Remontada histórica en Jerez

Escrito el viernes, 29 de enero de 2010 · 0 comentarios

Para que no se me tilde de escribir solo sobre episodios tristes, aunque es cierto que las cosas malas siempre se recuerdan con más emoción y dramatismo, os traigo hoy a la memoria una de las remontadas más históricas que el Mallorca ha protagonizado en su largo caminar. Así que, aprovechando que el domingo se vuelve a vistar la misma ciudad, os voy a contar el partido que el 7 de noviembre de 1982 ganó el Mallorca al Jerez en el viejo estadio Domecq por 2-3. Los que vivimos la transmisión radiofónica nunca olvidaremos esa gesta bajo la lluvia y el barro. El mal tiempo sobre la bahía de Cádiz había llegado esa semana, la versión más cruda del otoño se había dejado sentir sobre Jerez de la Frontera el día del partido y los días anteriores. Las lluvias habían dejado el campo de Domecq convertido en un lodazal en penosas condiciones para la práctica del fútbol. Ese fue uno de los condicionantes que le añaden dramatismo y fuerza a la narración de lo acontecido aquella tarde gaditana.

El Mallorca de Lucien Müller había empezado de forma muy dubitativa su segunda temporada consecutiva en Segunda División, dos victorias, tres empates y cuatro derrotas en los primeros nueve partidos habían puesto al entrenador francés en la cuerda floja. Un tropezón en la cancha del vice-colista Jerez habría supuesto con toda seguridad el cese del entrenador, pues no había confeccionado Miquel Contestí un equipo para otro fin que no fuera el ascenso. Para más inri Lucien Müller no podía contar con el portero titular Mariano Tirapu multado y sancionado por el club por un gesto que había hecho al público del Lluís Sitjar durante el partido de Copa del miércoles anterior frente al Poblense que se había saldado con victoria mallorquinista por 5-1, así que de entrada jugaron Reus, Juanito II, Zuviría, Gallardo, Sabido, Dacosta, Melchor, López, Morey, Delgado y Barrera. Juanito I sustituyó a Juanito II y Riado a Morey en el minuto 82. El partido comenzó pésimamente para el Mallorca ya que en el minuto 6 se adelantó el Jerez con un gol de Francis de cabeza. Así se llegó al descanso. En el primer minuto del segundo tiempo fue expulsado López por doble amonestación y, para acabar de redondear las malas noticias que llegaban desde Jerez, en el minuto 57 Mansilla conseguía el 2-0 para los locales. No fue hasta el minuto 68 cuando empezaron a llegar las buenas noticias para el Mallorca, pues en ese minuto el árbitro del Colegio Castellano Jiménez Muñoz expulsó al jerezano Eloy también por doble amonestación.

Pero, en resumidas cuentas, en el minuto 70 el Mallorca perdía por 2-0 en Jerez y nada hacía presagiar que el partido pudiera cambiar de signo. Sin embargo en el minuto 72 un centro de Zuviría es cabeceado por Dacosta y se convierte en el 2-1. Cinco minutos más tarde, en el 77, un barullo en el área es aprovechado por Rolando Barrera para llevar el 2-2 al marcador. Y, en plena vorágine atacante mallorquinista, en el minuto 80, el portero jerezano Recio no puede sujetar un disparo de Zuviría y Jordi Morey, con la caña preparada, anota el 2-3 definitivo. El Mallorca había remontado un 2-0 en 8 minutos. Increíble. A partir de ese partido las aguas se calmaron un poco y el equipo pudo conseguir otro increíble ascenso a Primera División tras los minutos de espera más largos jamas vividos en el Santiago Bernabéu.

