Goran Peles

Escrito el sábado, 9 de junio de 2012 · 0 comentarios

Nacido el 9 de marzo de 1953 en Modrica, una ciudad de la antigua Yugoslavía que hoy forma parte de Bosnia y Herzegovina, Goran Peles era un interior de buena estatura (medía 1'80 metros). Se formó en las categorías inferiores del FK Modrica, su ciudad natal. A los 18 años fue fichado por el NK Celik de Zenika, importante centro industrial en los Balcanes; no en vano "celik" significa "acero" en español. En 1971 el Celik estaba viviendo los mejores días de su historia, con una presencia habitual en la Primera Liga Yugoslava y con la conquista de la Copa Mitropa en las ediciones de 1971 (frente al Austria Salszburg) y 1972 (frente a la Fiorentina), así como su llegada a las finales de la misma competición en 1973 (ante los húngaros del Tatabanya) y 1980 (ante los italianos del Udinese Calcio). La Mitropa Cup era la Copa de Europa Central y se disputó hasta 1992. Pues bien, ahí tenemos a Goran Peles llegando al Celik en su mejor momento y se mantuvo en dicho equipo hasta el verano de 1981, año en que no pudo evitar el descenso.

Vista la perspectiva deportiva de tener que jugar en Segunda División Yugoslava y que ya había cumplido los 28 años y podía fichar por un equipo extranjero, se presentó en Mallorca un 17 de julio de 1981, avalado por su amigo Miograd Kustudic, al que había fichado el Mallorca ese verano también. Así, de paso, seguía con los colores rojos y negros que eran también los del Celik. En principio venía a realizar una prueba, ya que ni Antonio Oviedo ni Miquel Contestí, recién ascendidos de 2ª B, parecían saber mucho de ese espigado centrocampista yugoslavo que decía haber sido 18 veces internacional con la selección olímpica yugoslava y 10 veces más con la selección B. Debía jugar el Torneo de la Agricultura en Sa Pobla contra el Constancia y el Poblense el 25 y 26 de julio y algún partido más en una gira por Cataluña para ser evaluado y decidir sobre su contratación definitiva. Al parecer las primeras pruebas fueron positivas y para el Trofeo Ciudad de Palma seguía entrenando con el Mallorca. En ese torneo los jugadores del Mallorca tenían 50.000 pesetas de prima por ganarlo. Fue uno de los jugadores más destacados junto a Morey y Kustudic en el primer partido (ese histórico 4-2 frente al Valencia). Sin embargo el día siguiente, debido al cansancio, no pudo repetir tan buen actuación frente al F.C. Barcelona en la finalísima. Tras la buena pretemporada realizada obtuvo la ficha para disputar la liga con el Mallorca.

Al igual que otro centrocampista compatriota suyo años más tarde, Vlada Stosic,debutó con gol a los 10 minutos del primer partido de liga. Abrió la lata del Alavés en el Lluís Sitjar al mandar a la red un centro de Kustudic al centro del área. El Mallorca parecía haber fichado bien: un interior llegador, alto, de gran presencia física y no exento de esa técnica balcánica y ese tradicional espíritu competitivo fuerte que caracteriza a los jugadores yugoslavos. En la quinta jornada volvió a encontrar la portería contraria, en este caso la de Levante, al aprovechar una serie de rechaces en el área granota. Hasta la jornada 18 tuvo una participación activa, aunque tanto su rendimiento como el del equipo iba siendo irregular y no anotó ningún gol más. Su último partido como mallorquinista fue el 3 de enero de 1982, partido en el que se estrenaba Lucien Müller como sustituto del defenestrado Antonio Oviedo. El Mallorca ganó 1-0 a un Atlético Madrileño en el que destacaba (para los mallorquinistas) la presencia de Eduardo Belza y de Sebastián Nadal. Fue el míste, Lucien Müller, quien decidió prescindir de este jugador extranjero y buscar otro delantero. No se equivocó si tenemos en cuenta que el jugador que ocupó la ficha de Peles fue Rolando Ramón Barrera. Los números de Goran Peles en el Mallorca nos cuentan que disputó 14 partidos de liga, acumulando 928 minutos de juego; marcó 2 goles y fue amonestado con 2 tarjetas amarillas.

Después de abandonar el Mallorca su carrera cayó hasta el punto de jugar casi de forma aficionada en el NK Urania de Vaska Boda, en la actual Croacia, y en un equipo de fútbol sala. También abrió un restaurante con un antiguo compañero suyo del Celik, Rade Radulovic. Durante un tiempo se ocupó con gran éxito del equipo juvenil de su querido NK Celik, lugar en el que era uno de los más grandes ídolos de toda su historia. Murió el 4 de septiembre de 2010, a los 57 años, tras una grave enfermedad.

