivir en nuestra tierra y el hijo siguiera sus pasos.

1. El actor de cine y su padre.


Josep Munné Sempere nació en Igualada (Barcelona) el 16 de febrero de 1926. Delantero, debutó a los 21 años, el 9 de marzo de 1947, en Primera División en las filas del R.C.D. Español, marcándole un gol a José María Busto, portero del Sevilla F.C. La temporada siguiente la pasó también en el club perico, haciendo las maletas en la temporada 48/49 para ir a jugar al E.C. Granollers. El Mallorca se debió fijar en este delantero en el invierno de 1949, ya que su debut con la elástica bermellona se produjo el 12 de febrero de 1950, en una victoria por 3 a 2 frente al Club Real Murcia. Munné padre disputó 4 partidos de Segunda División con el Mallorca, marcándole 1 gol a la U.D. Salamanca. Tras finalizar la temporada partió hacia Valladolid, donde estuvo jugando la temporada 50/51.

Su hijo, Josep Munné Suriña nació en Barcelona el 3 de julio de 1953. Delantero criado en las categorías inferiores del F.C. Barcelona, sus actuaciones con el equipo juvenil blaugrana en los campos de tierra de la isla y, sobre todo, un partido contra el Virgen de Lluc en el que consiguió anotar 4 goles, no habían pasado desapercibidas para el club decano, que en el verano de 1971 consiguió su cesión por una temporada. Aquí coincidió con el también prometedor delantero de Palma, Juan Roselló, y con una vieja gloria del barcelonismo como Chus Pereda. Pep Munné acumuló 9 partidos de Segunda División y 1 de Copa del Generalísimo con la camiseta barralet, sin conseguir perforar la meta adversaria en ninguno de ellos. Su carrera como profesional del fútbol no prosperó adecuadamente ya que tampoco en el Rayo Vallecano 74/75 consiguió hacerse un hueco. Así que se tiró al mundo de la farándula y se hizo actor. Una faceta en la que le fue mucho mejor que como futbolista, a pesar de las buenas maneras que apuntaba en el juvenil del F.C. Barcelona.

2. Con el nombre del abuelo.

Blas Armero Gallego, nacido en Socuéllamos (Ciudad Real) el 17 de febrero de 1936. Futbolísticamente era conocido como Doro, diminutivo del nombre de su padre, Isidoro, muerto en la Guerra Civil. Recio defensa, inició su andadura balompédica en el equipo de la Pobla Llarga, en Valencia. De ahí pasó al C.D. Alcoyano y, acto seguido, al Hércules C.F. En 1961, con un equipo alicantino en la ruina total, fichó por el Mallorca, cumpliendo así su sueño de jugar en Primera División. Doro se mantuvo en el Mallorca durante 9 temporadas, hasta la temporada 69/70. En total fue alineado en 248 partidos oficiales y anotó 4 goles. Tras dejar el Mallorca jugó una temporada en el C.D. Atlético Baleares y luego se quedó a vivir en Palma.

Francisco Armero Sanz vino al mundo el 2 de noviembre de 1962 [gracias a la corrección de Lyd] en Palma de Mallorca, cuando su padre iba a iniciar su tercera temporada en el Mallorca. Conocido también con el diminutivo del nombre de su abuelo, Doro fue creciendo en la cantera del Mallorca hasta alcanzar el equipo filial del Mallorca la temporada 81/82. Un filial que se llamaba, oficialmente, U.D. Collerense del R.C.D. Mallorca y jugaba sus partidos habitualmente en el ya desaparecido campo de tierra de Son Mas, justo delante del aeropuerto. Doro acumuló 171 partidos en el filial del Mallorca hasta la temporada 86/87, y vio como otros jugadores tales como Pascual, Crespí, Molina o Miquel Ángel Nadal sí lograban un hueco en la primera plantilla, mientras que él tan solo pudo jugar 2 partidos de Copa del Rey y el famoso partido de la huelga de profesionales en 2ª División el 9/9/84 frente al Granada C.F.