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Más moral que el Alcoyano

Escrito el jueves, 28 de enero de 2010 · 4 comentarios

Al Mallorca le ha tocado vivir muchas noches negras, ha tenido infinidad de partidos infames y de resultados desastrosos. A mí me tocó vivir uno de esos en directo la noche del 20 de octubre de 2005. Andaba yo de vacaciones por la costa levantina por esas fechas aprovechando que el Mallorca disputaba partido de la tercera eliminatoria de la Copa del Rey en la localidad alicantina de Alcoy, o más bien al contrario, como jugaba el Mallorca en Alcoy decidí irme unos días de vacaciones por la costa levantina. Por esas fechas el Mallorca de Cúper no levantaba cabeza. Después de la milagrosa salvación a costa del Levante la temporada anterior, se habían depositado muchas esperanzas en la mano salvadora de Héctor Raúl Cúper, pero los resultados no llegaban y el juego, menos todavía. En su primera eliminatoria copera de esa temporada visitaba a un Alcoyano de Segunda B que, como nota a destacar, era entrenado por un ex-balearico como Benigno Sánchez.

Me había propuesto yo, de camino a Alcoy, visitar el museo de juguetes de Ibi, pero, mientras desayunaba, leí en la prensa local que la previsión era la de que se agotaran las entradas para el partido. Yo esperaba un cuarto de entrada en el campo, o sea, cuatro ratas y me desayunaba con la noticia de que igual no habría entradas a la venta para cuando llegara. Había que espabilarse, así que pasé de visitar el museo y puse ipso facto rumbo a Alcoy. Allí encontré el campo con facilidad y, tal y como anunciaba el periódico, me encontré con las taquillas cerradas con el cartel de "no hay billetes" colgado. ¡Vaya decepción! Tantos quilómetros viajados para quedarme sin ver el partido. ¡No podía ser! Así que me puse a pensar y ... ¡bingo! Me fui al hotel del Mallorca a mendigar una invitación. Siempre se les da algunas invitaciones al equipo visitante, es lo que marcan las normas de cortesía. Me parapeté en la puerta del hotel a ver si salían a pasear los jugadores o alguien del club. Por supuesto era el único loco que estaba en la puerta del hotel y aún no entiendo porqué no me echó el portero a patadas de la puerta. No salía nadie, creo que llegué demasiado tarde y que ya estaban en el comedor. ¿Mi gozo en un pozo?

En estas vi aparecer a Jordi Jiménez, de la cadena SER, le conté mi caso (estoy de vacaciones, venía a ver el partido, ya no hay entradas, etc.) y me dijo que él no tenía entradas, pero me bajó al primer sótano del hotel, donde estaba el comedor y allí estaban en una mesa todos los responsables del Mallorca, desde Héctor Cúper hasta Toni Tacha, jefe de la expedición, dialogando animadamente a los postres de la comida. Jiménez habló con Tacha y este le prometió que me intentaría conseguir una entrada, que estuviera en la puerta del campo cuando ellos llegaran y que él miraría de conseguírmela en el campo, pero que no les habían dado invitaciones y que haría lo que pudiera. Supongo que se sorprendió de encontrar un mallorquinista en Alcoy en un partido de tercera ronda de Copa del Rey.

Llegué al campo dos horas antes de que empezara el partido y, unos cuarenta minutos después llegó el autocar del Mallorca, al que no esperaban más de veinte o treinta personas, todos locales. Yo me hice ver ante Tacha, éste entró en el campo y, al cabo de un minuto, volvió a salir con una invitación para mí. ¡Bien, no me voy a perder el partido! Ahora solo falta que ganemos...

Ese era mi pensamiento, pero a falta de un cuarto de hora para empezar ya no cabía ni un alfiler en el viejo campo de El Collao, con un público bullicioso y entregado a sus colores. Entonces le envié un sms a mi hermano y le dije: "tío, aquí no ganamos ni de coña". No me equivoqué, aunque no esperaba que el baño fuera tan monumental. Héctor Cúper alineó ese día a Moyá, Maciel, Ballesteros, José, Cortés, Campano, Farinós, Pereyra, Peralta, Okubo y Choutos. Yordi sustituyó en el descanso a Choutos, Fernando Navarro entró por Cortés en el minuto 62 y Borja por José en el 79. Para los que se pregunten quién es ese tal José, decirles que se trata de José Rodríguez, que era defensa central del Mallorca B y ese día debutaba con el primer equipo en partido oficial, luego no jugó nunca ni un minuto más y tuvo que buscarse la vida en el Ciudad de Murcia, Torrevieja, Ferriolense, Eivissa (el año pasado) y esta temporada estaba en el Guijuelo. Empezó bien el Mallorca queriendo llevar el peso del partido y Farinós tuvo la primera ocasión a los diez minutos, pero Maestro, portero del Alcoyano, detuvo su disparo desde la frontal. A partir de ese momento se acabó el Mallorca. Al cuarto de hora Parrado puso el 1-0 para el Alcoyano, en el 45 Pacheco puso el 2-0 de penalti. Tras el descanso, más de lo mismo. Antoñana marcó en el 64, redujo distancias Okubo en el 69. En ese momento soñé con una inmensa reacción bermellona que nos condujera, como mínimo, a la prórroga, pero no pudo ser. El ímpetu atacante del Mallorca fue penalizado con un último gol de Antoñana en el minuto 87. El arbitraje de Undiano Mallenco fue malo como siempre, pero no influyó en el resultado. De nuevo David venció a Goliath.

