Real Mallorca

Escrito el miércoles, 2 de julio de 2014 ·

Juan de Vidal i Salvà
Don Juan de Vidal i Salvà hizo fortuna con la venta de electrodomésticos en Casa Radio Telefunken. Frigoríficos de 125 vatios, televisores en blanco y negro o lavadoras de programa único eran sus grandes estrellas. Con la fortuna hecha compró el título de Barón de Vidal, con el que era conocido en toda la isla. Natural de Llucmajor, donde había nacido en 1925, antes de esta historia que os cuento hoy, ya había sido presidente del Mallorca entre diciembre de 1950 y febrero de 1951; así como en otro breve periodo de tiempo, entre junio y julio de 1951.

Dimitido el presidente Lorenzo Munar en diciembre de 1963, y tras las Juntas Gestoras (casi de salvación) presididas por Jorge Rosselló y Josep Ramis d'Ayreflor (éste un antiguo Alfonsino), Juan de Vidal i Salvà, ya con el título de Barón de Vidal, accede nuevamente a la presidencia del Mallorca el 5 de junio de 1964. Había sido el propio Ramis d'Ayreflor quien había ido a buscar al excéntrico (y millonario) propietario de Casa Radio Telefunken. Según cuenta el periodista Alejandro Vidal, Juan de Vidal era un hombre de fuerte carácter, siempre muy elegante en el vestir (no cabría esperar menos de un Barón), siempre con un puro en la boca y que no admitía de muy buen grado las críticas, hasta el punto de comprarle al editor Pedro Serra la revista deportiva semanal "Fiesta Deportiva" al objeto de que no fuera una publicación crítica con su mandato. Otra anécdota es que más de una vez, tras un partido en la península, cogió un taxi hasta Madrid para volver por su cuenta a Mallorca, sin acompañar al equipo. Sobre todo si el resultado no había acompañado.

Escudos antiguo y nuevo a partir de 1964
Una de las primeras cosas que hizo al entrar al club en 1964 fue encargar un estudio a un prestigioso gabinete de heráldica. Realizado este estudio, procedió a cambiar el escudo del club y... el nombre oficial del club. Así, durante la segunda mitad de 1964, el Real Club Deportivo Mallorca cambió de nombre oficial y pasó a denominarse Real Mallorca. No es esta una cuestión baladí, ni algo que haya yo leído en ninguno de los libros de historia publicados hasta la fecha sobre el Mallorca. Cierto que los amigos de lafutbolteca.com sí se hacen eco de este cambio de nombre, pero aquí en Mallorca no he visto nunca nada escrito al respecto. Como prueba del cambio oficial de nombre, adjunto unas imágenes de los Anuarios de la Real Federación Española de Fútbol de 1970 y 1980, en el cual se verifica el nombre oficial del club en esos años.
Anuario de la Real Federación Española de Fütbol de 1980.

Anuario de la Real Federación Española de Fútbol de 1970.

Porque, una vez dimitido el Barón de Vidal de la presidencia del Mallorca, en mayo de 1966 y, entrado en la presidencia José Barona, se volvió al escudo anterior, pero no se cambió el nombre oficial del club. Es decir, el Mallorca  sí volvió a ser conocido como Real Club Deportivo entre sus aficionados, pero las sucesivas directivas "olvidaron" comunicar el cambio de nombre a la Federación. En junio de 1972, Juan de Vidal i Salvá volvió a la presidencia del Mallorca y volvió a cambiar el escudo "tradicional" por el suyo, así como a utilizar el nombre de Real Mallorca (que aún era el oficial) en todas las comunicaciones y escritos. En concreto, no fue hasta 1980, ya con Miguel Contestí en la presidencia, cuando el Mallorca volvió a ser Real Club Deportivo Mallorca de forma oficial (es decir, con comunicación a la Federación).

Así pues nuestro querido Mallorqueta, a lo largo de la historia ha tenido los siguientes nombres: Alfonso XIII Football Club, Real Sociedad Alfonso XIII Football Club, Club Deportivo Mallorca, Real Club Deportivo Mallorca, Real Mallorca, Real Club Deportivo Mallorca y Real Club Deportivo Mallorca S.A.D.

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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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