El valor de un gol

Escrito el jueves, 2 de abril de 2009 ·

Decía en una entrada anterior que hay partidos que marcan tendencias. Pues bien, hay otros partidos que marcan ligas, aunque en el momento de disputarse no pueda preveerse. Ese es el caso del partido que recupero hoy correspondiente a la jornada 25 del campeonato nacional de liga de Segunda División de la temporada 1982/1983 que disputábamos en Riazor el domingo 20 de febrero de 1983 a las 17 horas. El Mallorca, que iba cuarto en la clasificación con 29 puntos, se presentaba en La Coruña para jugar contra el Deportivo que iba segundo con 30 puntos, con la baja de Zuviría por acumulación de amonestaciones y de Orellana que acababa de ser dado de alta tras superar una lesión.

El estadio de Riazor presentaba una media entrada y estaba en buenas condiciones, aunque algo blando por las lluvias caídas durante la semana. El Mallorca de Lucien Muller afrontó el partido con Tirapu, Juanito Pérez, Juanito I, Sabido, Gallardo, Dacosta, Riado, López, Nichiporuk, Delgado y Barrera. En el descanso Amer sustituyó a Sabido. Arbitró el partido el cántabro Díaz Agüero que realizó un arbitraje correcto, mostrando cartulina amarilla a nuestro entrenador Muller. El Deportivo de la Coruña salió espoleado queriendo hacer olvidar a su parroquia la derrota de quince días antes frente al Palencia y fue muy superior al conjunto barralet durante los primeros setenta y cinco minutos de partido. El primer gol coruñés llegó en el minuto 29 cuando una jugada de García por el extremo fue rematada por José Luis, libre de marca. El segundo gol fue de penalti en el minuto 47, una escapada de Vicente termina siendo derribada en el área por Gallardo, el penalti se encargó de ejecutarlo José Luis. El tercer gol llegó en el minuto 62 cuando Moreno remató en plancha un centro de García. El partido de la primera vuelta en el Lluís Sitjar había terminado con ese mismo resultado, 3-0, así que, visto lo visto, los mallorquinistas se lanzaron al ataque para acortar diferencias y, de paso, poner el golaveraje a su favor. Al final lo consiguieron en el minuto 81 cuando López, anticipándose a la defensa, remató una falta botada por Barrera batiendo al portero local Jorge.

Francisco Javier López García, santanderino de Laredo, había sido fichado del Betis esa misma temporada. En el Betis había disputado 266 partidos en Primera División anotando 25 goles. En el equipo verdiblanco ganó la Copa del Rey de 1977, en cuya final marcó 2 goles y otro más en la tanda de penaltis y fue 1 vez internacional absoluto. En el Mallorca, al que llegó con 31 años, jugó 28 partidos anotando 5 goles. Al parecer se retiró al finalizar esa temporada en el Mallorca.

El Mallorca salió tras ese partido más lejos de los puestos de ascenso, pero dada la igualdad que presidió esa temporada, llegó a la antepenúltima jornada con todo a favor para ascender a Primera. Le bastaba conseguir un punto, bien en el José Rico Pérez de Alicante frente al Hércules, bien en casa contra el Cádiz. Como quiera que perdió esos dos partidos, en la última jornada tenía que igualar el resultado que consiguiera el Deporitvo de la Coruña contra el Rayo Vallecano en Riazor en el partido que disputábamos en el Santiago Bernabeu contra el Castilla. Al final igualamos el resultado (es un decir) ya que ambos equipos perdimos (1-2 el Deportivo y 1-0 nosotros, quedando para la historia los 8 minutos que pasaron entre el final de nuestro partido y el de Riazor). Con ese resultado el Mallorca y el Deportivo acabaron empatados a puntos en la tercera plaza y el gol de López en Riazor fue decisivo para determinar nuestro ascenso a Primera División. Por eso, nunca hay que despreciar el valor de un gol.

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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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