Tras acabar el partido, Héctor Cúper aseguró en rueda de prensa que "ha sido un fracaso absoluto, nos han humillado. La moral está muy caida. Me siento frustrado porque no hemos demostrado que había ilusión por esta competición. Lo mejor es olvidar esta noche cuanto antes". El entrenador argentino declaró "sentirse fuerte para seguir adelante, aunque nos esperan días muy duros". Yo, que no tenía prisa, salí de los últimos del campo y esperé la salida de los jugadores del campo y realmente al que se veía más afectado era a Cúper. Y tal y como había vaticinado el entrenador en la rueda de prensa no hubo que esperar mucho para que llegaran las dificultades, pues el camino de vuelta hacia la costa lo hice conduciendo bajo una intensa niebla que me impedía ver más allá de cinco metros delante de mí.

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Yo también tengo un pasado oscuro

Escrito el miércoles, 16 de diciembre de 2009 · 5 comentarios


Pues sí amigos, confieso que he pecado. En el pasado. En el pasado muy remoto, pero he pecado. Yo era simpatizante del Valencia. Eso sí, en la más tierna infancia, cuando yo aún no tenía capacidad de razonar. La verdad es que no recuerdo bien porqué, no se me viene a la mente ninguna razón para serlo, yo creo que era simplemente que el nombre me sonaba bien y que el escudo me parecía bonito. Hay que tener en cuenta que en esa época el Mallorca era carne de Segunda B y Tercera.

Si busco un punto de inflexión en mi inmersión total en el mallorquinismo tal vez llegaría a la fecha del 14 de agosto de 1981. Esa noche se disputaba en el Lluís Sitjar de Palma la segunda semifinal del XIII Trofeo Ciutat de Palma y se enfrentaban cara a cara el Mallorca y el Valencia. En la primera el F.C. Barcelona se había desecho el día anterior del Boavista por 4-1. El Mallorca, tras haber estado ausente en los tres trofeos anteriores, regresaba al cartel del Ciutat de Palma gracias a su ascenso a Segunda División cosechado la temporada anterior. Desde el 20 de abril de 1970, fecha en que el Mallorca había derrotado al Pontevedra por 2-0 en el último partido disputado por el club decano en Primera División hasta esa fecha, había tenido pocas oportunidades el Mallorca de batir a un rival de esa categoría. De hecho, en partido oficial, tan solo una vez en esos once años transcurridos, cuando en la Copa del Rey de 1977 el 10 de enero de 1976 el Mallorca había superado por 2-1 a la Real Sociedad (aunque luego acabara perdiendo la eliminatoria en Atocha).

