Baile de porteros

Escrito el jueves, 14 de mayo de 2009 ·

Al final, siguiendo a este ritmo, voy a destripar todos los detalles de la temporada 1991/1992. Si en algo se caracterizó esa temporada fue por el caos en que estuvo sumido el club durante todo el curso futbolístico. Tal es así que, como os cuento en este post, el Mallorca llegó a utilizar a cinco porteros diferentes durante la temporada. Empezó la temporada como titular Ezaki Badou, pero tras el partido de la quinta jornada, disputado en Tenerife el 6 de octubre de 1991, se tomó unas vacaciones no autorizadas por el club en Marruecos alegando motivos personales, vacaciones que sentaron bastante mal a Llorenç Serra Ferrer (de todos es conocido su carácter irascible), que lo apartó de la disciplina del Mallorca. Ezaki encajó 4 goles en 5 partidos. A partir de ese momento la maquiniaria del club se dispuso a buscar un sustituto de garantías para el marroquí (algo, por supuesto, casi imposible) y, mientras, ocupó la posición de titular en el marco bermellón el portero de 27 años Miquel Bennàsar Mojer, más conocido como Molondro. En principio, el segundo portero era Covelo, pero se encontraba lesionado. Molondro debutó en Primera División con el Mallorca el 20 de octubre de 1991 en la victoria por 1-0 al Cádiz y, en total, disputó 5 partidos como defensor del arco mallorquinista encajando 7 goles.

El 3 de noviembre de 1991 el Athletic Club visita el Lluís Sitjar y Molondro es por tercer partido consecutivo el portero mallorquinista. En el banquillo, también por tercera semana consecutiva, se sienta un imberbe gabellí de 20 años de edad y de nombre Antoni Prats Servera, que, normalmente, está defendiendo la portería del Mallorca At. en esos campos de Tercera División. Todo hace indicar que será otra plácida tarde de pipas en el banquillo, pero nada más lejos de la realidad. El partido se tuerce para el Mallorca poco después de la media hora al anotar Ziganda el primer gol visitante. En el minuto 38 la primera alegría para los locales llegó merced a la expulsión del bilbaíno Tabuenka. Sin embargo, como dura poco siempre la alegría en casa del pobre, en el minuto 44 Molondro derriba a Valverde que se estaba escorando, alejándose de la portería y el colegiado Merino González decreta penalti y expulsión del portero de Sa Pobla. Rápidamente es llamado a filas Toni Prats, sin calentar, que va a tener que debutar en Primera División poniéndose frente a un consumado especialista en el lanzamiento de penalties como es Larrazábal. Prats no tiene suerte y el penalti de Larrazabal acaba entrando en su portería, así pues, el bueno de Toni Prats encaja un gol nada más debutar en Primera, y, aunque cierra la tarde sin encajar ningún gol más, no puede evitar la derrota del Mallorca ese día por 1-2. Esa misma semana se difunde la noticia del fichaje del portero yugoslavo Omerovic por parte del Mallorca, noticia que luego se desmiente rotundamente. El Mallorca, al parecer, está pescando por tierras de los Cárpatos y no en la península balcánica.

A la semana siguiente, Molondro, que no es sancionador por el Comité de Competición, vuelve a ponerse bajo los palos mallorquinistas como titular y Prats vuelve a esperar turno en el banquillo en el partido que el Mallorca pierde en Sevilla 2-0. La semana siguiente, antes del partido contra el Sporting de Gijón se anuncia el fichaje del rumano del Dinamo de Bucarest Bogdan Stelea, que asiste desde el banquillo a la derrota por 0-1 frente a los asturianos con Molondro nuevamente bajo palos. La semana siguiente, en el Bernabéu, Bogdan Stelea deja en el banquillo a Molondro y, aunque el Mallorca cae derrotado por 2-0, el rumano es el mejor jugador del partido y, por fin, parece que se ha encontrado el recambio adecuado para Ezaki Badou. Stelea se mantiene en la titularidad hasta el final de la temporada, disputando 27 partidos en los que recibió 37 goles, salvo en el partido del 3 de mayo de 1992 en el Carlos Belmonte de Albacete en que es remplazado por Covelo, portero gallego que había sido fichado tras el ascenso a Primera tres años atrás, que había estado lesionado a principio de temporada cuando Ezaki dio la espantada y que disputaba allí su noveno partido (y a la postre último) con la camiseta del Mallorca por encontrarse ausente Stelea, en una concentración de la selección rumana.

Moraleja: si tres porteros en una misma temporada son multitud y cuatro son una barbaridad, entonces, cinco ¿qué son?

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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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