Proeza en el Bernabéu

Escrito el lunes, 23 de marzo de 2009 ·

Con miedo en el cuerpo, así iban todos los equipos visitantes al Bernabéu la temporada 1989/1990. El Real Madrid estaba certificando una de sus mejores temporadas de la historia y los equipos que pasaban por su feudo salían trasquilados y goleados uno tras otro, tanto fue así que esa temporada batió el Real Madrid el récord goleador estableciéndolo en 107 dianas. El santuario madridista era un fortín inexpugnable. De hecho el único equipo que fue capaz de robarle un punto al Real Madrid en toda la temporada fue el Mallorca. Esa es la historia de hoy.

El 4 de febrero de 1990 había amanecido muy frío en la capital de España. A las 17 horas el Real Madrid recibía a su próxima victima propiciatoria en el Bernabéu, o sea, el Mallorca, ante 80.000 espectadores ávidos de una nueva goleada y que dejaron en taquilla 29 millones de pesetas. El Mallorca de Serra Ferrer, que estaba completando una campaña más que digna en su enésimo retorno a Primera División, basada en una defensa casi numantina en muchos partidos, alineó de entrada a Ezaki, Serer, Fradera, Vulic, García Cortés, Parra, Pedraza, Nadal, Calderón, Claudio y Álvaro. En el minuto 70 Guillermo sustituyó a Claudio. En frente, el Real Madrid de John Benjamin Toshack, alineó a Buyo, Julio Llorente, Hierro, Ruggeri, Gordillo, Míchel, Sanchís, Solana, Martín Vázquez, Butragueño y Hugo Sánchez. En el minuto 56 Paco Llorente sustituyó a su hermano Julio y en el minuto 76 Tendillo a Butragueño. Arbitró ese día el colegiado Castellano-Leonés Ángel Calvo Córdoba, que tuvo una actuación irregular, siendo su mayor lunar el no haber expulsado a Míchel por una agresión a Vulic al filo del descanso, enseñándole tan solo cartulina amarilla tras consultar al juez de línea (si vieron algo debía haber sido una agresión y, por lo tanto, tarjeta roja). En las postrimerías del partido expulsó por doble amonestación a Hugo Sánchez (famosas sus palabras a Ezaki cada vez que nuestro portero iba a efectuar un saque "morito, saca ya, morito"). Se adelantó el Real Madrid en el marcador en el minuto 32 por mediación de Fernando Hierro de tiro libre directo y empató para el Mallorca, todavía en la primera parte, Claudio Barragán , de un zurdazo tremendo que se coló por la escuadra de Buyo.

Crónicas de ese partido cuentan que los jugadores del Mallorca no querían que el árbitro pitara el descanso para no perder de vista a sus marcas en el vestuario. Tal era el entramado defensivo montado por Serra Ferrer, que no en vano el Mallorca llegaba al Bernabéu como equipo menos goleado de la categoría con 19 goles encajados. No fue hasta la segunda parte, cuando los merengues ya jugaban con un jugador menos, que llegaron los apuros para la zaga bermellona, con dos balones enviados a los palos por parte de Martín Vázquez y Gordillo. El banquillo madridista se llevó una buena pita cuando, tras la expulsión de Hugo Sánchez, decidió sustituír a Butragueño por Tendillo; Toshack lo explicaba en rueda de prensa diciendo que "hice ese cambio porque vi el partido perdido".

Para la historia queda también que ese día fue la primera vez que el Mallorca consiguió puntuar en el feudo madridista.

1 comentarios:

José dijo...
24 de abril de 2009, 19:29  

Gran blog! soy aficionado del Oviedo, un equipo cuya última trayectoria en Primera está muy vinculada a la del Mallorca: subimos en el 88 en el Sitjar, bajamos en el 2001 en Son Moix. Te escribo para comentarte que ese año también el Logroñés araó un punto en el Bernabéu (3-3), aunque creo que para entonces el Madrid ya era campeón matemático de liga. Un saludo!
Kalman Kovacs

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NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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