Aunque para decir toda la verdad ese día no estaba yo en el campo ya que me encontraba en Menorca de campamento de verano, las noticias que me llegaron al día siguiente del partido reforzaron mis convicciones rojillas que ya por aquél entonces empezaban a superar ampliamente a las valencianistas. Aquél día Antonio Oviedo alineó de entrada a Tirapu, Sahuquillo, Aparicio, Gallardo, Ruiz Sánchez, Toño, Orellana, Delgado, Kustudic, Peles y Urtubi. A los 32 minutos Morey, a la postre héroe del partido, sustituyó a Urtubi lesionado y a los 58 Riado a Aparicio. Ese partido era el debut del dúo balcánico del Mallorca, Kustudic y Peles, ante su afición. El objetivo, tal vez, era hacernos olvidar a Paco Bonet y a Sebastián Nadal. El árbitro era el mallorquín Riera Morro y, según los ches, su arbitraje fue muy parcial a favor de los locales. Empezó marcando Gálvez para el Valencia en el minuto 28; dos minutos después, en el 30, Kustudic al rematar una falta lanzada por Sahuquillo consiguió la igualada; en el 41 Morey, recién salido al terreno de juego, anotó el 2-1; un minuto después, en el 42, Solsona desde cuarenta metros sorprendió a un Tirapu muy propenso a hacer grandes vistas para llevar el 2-2 antes del descanso; en la segunda parte, en el minuto 72 Morey le roba la cartera a Solsona y tras plantarse solo ante el portero valencianista Pereira lo bate de tiro cruzado poniendo el 3-2; finalmente en el minuto 86 un pase largo de Kustudic a Morey es aprovechado por este último para establecer el definitivo 4-2 y llevar el delirio a las gradas de un Lluís Sitjar que presentaba uno de esos llenos históricos de antaño. Para más inri el Valencia falló dos penalties, uno Pablo en el primer tiempo y otro su gran figura, el danés Arnessen, en el segundo. Al final del partido Pasieguito, el entrenador del Valencia aducía que "estamos faltos de rodaje", mientras que Oviedo, eufórico, decía que "ha sido una gran victoria. Creo que con ello ya hemos cumplido sobradamente. Frente al Barcelona haremos lo que podamos, pero estaremos mucho más cansados".

Efectivamente así fue, al día siguiente el F.C. Barcelona barrió al Mallorca en la final y lo derrotó por 4-1, pero el mallorquinismo había disfrutado de su primer momento de gloria en muchos años y yo, desde Menorca, me llené el alma de color bermellón para siempre.

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Fernando Ortiz

Escrito el domingo, 13 de diciembre de 2009 · 0 comentarios

Nacido en Corral de Bustos, provincia de Córdoba, Argentina, el día de navidad de 1977, este diestro defensa central inició su andadura futbolística de pequeñín en el equipo de su pueblo, el Sporting Club, en el que estuvo entre 1992 y 1995. Ese año fue reclutado por los ojeadores del equipo capitalino, Boca Juniors. Allí estuvo tres años en las categorías inferiores del club, acabando de formarse, hasta que el 31 de mayo de 1998 logró debutar en el primer equipo en el partido que ese día Boca venció por 4-0 a Gimnasia y Tiro de Salta. El debut en la Primera División Argentina se produjo de la mano del Director Técnico García Cambón. Con la casaca de Boca Juniors consiguió el Torneo Apertura de 1998. Así mismo fue seleccionado por José Pekerman para la selección sub-23 Argentina, con la que debutó en un partido amistoso en Tokio. Sin embargo, la presencia en la defensa de los de la bombonera de Ibarra, Bermúdez, Samuel y Arruabarrena, le dejaron sin sitio en el equipo xeneize. A pesar de todo, en 8 partidos con Boca anotó 3 goles. He llegado incluso a leer que todos los goles de su carrera deportiva menos uno, los ha anotado de cabeza.

El Mallorca B, en la temporada 1998/1999 debutaba en la Segunda División española. Su trayectoria en la liga fue irregular, de más a menos, de tal forma que en enero de 1999 el equipo ya estaba en plena lucha por evitar el descenso. Así pues el Mallorca B, entrenado ya por Nando Pons que había sustituído a Jesús Linares, decidió reforzarse con varios jugadores en el mercado de invierno, llegando a la isla el jugador del Málaga Caracol, los jugadores del Maranao de Brasil Da Mota y Alyson (que luego tuvieron problemas con su supuesto pasaporte comunitario) y el defensa central de Boca Juniors Fernando Ortiz, se supone que avalado por el entrenador de la primera plantilla Héctor Cúper. También causó baja David Montero, que retornó al Salamanca B. Fernando Ortiz debutó en la jornada 22, la primera de la segunda vuelta, en el Mini Estadi de Barcelona el 30 de enero de 1999. Ese día el Mallorca B, con dos goles de Ramón, derrotó al colista Barcelona B por 1-2 y la actuación de Ortiz en el centro de la defensa mallorquinista fue buena. En la media temporada que estuvo en la isla, Ortiz disputó 13 partidos, los 13 como titular, de los cuales completó 11 sobre el terreno de juego. En total estuvo 1112 minutos sobre el terreno de juego defendiendo la camiseta del Mallorca B y vio dos tarjetas amarillas. En el Mallorca B coincidió con sus compatriotas Rodrigo Braña y Mauro Javier Potenzoni.

