Sergio García Aguilar

Escrito el jueves, 7 de mayo de 2009 ·

Hubo una época en el Mallorca en la que parecía que cualquier persona que pasase por la puerta del Lluís Sitjar y dijera que era futbolista y que venía a hacer una prueba era bienvenido. Ya os he contado el caso de Sinisa Konkalovic, así que hoy mi batallita va sobre otro de estos jugadores extraños que ha tenido el Mallorca y que tan buenos resultan (y difíciles) para explicar su pequeña historia/fracaso en el Mallorca. Sergio García Aguilar era un jugador francés nacido en Lyon el 11 de febrero de 1966, con la doble nacionalidad franco-española gracias a sus padres. Su posición natural era la de centrocampista o media-punta. Su primera prueba de fuego (valga la exageración) fue en trofeo internacional Tot Sport que se disputó en mayo de 1990 en el Lluís Sitjar (del que ya os he hablado en otro post) y en el que estuvo a prueba el fino y melenudo jugador francés, que, al parecer, también era seguido por el RCD. Español. Superando la prueba, ante la atenta mirada de Serra Ferrer, al anotar dos goles en el primer partido contra el Vitesse de Arnhem. Así pues, visto su buen hacer en los amistosos, estampó su firma como jugador del Mallorca por tres temporadas.

Pero antes había tenido una carrera prolífica en Francia. Se inició en esto del balompié en el Matra Racing de Paris, luego jugó en el Villefranche (Division III), dos temporadas en el Gueugnon (Division II)  donde tuvo problemas en el nervio óptico y un cambio de entrenador que, según él, le impidieron triunfar y, finalmente, en el Châtellerault (Division III) desde donde fue fichado por el Mallorca, a pesar de las múltiples ofertas que, según él, tenía tanto en Francia como en España. En sus declaraciones a la prensa gala declaraba que "era consciente de lo que valía, que se iba a entregar al cien por cien y que estaba seguro que podía conseguirlo (triunfar)"

Su primera convocatoria llegó en partido de Copa del Rey en Torrelavega, pero no llegó a jugar ni un minuto. Y una rotura fibrilar le mantuvo alejado de toda posibilidad de ir convocado durante el primer mes y medio. De hecho, tuvo que esperar para debutar en el Mallorca hasta el 18 de noviembre de 1990 en un partido que acabó 1-1 frente al Sporting de Gijón y no volvió a aparecer en una alineación del Mallorca hasta el 10 de marzo de 1991, momento en el que disputó 6 partidos consecutivos. El 14 de abril de 1991, de nuevo contra el Sporting de Gijón, el día que debutaba Pedro Del Campo en el centro de la zaga mallorquinista, se lesionó en el minuto 34 y no volvió a disputar ningún partido oficial más en toda la temporada. En total en la temporada 90/91 disputó 7 partidos con la camiseta rojilla sin anotar ningún gol. Eso sí, el 29 de junio recogió su medallita de subcampeón de Copa del Rey en el Bernabéu, aunque ese partido histórico para el Mallorca lo viera desde el palco del feudo madridista. También fue llamado por la selección olímpica francesa durante esa temporada, pero decidió no acudir para no perder la doble nacionalidad y poder jugar la liga como español. Bueno, pongamos como disculpa que había sido su primer año, el de aclimatación. Así que había que esperar al año siguiente para que ofreciera todo su potencial. A pesar de que durante el verano surgió el rumor de un posible traspaso al Español, donde Solsona lo conocía de sus tiempos del Matra Racing de París, empezó con toda la ilusión del mundo Sergio García su segundo año en el Mallorca y lo empezó con la camiseta de titular. El 5 de enero de 1992 marcó su único gol oficial con la camiseta bermellona, y lo hizo ni más ni menos que frente al F.C. Barcelona, todo un lujo. Sin embargo, la llegada de nuevos jugadores ofensivos como Stosic, Gálvez, Milojevic o Pinilla, y los malos resultados cosechados hasta la fecha por el equipo, le fueron apartando de las alineaciones, hasta que dejó de contar para Serra Ferrer. En total durante esa segunda temporada en la isla disputó 17 partidos anotando el gol anteriormente relatado. Digamos que su contribución al descenso a Segunda División no fue determinante pero sí una ayudita más. No es raro que Miquel Dalmau, nuevo propietaro del Mallorca en el verano de 1992 lo pusiera en la lista de descartes y abandonara el club.

Una vez abandonada la disciplina mallorquinista Sergio García volvió a Francia para enrolarse nuevamente en el último club en que había jugado allí, el Châtellerault. En la temporada 93/94 jugó en el Cádiz en Segunda División 5 partidos sin anotar ningún gol, equipo por el que había fichado con un contrato de tres temporadas. En el Cádiz también volvió a ser un jugador muy perseguido por las lesiones. En marzo de 1994 se hablaba de una posible rescisión del contrato del francés y de otros jugadores debido a la precaria situación financiera del conjunto andaluz. El 21 de abril el Consejo de Administración le abrió un expediente por unas declaraciones que había hecho declarando que "el Cádiz va a pagar caro lo que me ha hecho esta temporada".

Y a partir de ese momento, con Sergio García abandonando el Cádiz a final de esa temporada con 28 añitos, se pierde la pista de uno de los jugadores más enigmáticos y raros que han pasado por el Mallorca en toda su historia, el único dato cierto que me queda de él es que la temporada 96/97 jugó en el Sete F.C.de Francia.

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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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