Gabriel Cladera, ¿una muerte olvidada?

Escrito el sábado, 22 de marzo de 2014 ·

La típica foto escolar
Gabriel Cladera Castell (Llubí, 23 de julio de 1956), comenzó a darle patadas a un balón en el equipo del Colegio Luis Vives de Palma de Mallorca. Fue en ese patio del colegio donde un árbitro apellidado Pérez lo vio destacar sobre el resto de sus compañeros y le propuso fichar por el C.D. Santa Eulalia, en el que pasó sus días más felices como jugador infantil y juvenil. Durante su etapa juvenil fue uno de los puntales de la selección balear. Cladera era un centrocampista atacante, dotado de buenas condiciones técnicas y con cierto olfato goleador.

En abril de 1973, con el Mallorca en plena crisis económica y obligado a buscar en la cantera local valores que pudieran servirle para jugar en Segunda División, por mediación del vicepresidente del club parroquial, D. Miguel Sastre y de su entrenador en los juveniles, el ex-jugador del Mallorca Blas Armero "Doro", Gabriel Cladera aterrizó en el club decano junto a sus compañeros Tomás Ruiz y Andrés Ramón. Allí fueron bautizados como "los tres mosqueteros", por su juventud y proceder los tres del mismo equipo. Sobre la llamada del Mallorca, Cladera declaraba al Diario de Baleares: "Había oído rumores, pero estas son cosas que siempre se dicen y pocas veces se acierta". Visto que las oportunidades llegaban en cuentagotas (a penas unos partidos amistosos) y que su juventud le pedía jugar cada semana, se acordó una cesión al C.D. España de Llucmajor; cesión que no duró mucho tiempo pues pocas fechas después se interesó por él el más potente C.D. Margaritense (ambos equipos jugaban en la Regional Preferente) y Gabriel Cladera vivió una segunda cesión en el club de Santa Margarita.

Con la roja del Mallorca
Al inicio de la temporada 74/75, César Rodriguez, entrenador del Mallorca, lo reclamó para su plantilla y lo hizo debutar oficialmente en Segunda División en la primera jornada de liga, en el estadio Ramón de Carranza el 8 de septiembre de 1974, con poco más de 18 años. Allí sustituyó en el minuto 76 al defensa Urruchurtu cuando el Mallorca ya perdía 2-0. Y, aunque Macario acortó distancias en el marcador en el minuto 85, no pudo el Mallorca empatar y su debut se saldó con derrota mínima. En la tercera jornada volvió a disponer de minutos, pero el Mallorca volvió a caer derrotado, esta vez en Burgos, por 4-0. A la siguiente jornada, la cuarta, disputó sus primeros (y a la postre últimos) minutos en el Lluís Sitjar. En el minuto 86 el Mallorca ganaba por 1-0 a la Cultural Leonesa y, en uno de esos cambios considerados para perder tiempo, sustituyó al paraguayo Jiménez. El 30 de enero de 1975 disputó sus últimos ciento veinte minutos como jugador de fútbol en el campo de "La Mina" de Carabanchel (con derrota 3-1), en el famoso partido de Copa del Generalísmo en el que el árbitro Rabadán no supo aplicar el reglamento en la tanda de penaltis.

No estaba teniendo muchas oportunidades Gabriel Cladera en el Mallorca cuando llegó el fatídico 13 de marzo de 1975. Ese día, el coche que iba conduciendo derrapó frente al cuartel de infanteria y sufrió un gravísimo accidente. Fue trasladado al Hospital de Son Dureta donde sufrió dos operaciones: una de vejiga y otra de fémur. Cuando salió de la UCI fue trasladado a la habitación 412, donde recibió las visitas de todos sus compañeros y de todos los miembros de la junta directiva del Mallorca, habitación en la que permaneció hasta el 7 de junio de ese mismo año, fecha en la que le dieron el alta e inició la recuperación domiciliaria. A finales de ese mismo mes le sobrevino una hepatitis a causa de las transfusiones de sangre que había recibido en el hospital. Visto que su situación iba empeorando, el 9 de julio fue ingresado nuevamente en Son Dureta. El 12 de julio los médicos ya no daban esperanzas de salvación para Gabriel. Finalmente, en la mañana del 14 de julio, a penas diez días antes de cumplir los 20 años, Gabriel Cladera Castell falleció en el hospital de Son Dureta.

Curiosamente su fallecimiento se produjo el mismo día que la primera plantilla del Mallorca se presentaba en el Lluís Sitjar para dar inicio a los entrenamientos de la temporada 75/76. Una presentación que se tiñó de luto vista la fatídica noticia acaecida esa misma mañana.

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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
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