El arbitraje de Franco ... Martínez

Escrito el viernes, 3 de abril de 2009 ·

Quien dice que la afición del Mallorca siempre ha sido fría, se equivoca. O bien no vivió en primera persona la temporada 1983/1984. Durante esa temporada del regreso del Mallorca a Primera División tras muchos lustros sin hacerlo el Lluís Sitjar fue un hervidero cada partido y, en casi todos, había una persona de negro a la que dirigir toda la ira que daba el que los resultados nunca acompañaran.

El 2 de octubre de 1983 vivimos un ejemplo de lo anteriormente expuesto. Esa agradable tarde de otoño nos visitaba el Sevilla. Para el Mallorca la temporada se iba torciendo lentamente y aún no había sido capaz de ganar ningún partido. Koldo Aguirre dispuso que salieran de inicio los siguientes jugadores: Tirapu, Zuviría, Sabido, Dacosta, Izquierdo, Delgado, Higuera, Martínez, Juani, Verón y Barrera. A los 63 minutos Riado entró por Higuera y a los 68 Juanito por Riado, lesionado. El triste protagonista del partido fue el colegiado murciano Ángel Franco Martínez, que había hecho un arbitraje correcto hasta el tiempo de descuento. Empezó dominando claramente el Sevilla, adelantándose en el marcador con un gol de Moisés en el minuto 30 y fallando clamorosas ocasiones de gol ante Tirapu en los primeros minutos. El Mallorca consiguió empatar en el minuto 39 por mediación de Verón a pase de Juani. Solo dos minutos después, en el 41, Verón le dio la vuelta al marcador mandando a la red una combinación con Martínez (que debió ser el único pase que hizo bien en toda la temporada). Tuvo Higuera el tercero en sus botas antes del descanso, pero falló ante Buyo. Durante toda la segunda parte el Sevilla achuchó buscando el empate, pero el Mallorca defendía con uñas y dientes su primera victoria de la temporada. En el minuto 65 Serna envió a la enfermería a Riado con una entrada escalofriante que, aunque solo le reportó una tarjeta amarilla, fue posteriormente sancionada con 4 partidos de sanción por el Comité de Competición. Ruda sacó bajo palos un cabezazo de Juani con Buyo batido que podría haber significado el gol de la tranquilidad para los mallorquinistas.

Pero de la tranquilidad se pasó al escándalo en el minuto 91 cuando Franco Martínez señaló penalti a favor del Sevilla por un supuesto derribo a J. Álvarez en el área bermellona que solo él vio. Pintinho lo transformó en el 2-2 final. El público, que llenaba el Lluís Sitjar, se exaltó sobremanera y empezaron a llover objetos sobre el terreno de juego reitrándose el árbitro a los vestuarios en medio de una bronca monumental. En los vestuarios la bronca subió de intensidad y el Presidente Contestí acusó al árbitro murciano de "ladrón, Franco Martínez es un ladrón" en pleno ataque de nervios. Más de 2000 personas se quedaron en la puerta del estadio esperando la salida del colegiado para tomarse la justicia por su mano, gritando consignas tan edificantes como "a la salida del Sitjar te vamos a matar" o "aeropuerto, aeropuerto" en alusión a que hasta allí estaban dispuesto a perseguirle. El árbitro abandonó el estadio en un furgón policial por la puerta lateral sin efectuar declaraciones. Al día siguiente el Mallorca anunció que iba a mandar una carta a la Federación y a recusar a Franco Martínez. De resultas de esos incidentes el Lluís Sitjar fue clausurado por un partido y se abrió expediente sancionador a Miquel Contestí. El partido de sanción se cumplió en Ibiza, en la eliminatoria de Copa del Rey contra el Badia de Cala Millor.

La temporada anterior el Lluís Sitjar ya había sido clausurado por un partido, el último de la primera vuelta, que se disputó en Sa Pobla contra el Castilla de los Míchel, Butragueño, etc. y que se saldó con victoria mallorquinista por 3-0. Esa misma temporada en Primera, por los incidentes del partido del Valladolid que ya comenté en un post anterior volvió a ser clausurado el Lluís Sitjar, y el partido de la jornada 30 contra el Betis lo tuvimos que disputar como locales en el Mini Estadi de Barcelona, perdiendo 0-1.

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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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