Isidoro San José

Escrito el miércoles, 13 de junio de 2012 ·

Hoy viene al caso uno de esos jugadores a los que se podría catalogar de "habían sido famosos". El típico jugador que vino con más nombre que hambre de fútbol. Isidoro San José Pozo nació en Madrid el 27 de octubre de 1955. A los nueve años ingresó en el Torneo Social del Real Madrid y desde ahí fue escalando por todos los equipos del club blanco hasta alcanzar el primer equipo. Su debut se produjo a los 18 años en los cuartos de final de Copa del Rey contra el Granada; también jugó en las semifinales contra la U.D. Las Palmas. Sin embargo, cuando parecía que podría jugar la final, fue relegado al equipo juvenil nuevamente porque en la misma fecha disputaban también la final y San José era el capitán del equipo. En el Real Madrid se mantuvo hasta junio de 1986, disputando 183 partidos de liga y recolectando un bonito palmarés: 4 Ligas, 2 Copas de la UEFA y 4 Copas del Rey. Además coleccionó 13 presencias en la selección española absoluta, habiendo participado en el Mundial de Argentina-78 y en la Olimpiada de Montreal-76. Su único problema serio fue una lesión de menisco que lo tuvo inactivo toda la temporada 1980/1981. Como anécdota queda que fue lesionado en El Molinón por Enzo Ferrero y el público, creyendo que el jugador sportinguista no había tocado al madridista y que no merecía la expulsión, empezó a gritar eso de "así, así, así gana el Madrid", un grito que con el tiempo se fue oyendo en todos los campos, incluído el Lluís Sitjar.

El 16 de junio de 1986 se hizo público que el Mallorca había llegado a un acuerdo con Isidoro San José para ficharlo por dos temporadas, tras haberle concedido la baja el club merengue. San José, de 30 años de edad, iba a cobrar 13 millones de pesetas durante esas dos temporadas en la isla. En su presentación hubo de todo, desde dos puyitas al Real Madrid: "No está en mi ánimo guardar rencor a nadie del Real Madrid, pese a que no comparta la decisión tomada sobre mi baja", "El club, el presidente más concretamente, si lo desea o cree conveniente, hará algo. Yo poco puedo hacer, porque no tenía firmado el partido de homenaje. Creo que me lo merezco, pero es cosa de ellos. No obstante, veo muy difícil que se pueda celebrar, ya que con mi marcha a otro equipo, tal vez no sería aconsejable", a una explicación para su fichaje: "entre las ofertas que tenía, la del equipo mallorquín era la que más me satisfacía en conjunto. Económicamente no era la más alta, pero también pensé que el clima y la estancia en la isla serán muy positivos para mis tres hijos", a una declaración de objetivos realista: "El Mallorca ha sido uno de los primeios clubes que se interesó por mis servicios lo cual me resultó agradable. Soy consciente de que, acostumbrado a jugar por un título, será duro hacerlo ahora por evitar el descenso. Pero soy un profesional de esto y como tal debo obrar según se presenten las cosas". También dejó alguna frase hecha, tan típica de los futbolistas: "No considero que vaya a tener puesto fijo como titular, habrá que ganárselo día a día". Ni que decir tiene que con ese palmarés se convirtió en el fichaje estrella del verano de 1986 para el Mallorca, a la espera de despejar la incógnita del portero marroquí Ezaki Badou y del jovencito de Manacor Miquel Àngel Nadal.

Su debut con la camiseta del Mallorca fue premonitorio de lo que sucedería después con su temporada: un fracaso. Fue en el primer amistoso de la pretemporada frente al Cartagena y con derrota por 2-1. Posiblemente su único gol como mallorquinista lo consiguiera el 20 de agosto de 1986, en partido amistoso en el campo del Albacete que acabó con victoria del Mallorca 1-2. Aunque empezó la temporada en el banquillo de El Sadar, desde la segunda jornada hasta la vigesimoprimera fue entrando más o menos en los planes de Serra Ferrer, bien incrustado en la defensa o en el centro del campo. El 4 de enero de 1987 disputa su último partido de liga con el Mallorca en el Vicente Calderon, un día que salimos derrotados por 3-1. A partir de ese día fue relegado al ostracismo por Serra Ferrer, al igual que su compañero Mantilla. En el mes de junio de 1987, el jugador hablaba clarito a la prensa sobre su situación: "El entrenador me ha explicado lo que quiere que yo haga. Quiere un hombre aguerrido, luchador y agresivo, no sé si eso significa dar patadas ,no lo sé pero bueno, de alguna manera voy a intentar convencer al técnico y ganarme un puesto para la próxima temporada", lo que dejaba claro que no quería irse del Mallorca fracasado: "Sí, por varias razones. Primera, no diría la principal pero sí importante, he sido un profesional durante muchos años y no quiero sáilr del Mallorca por la puerta de atrás. Si alguna vez salgo de aquí no quiero que sea en honor de multitudes pero sí con la cabeza alta. Y la segunda es que vine aqúí con la convicción de jugar dos temporadss. Se lo expliqué al presidente antes de venir. A mi famiila tengo tres hijos, no la iba a mover de Madrid por un año, él lo comprendió hicimos un contrato por dos; ahora ya tengo todo pendiente del año que viene, no tengo ni siquiera mi casa en Madrid, la tengo alquilada. Aquí también me ocurre lo mismo con el señor donde vivo y el colegio de los niños está ya con la matrícula. Sería una movida muy grande el tener que salir de aqul Es decir, es difícil que salga del Mallorca. El fútbol da muchas vueltas y puedo ser útil al equipo en algún momento. No voy a crear ningún problema, no es mi estilo, aunque no juegue. Creo que lo he demostrado este año, he estado marginado y he sido incapaz de meterme con el club o con el entrenador".

Sin embargo la opinión de Serra Ferrer fue superior a los deseos del madrileño e Isidoro San José fue dado de baja ese mismo verano. Como jugador del Mallorca actuó en 17 partidos de liga, acumulando 819 minutos juego, en los que vio una única tarjeta amarilla. No vistió ninguna camiseta más como profesional del balón. Al acabar su ciclo de jugador montó una correduría de seguros y una escuela de fútbol. También ha estado relacionado con la Asociación de veteranos del Real Madrid como secretario y, actualmente, es tertuliano de una radio nacional y dirige las Escuelas de Fütbol del conjunto blanco.

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NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
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7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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