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Segio Nichiporuk Kulik

Escrito el viernes, 15 de noviembre de 2013 · 0 comentarios

No tengo mucho más que añadir sobre este delantero Paraguayo/Chileno/Ruso/Ucraniano que fichó Miguel Contestí para el Mallorca en el mercado de invierno de la temporada 82/83 para sustituír a Kustudic que lo que él mismo le contó al periódico chileno "El Mercurio" en mayo de 2000. Así que si él mismo se considera uno de los héroes del ascenso de 1983, para qué le vamos a quitar nosotros la ilusión, ¿verdad?

"Sergio Nichiporuk: La historia de un hombre feliz

La vida del entrenador paraguayo de Santiago Morning no ha sido un lecho de rosas. El drama, los momentos oscuros y el sufrimiento han marcado una trayectoria que ya goza los primeros éxitos. Ganándose el respeto a punta de trabajo y éxitos, lo del ruso es un cuento que merece ser contado. "Mi padre, Sergio, era ruso y mi madre, Anastasia, es ucraniana. Huyeron para no vivir la Segunda Guerra Mundial y junto a mi abuelo Nicolai se fueron a Paraguay. En la casa, aún hoy, hablamos todos en ruso, aunque ya me he olvidado casi todo ahora que llevo veinte años en Chile. Allá, cuando voy de vacaciones, me dicen el gringo, y acá sigo siendo un extranjero. Lo he sido siempre, y ya ni siquiera me llama la atención.
Fueron colonizadores en Itapúa, cerca de Encarnación, a 180 kilómetros de las cataratas y les costó muchísimo, porque era casi selva virgen, donde había que limpiar el terreno botando árboles para luego sembrar y criar el ganado. Una vida durísima, donde desde muy niño tuve que cosechar el algodón y hacer las tareas propias del campo.
Cuando iba a la escuela me empezó a gustar el fútbol. No era muy bueno para los estudios, pero a la pelota le daba duro. Soñaba con ser futbolista, porque el campo no me gustaba y quería salir del país. Pronto, a los 15 años, me metí al Paraná, un equipo de la ciudad donde mi papá era dirigente. Me llamaron a la selección de mi región donde me tomó un empresario que me llevó al club Nacional, de Asunción, en 1975.
Después pasé a San Lorenzo, también de la capital, donde jugué hasta que un día llegó Manuel Rodríguez Vega, que dirigía a Ñublense de Chillán, quien conversó conmigo después del partido. Me dijo que necesitaba un delantero centro para su club y sin pensarlo dos veces me vine a Chile en 1980.
Salí goleador del campeonato de Segunda División, por lo que me contrataron primero de Wanderers y luego de Iquique (donde fui goleador del Torneo de Apertura). Me contrataron desde el Mallorca de España donde salí campeón de la Segunda división y volví a Magallanes en 1984, para integrarme a ese equipo que jugó Copa Libertadores de América. Era la mejor etapa de mi carrera, sí señor, cuando vino la primera desgracia. Me fracturé de tibia y peroné.
Yo tuve mala suerte como futbolista, porque cada vez que parecía que mi carrera tomaba vuelo, venía algo que me frenaba. Tras pasar un año recuperándome, me lesioné de nuevo. Recién pude volver a fines del '86 en La Serena, donde jugué algunos meses antes de irme al Atlante de México. Me fue bien, pero volví a Lota Schwager, que tenía buen equipo ese año, pero apenas llegado me fracturé una costilla y, cuando recién tenía 30 años, decidí retirarme. Me fui del fútbol, amargado porque siempre pensé que pude dar más de lo que finalmente dí".
El empresario
"Me compré una micro en Concepción para ser empresario, pero yo quería seguir ligado al fútbol. Vine a Santiago para seguir los cursos de iniciador y monitor y es allí cuando Roberto Hernández me invita a trabajar en Municipal Las Condes.
Me tuve que traer la micro, pero al comienzo fue difícil porque Roberto no sólo me pidió que lo ayudara con el primer equipo, sino que además con la escuela de fútbol y que jugara los domingos.