Sin embargo, al finalizar la temporada con el descenso del Mallorca B a Segunda B, y al irse su posible valedor Héctor Cúper al Valencia, Fernando Ortiz hizo las maletas y volvió a su Argentina natal. Allí recaló en el Club Atlético San Lorenzo de Almagro, pero Oscar Ruggeri no le dio mucha bola en el equipo del Nuevo Gasómetro y al finalizar la temporada cambió de aires y fichó por el Club Atlético Unión de Santa Fe. Allí, de la mano de entrenadores como Nery Pumpido o Carlos Griguol encontró Fernando el caldo de cultivo perfecto para acabarse de formar como futbolista. En junio de 2003, coincidiendo con el descenso a Nacional B del club santafesino, Fernando Ortiz fichó por el Club Atlético Banfield. En el "Taladro", de la mano del entrenador Julio César Falcioni, consiguió clasificar al club por primera vez en su historia para una competición sudamericana.

Pero Fernando Ortiz no se quedó en Banfield para disfrutar de esos logros, si no que voló hacia La Plata para enrolarse en las filas de Estudiantes. Un equipo que luchaba por el título y que lo consiguió ganando el Torneo Apertura en 2006, de la mano del Director Técnico Diego Simeone y con Fernando Ortiz como kaiser de la defensa y el también ex-mallorquinista Rodrigo Braña como dueño de la manija del centro del campo.

Sin embargo, la carrera del futbolista profesional siempre se ha tildado de corta, así que al finalizar la temporada 2006 y, aprovechando el tirón del título conseguido en Argentina, Fernando Ortiz, con 28 años de edad, decidió probar en otras latitudes para acumular más experiencia y, seguramente, algunos dólares que le permitieran llegar a una jubilación más plácida. Así pues, Fernando hizo caso a una de las propuestas que le llegaron del fútbol mejicano y fichó por el Club Santos Laguna, un club modesto en el que los logros son la permanencia holgada, pero que de la mano de Fernando Ortiz y sus compañeros consiguieron el sueño de lograr el tercer campeonato del Torneo Clausura en 2008 al derrotar en la final al Cruz Azul por un global de 3-2. Fernando Ortiz, individualmente, fue galardonado con el premio al mejor defensa central del Torneo Clausura de 2008. Esa gran temporada le permitió fichar por el Club de Fútbol América, club que nunca ha abandonado la Primera División y es uno de los dos más populares de México.

Una mala temporada en el América, con problemas con el entrenador y el club, le han llevado a aceptar el verano pasado un préstamo a los Tigres de la UANL. En noviembre de este mismo año, la primera lesión grave de su carrera, en la rodilla, ha hecho que deba operarse y que, en estos momentos, a punto de cumplir los 34 años de edad, se encuentre de baja y sin poder jugar, aunque como él mismo dice "la idea es lo más rápido posible (efectuar la operación) y arrancar de cero una etapa nueva. Es la primera vez que tengo una lesión en mi carrera, pero estoy tranquilo y no es nada grave".

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Todos tenemos un pasado oscuro

Escrito el miércoles, 25 de noviembre de 2009 · 0 comentarios

"¡Domingo, Domingo! ¡los de colorado son nuestros! ¡los de colorado son los nuestros! ¡los de colorado! ¡son nuestros!", en estos términos textuales tan exaltados se dirigía el narigón Bilardo a su fisioterapeuta en el Sevilla F.C., Domingo Pérez Mora, el 6 de febrero de 1993 cuando salió al terreno de juego de Riazor al producirse una dura entrada de Maradona a Albistegui que terminó con el jugador deportivista sangrando por la nariz. No contento con eso, cuando el fisio ya estaba de vuelta en el banquillo, le ragaló otra frase mítica "¡Qué carajo me importa el otro, pisarlo, pisarlo!"

