André Zakari Lambo

Escrito el sábado, 12 de septiembre de 2009 ·

Nuestro protagonista de hoy nació un cálido 14 de mayo de 1976 en Dosso, pequeña ciudad de Níger que se encuentra a unos 140 kilómetros al sudeste de su capital Niamey. En la antigüedad esa ciudad era la capital del Reino de Dosso.

Sus primeros pasos futbolísticos nos conducen al JST Niamey, o, como mejor dirían ellos, la Jeunesse Sportive du Teneré de Niamey, club de la capital de Níger. Un equipo que no conocería la gloria de un título liguero hasta el año 2000, bastante después de que Lambo los abandonara a principios de los años 90. Porque nuestro amiguito, de culo inquieto, pronto, antes de cumplir los veinte años, dio el salto a la más poderosa liga de Burkina Faso para enrolarse en las filas del Etoile Filante de Ouagadougou. Es de suponer que allí pudiera ganar sus primeros títulos, tal vez el doblete del año 1993 y disputar sus primeras participaciones en Competiciones Africanas (¿esto se dirá así?) en la African Cup of Champions Club en las que los burkinafaseños nunca pasaron de la primera ronda. No me pidais goles y partidos en esos primeros años africanos porque, incluso para mí, hay datos insondables.

Sin embargo, como la red de espías del fútbol europeo no tiene límites, el Ajax de Amsterdam de Louis Van Gaal se fijó en él, pero no pudo fichar por los holandeses debido a que tuvo problemas para conseguir el permiso de trabajo. Sin embargo, unos polacos intrépidos decidieron dar un toque de color a su liga y ficharon al bueno de Zakari para el Hutnik de Cracovia, quiero decir el KS Hutnik Krakov. Allí se instaló en el verano de 1994, dejando atrás amigos y familia (se supone) y cambió el calor de Níger por el frío de Polonia. En Polonia jugó dos temporadas en Primera División, antes de cumplir los 20 años, en las que anotó 13 goles en 38 partidos. Llamando la atención, al parecer, de numerosos ojeadores extranjeros.

Entre ellos a Raúl Longhi, tercer entrenador del Mallorca, que se fijó en ese proyecto de delantero de Níger, físicamente muy fuerte y prometedor. Así pues, Zakari Lambo, en el tórrido julio de 1996, hizo nuevamente las maletas y se marchó a la aventura española. Aunque poco tengan que ver los paisajes mallorquines con los de su Dosso natal, seguro que la temperatura sí se asemejaba más a lo que él conocía que la de la fría Cracovia. Sin embargo, para fastidio de nuestro protagonista de hoy, nada más aterrizar en Palma vio como le llevaban a Holanda de pretemporada, en concreto a la localidad de Beekberger, donde Víctor Muñoz Manrique, entrenador mallorquinista, podría evaluarlo junto al ghanés Baba Sule, que también se encontraba a prueba, y otros veinticuatro compañeros más. En principio Víctor Muñoz había solicitado un delantero goleador al presidente Beltran, Diego Klimowicz era el elegido, pero por cuestiones muy ajenas a su voluntad tuvo que conformarse con Lambo durante la pretemporada. El de Níger debutó con la camiseta roja el 26 de julio de 1996 en partido amistoso contra el AZ67 (lejos de las glorias actuales, pues acababa de ascender a la Primera División Holandesa), partido que terminó con victoria mallorquinista merced a un gol de penalti de Stankovic. Según las crónicas el debut de Lambo fue prometedor, pues era un delantero de gran calidad.

A la vuelta del stage el Mallorca debía enfrentarse a su más dura prueba de pretemporada, el Trofeo Ciutat de Palma. En la primera semifinal el Mallorca se enfrenta al F.C. Barcelona y, a pesar de que se adelanta con un gol de Valverde, acaba derrotado por 1-3. Lambo debe ver todo el partido desde el banquillo. Dos días después va a tener su última oportunidad con los bermellones en el partido por el tercer y cuarto puesto frente al Sporting. Lambo disputa los noventa minutos. Según las crónicas se muestra bullicioso, tanto que es incluso amonstado por el colegiado Soberats Mas. El Mallorca pierde 1-3 ese partido. Sin embargo, las múltiples quejas que recibe el equipo por su mala actuación en el Ciutat de Palma, que según el presidente Beltrán ha hecho perder al Mallorca un montón de abonados y de dinero, hacen imposible el fichaje del joven de Níger, reo de la necesidad de un delantero contrastado por parte del cuerpo técnico del Mallorca. Así abandona Lambo, sin pena ni gloria, el club bermellón a penas un mes después de haber aterrizado y el Mallorca acaba fichando a Obiku como su delantero de referencia.

Como quiera que se encuentra en España y que Barcelona no está tan lejos de Mallorca, decide probar fortuna también en el filial del Barça, de donde es descartado por su entrenador Juande Ramos pocos días después.

Por fin, para la temporada 1996/1997 encuentra acomodo en la liga belga, en el KSC Eendracht Aalst, donde en dos temporadas juega 33 partidos y anota 7 goles. Después juega, sucesivamente, en Alemania en el VFR Mannheim, nuevamente en Bélgica en el UR Namur, en Polonia, otra vez en su querido Hutnik la temporada 2001/2002, y finalmente vuelve a Bélgica donde se desarrollará el resto de su carrera: RFC Tournai, KVC Zwevegem Sport, KVK Ieper y Koninklijk Eendracht Wervik, equipo en el que podría haber colgado las botas este mismo verano. No es de extrañar que, con el tiempo, adquiriera la nacionalidad belga.

Su paso por la selección de Níger se cuenta por veinte partidos disputados y quince goles anotados.

1 comentarios:

Gontxo dijo...
12 de septiembre de 2009, 15:32  

Ey! Ya ansiabamos tu regreso con artículos sobre la historia del Mallorca, claro que si!

Yo a este pobre muchacho, recordaba apenas el nombre y poco más. Claro que su estancia no fue muy prolongada. Sin embargo, sus numeors con la Selección de Niger son apabullantes.

Un saludo Xesc

PD El oro día te enlazamos en RCDM el artículo sobre Barrera, ya que fue el autor del gol 200. Bienvenido de nuevo

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Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
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3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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