Trabajaba como enfermo. Dormía dos o tres horas diarias. Me levantaba a las cuatro de la mañana para tomar postura con la máquina. Salía a las cinco y cuarto y a eso de las once u once y media cambiaba el turno con el chofer y cargaba petróleo. El resto del día trabajaba en la cancha con el Municipal o la Escuela de Fútbol. En la noche esperaba que llegara la micro y le cambiaba el aceite para ahorrar o le regulaba los frenos. Me dormía a la una o dos de la mañana y al rato ya estaba levantado de nuevo.
Fueron tres años de sacrificio duro. Por eso hoy, cuando se habla de trabajo, nadie me puede dar clases, porque la vida es difícil y hay que ponerle el hombro para dejar de ser un mediocre. Hoy tengo tres máquinas y una casa, gracias a lo que hice en esos años".
El entrenador
"Fue ahí donde decidí independizarme, porque Roberto se fue a La Serena. Me fui a Cuarta División, a dirigir a Santa Cruz de Peñalolén, donde fui considerado el mejor entrenador de la serie. No teníamos cancha de entrenamiento, así es que teníamos que correr alrededor de una piscina en el parque para prepararnos.
Volví a Municipal Las Condes, a la Tercera División, donde ganamos todo, pese a que tuvimos problemas serios porque los dirigentes armaron un plantel muy grande y después no pudieron asumir los costos. Muy poca gente dio la cara, pero llegamos a la liguilla en Linares y, pese a que la perdimos, otra vez me eligieron el mejor entrenador.
En 1995 llegué a Cobresal y me fue muy bien. Estuvimos a un punto de ser campeones porque en Arica teníamos que ganar y sólo empatamos, por lo que el ascenso directo fue para Audax y Wanderers. En 1996 debimos subir, pero nos quitaron tres puntos por secretaría y en la liguilla otra vez no pudimos.
Me fui a Concepción, en la Primera División donde salí cuarto en el Apertura, con una plantilla muy baja. Pero me gustaba el desafío y acepté. Pudo habernos ido mejor, pero me vino el drama personal".
La pena honda
"Me nació una niña con síndrome de Down y otra se me murió sorpresivamente. Estuve muy mal, muy mal. Me quedé sin motivación, me costaba todo. Debo ser honesto y decir que la vida me importaba poco, que abandoné la actividad. En el torneo de Clausura logramos salvarnos apenas.
Yo sabía que no podía seguir, que no estaba bien, pero me llamó Ricardo Sobarzo, el presidente de Cobresal, para decirme que la tercera iba a ser la vencida. Honestamente, no tenía otra posibilidad en la vida. Estaba metido en la fase más negra de mi existencia y me fui de inmediato a una ciudad que conocía y a un club que quería mucho.
En 1998 subimos y debo decirle que fue la alegría más grande de toda mi vida. Fuimos campeones y lográbamos un objetivo que era perseguido con fervor por la gente. Nadie quiere ir a El Salvador y mantenerse en el profesionalismo cuesta mucho. Por eso se valoró tanto esa conquista que, desgraciadamente, se esfumó al año siguiente.
De repente hubo momentos muy amargos. De mucha soledad. Noches que parecían interminables e increíblemente tristes. Me quería ir porque todo lo que me rodeaba era dramático. A eso se sumó la enfermedad de mi padre, en Paraguay, a quien tuve que acompañar en sus últimos días y a eso se sumaron algunos problemas con el plantel y decidí irme. Partir. No quiero hablar más de eso porque es una etapa muy dolorosa en lo personal y lo profesional, pero el club finalmente se fue a Segunda después de una primera rueda muy buena y yo, tras el fallecimiento de mi padre, retorné a La Serena pensando que se venía un receso largo".

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Contacto

Twitter: @soydelmallorca

Email: soy_del_mallorca@hotmail.com

¿Me ayudas?

Busco nombres completos, fechas de nacimiento, lugares de nacimiento (y en su caso de fallecimiento) de jugadores que hayan jugado en el Mallorca entre 1916 y 1959; o entre 1975 y 1980.


¿Tienes algún listado antiguo? ¿Eres algún ex-jugador? ¿Eres familiar o conocido de alguno? Puedes contactarme por cualquiera de los métodos antes descritos.


Estado de la búsqueda a 26/12/2013: 702 de 1024 completados.

Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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