Pues bien, alguno de nuestros ídolos en el banquillo, al parecer, en el año 1995 ya era todo lo sabio que el apodo le presupone. Esta historia viene a cuento para hacernos ver que la memoria es corta y selectiva. Empezaba un frío noviembre del año 1995 con un entrenador recién estrenado en el Mallorca. José Manuel Esnal Mané había cogido el testigo de Josean Irulegui y, como primera perla, había dejado un 0-4 en casa contra el Logroñés que, a la postre, supuso perder el golaverage directo con los riojanos y, de hecho, el ascenso directo. El miércoles después de ese grave tropiezo en casa el Mallorca debía visitar el estadio de Mestalla para devolver visita en la eliminatoria de Copa del Rey que tan a contrapelo llegaba en ese momento. Las opciones eran mínimas tras el cero a cero del partido de ida, pero había que apurarlas al máximo y, al menos, a Mané le serviría la Copa como experimento para la Liga.

Ese 8 de noviembre de 1993 era cuestión de tiempo que el Valencia marcara el gol que decantara la eliminatoria a su favor. El Mallorca de Mané se presentó al terreno de juego (comparado con esto Manzano es un suicida, ja ja ja) con Kike, cinco defensas, Kientz, David, Julián Ronda, Luna y Olaizola, cuatro centrocampistas, Soler, Sacarés, Maqueda y José María y un solo punta, Fortune. En el 66 Raúl reforzó la defensa al sustituír a Maqueda, en el 68 Huegún sustituyó a José María dejándonos casi sin centrocampistas y al inicio de la prórroga Vidal sustituyó a Fortune. Así pues era cuestión de tiempo perder el partido. Sin embargo el Valencia de Luis Aragonés, que daba cancha libre a algunos de sus suplentes para que se reivindicaran, no conseguía traspasar la poblada línea defensiva mallorquinista. Tan solo un remate de Mijatovic a la escuadra de Kike en el 27 de la primera parte se cita como jugada reseñable. El árbitro del encuentro era el extremeño Carmona Méndez, más conocido como paloma que como halcón de altos vuelos, por eso extraña que mostrara tarjeta amarilla a Julián Ronda en el minuto 4 y luego, hasta cierto punto del partido, todas fueran para jugadores valencianistas: Viola en el minuto 40, Engonga en el minuto 55, Otero en el minuto 76 y de nuevo Engonga en el 80, por lo que fue expulsado.

Es en ese momento en el que, totalmente fuera de sí, Luis Aragonés grita desde el banquillo a Carmona Méndez aquello de que "¡nosotros somos el Valencia!", la alcachofa de un periodista radiofónico caza las palabras al vuelo, son innegables. Y lo malo no es hablar, lo malo es que, desde ese momento el árbitro empieza a barrer hacia casa: tarjeta amarilla a Sacarés en el minuto 84, a David en el minuto 97 y roja directa a Julián Ronda en el minuto 107 (vale, en esa jugada también expulsó al valencianista Viola).

Fortune tuvo en sus botas el 0-1 que nos daba la eliminatoria en el último minuto del tiempo reglamentario, pero tras quedarse mano a mano frente a Zubizarreta, le envió mánsamente el balón a las manos. El partidó y la prórroga terminaron con empate a cero y tuvo que decidirse la eliminatoria en los penaltis. En la portería contraria a la de tanda de la final de Copa de 1998, fondo de los seguidores ultras del Valencia, por supuesto. Y eso que tener a Zubizarreta delante parecía toda una garantía de éxito, pues su fama como parador de penalties era nula, vamos, que se los colaban todos. Pero ese día no fue así. Anotaron para el Valencia Mendieta, Mijatovic, Gálvez e Iñaki (fallando Poyatos) y por el Mallorca tan solo consiguió anotar Sacarés, fallando Soler y Huegún. 4-1, a casa y Don Luis Aragonés tan contento.

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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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