Zoran Masic

Escrito el martes, 22 de septiembre de 2009 ·

Nuestro gran atleta (aunque no de Cristo) de hoy nació el 2 de enero de 1969 en la fría y aún comunista ciudad de Belgrado. Se nota que desde pequeño fue una persona muy cabezota, pues en lugar de dedicarse al atletismo, para el que sin duda estaba mejor dotado, quiso probar fortuna en el mundo del balompié. Sus primeros (y a la postre mejores) pasitos los dio en el Omladinski Stadium de Belgrado con la camiseta blanquiazul del OFK de Belgrado, o sea el Omladinski Fudbalski Klub, lo que traducido al cristiano sería algo así como Club de Fútbol de la Juventud de Belgrado. Allí disputó su primera temporada como profesional, la 1992/1993, participando en 36 partidos y anotando 13 goles. Sin embargo, sus buenos números no permitieron a su equipo ser más que undécimo al final de la primera liga de la República Yugoslava, lo que le costó a los de Belgrado, por un puesto, el descenso a la liga B para la temporada 1993/1994. Esa temporada Masic sigue con su progresión y anota 14 goles en 24 partidos, siendo pieza básica del campeonato de liga B y del ascenso a la liga A obtenido por el tercer equipo de Belgrado.


Fue esa buena progresión (y no solo en carrera) la que debió llamar la atención de los técnicos del Estrella Roja de Belgrado, que lo fichan ese verano de su vecino capitalino. En el Estrella Roja, la temporada 1994/1995 disputa 6 partidos anotando 3 goles (en la foto el cuarto de la fila central por la izquierda). Sin embargo no encuentra sitio entre los rojiblancos y debe hacer las maletas hacia Grecia, donde se enrola en las filas del Panionios de Atenas. Allí empieza su peripecia por el mundo mundial y el descenso de su rendimiento anotador, que no como velocista. En 28 partidos disputados a penas consigue anotar un gol. Un pobre balance para pensar en una vuelta triunfal a Belgrado. Sin embargo consigue acomodo en la plantilla del Estrella Roja a principios de la temporada 1995/1996, participando en 6 partidos en los que consigue anotar un gol.

El Mallorca 1995/1996 no está respondiendo a las espectativas creadas. El equipo de Mané, que ha sustituido a Irulegui, se pasea por la zona media-alta, pero sin dar de sí todo lo que el Presidente Beltrán desea. Por eso se lanza a la caza de refuerzos en el mercado de invierno. El delantero búlgaro Petar Mitharski abandona el equipo en diciembre, en parte debido a que si se le quiere retener toda la temporada se deben abonar más de 50 millones de pesetas al CSKA de Sofía y en parte a su nulo rendimiento y se le busca un refuerzo de garantías. El Mallorca se ha fijado en dos delanteros argentinos: Juan Abaurre del Godoy Cruz de Mendoza y Diego Klimowicz del Instituto de Córdoba. El secretario técnico Pep Bonet y el entrenador no se ponen de acuerdo sobre cuál comprar. En este punto aparece en escena la tercera vía, el yugoslavo Zoran Masic. Y, al ser su contratación menos complicada, se va a por él. Masic es presentado en Palma el 12 de enero de 1996 y llega cedido hasta final de temporada por el Estrella Roja de Belgrado. La principal característica de este delantero de 1'85 metros de altura es la velocidad. Lástima que no haya podido rescatar para la posteridad las primeras declaraciones del yugoslavo a la prensa local.

Masic debuta en el Mallorca en un partido amistoso disputado el 18 de enero contra el Tennis Borussia Berlin que acaba con empate a dos y en el que anota un gol. Su debut oficial se produce tres días más tarde, cuando en el minuto 69 del partido que disputa el Mallorca en el Lluís Sitjar contra el Osasuna sustituye a Stankovic. Esa domingo por la mañana, un milagroso gol de Morales en los últimos minutos, aprovechando un fallo clamoroso de Masic en el remate, salva la cabeza de Mané. Vistiendo la camiseta bermellona solo anota dos goles, ambos en el partido que empatamos a dos en Logroño y que nos aleja casi definitivamente del ascenso directo. Curiosamente en ese partido el Mallorca viste de blanco. Al final consigue disputar 580 minutos en 15 partidos con la camiseta bermellona, siendo totalmente intrascendente su paso por la delantera mallorquinista. Aunque muestra detalles de buen jugador (y mejor velocista) no son suficientes para que el Mallorca, con objetivos superiores, intente quedárselo en propiedad en la temporada en la que, finalmente, conseguirá el ascenso a primera división.

Tras abandonar el Mallorca por la puerta de atrás, ficha por el Écija, embarcado también en la dura Segunda División. Allí no le van mucho mejor las cosas que en Mallorca y a penas consigue jugar 493 minutos en 7 partidos sin anotar ningún gol. Así pues, en el año 1998, decide probar la vía China, o sea, irse a jugar a la liga China en el Sichuan Quanxing (este nombre que lo traduzca Rita), donde en 14 partidos anota 2 goles, contribuyendo así (pobremente, diría yo) al quinto puesto final de su equipo. Ocho años después ese equipo desaparece, pero parece ser que nada tuvo que ver nuestro querido Zoran Masic en el asunto. La temporada 1998/1999 vuelve a su querido OFK de Belgrado, pero como tantas veces ocurre con los jugadores inquietos, a penas un año después ya hace de nuevo las maletas para recalar en la isla mediterránea de Chipre, quién sabe si nostálgico de Mallorca. En Chipre juega la temporada 1999/2000 en el Apollon de Limasol 22 partidos anotando 13 goles, quedando su equipo quinto clasificado. La temporada 2000/2001 juega en el Ethnikos Achnas FC 12 partidos anotando 2 goles, club que cinco años más tarde, en 2006, consigue su mayor gloria al vencer la Copa Intertoto, claro que sin nuestro protagonista de hoy, que, al parecer, abandona el fútbol profesional en Chipre al acabar el año 2001 en sexta posición de la liga chipriota.

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NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

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Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
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