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Ismael Urtubi

Escrito el martes, 29 de mayo de 2012 · 0 comentarios

Ismael Urtubi Aróstegui, centrocampista nacido en Barakaldo el 24 de mayo de 1961 debutó con el primer equipo del Athletic el 2 de noviembre de 1980. El escenario elegido para su debut fue el estadio de El Molinón de Gijón. Afrontó los dos últimos minutos ante el Sporting después de sustituir a Sola. Iñaki Sáez le daba la alternativa a un joven de 19 años con zurda brillante y fuerza desbordante. “Parecía otro mundo”, rememoraba Urtubi años después. Su estreno como cachorro, en el Bilbao Athletic se había producido a la precoz edad de 16 años.

El Mallorca de la temporada 1981/1982 jugaba en Segunda División después de haber superado sus años de infierno en Tercera. De la mano del tándem Contestí-Oviedo el Mallorca volvía a asomarse al fútbol que cuenta, al fútbol de verdad. Y no se iban a regatear esfuerzos para conseguir devolver al club bermellón lo más pronto posible a la Primera División. A los fichajes estrella de Kustudic, Peles (luego sustituido por Barrera) o Tirapu, se les unieron otros jugadores que llegaron cedidos desde sus respectivos clubes, casos de Planelles (ValI d’Uxó), Almenara (Algeciras), Herrero y Ruisánchez (Rácing de Santander) y un imberbe Ismael Urtubi del Athletic Club de Bilbao. Al parecer fue el vicepresidente del Mallorca, Antonio Caldentey el que gestionó la cesión del jugador vizcaíno que debía cumplir el servicio militar obligatorio en la isla. En esa época las obligaciones militares aún eran muy importantes, casi más que ser futbolista profesional; hasta el punto que Planelles y Urtubi se perdieron la presentación del equipo ante 6.000 espectadores por sus obligaciones hacia la patria. Su primer partido con el Mallorca fue el 30 de julio de 1981 en Olot, en un partido del stage que el club decano realizaba en dicha localidad gerundense. El resultado fue de empate a dos. Su debut frente a la parroquia mallorquinista se produjo en el Trofeo Ciudad de Palma, en un histórico partido frente al todopoderoso Valencia que se saldó con una increíble victoria del Mallorca por 4-2 y que desató la euforia entre la parroquia local.

Urtubi fue titular en el debut liguero frente al Alavés, saldado con una aplastante victoria por 4-1 y tuvo bastante protagonismo en las cinco primeras jornadas, que finalizaron con tres victorias locales y dos derrotas visitantes (muy del estilo Manzano). No volvió a contar para Antonio Oviedo. En realidad no volvió a jugar hasta la jornada 17, con Juancho Forneris en el banquillo de forma interina, el 27 de diciembre de 1981. Un partido de negro recuerdo ya que el Mallorca cayó goleado por el Celta de Vigo por 4-0. La llegada de Lucien Müller no arregló la situación de Urtubi, antes al contrario. Y aunque Iñaki Sáez no se cansaba de llamar al francés y decirle que estaba "desaprovechando al que será el diez indiscutible del Athletic y de la Selección", la situación no variaba. Resulta curiosa la anécdota que relataba años después sobre lo sucedido en esas fechas: “Estando en el cuartel, desapareció un cetme y nos tuvieron a un compañero (Planelles) y a mí diez días encerrados. Habían cesado al entrenador del Mallorca y vino Lucien Müller. Resulta que al reincorporarnos al trabajo nos pregunta '¿quiénes sois vosotros?' La verdad es que contó poco con nosotros y preferimos irnos al Margaritense”. A falta de doce jornadas para finalizar el campeonato abandonó el Mallorca para enrolarse en el Margaritense de la Tercera División. La verdad es que sus prestaciones en el Mallorca nunca estuvieron a la altura de sus capacidades, únicamente participó en 7 partidos, 433 minutos y ningún gol. Quizá culpa del servicio militar. Jugando en el Margaritense recibió la visita de Javier Clemente, quien le dijo que contaba con él para su proyecto de futuro en el Athletic.

Y así fue. El destino le tenía preparadas muchas sorpresas a Ismael Urtubi, hasta convertirlo en un efectivo de la gloria, llamado a ser protagonista directo de la Liga con el Athletic 1982/1983, del doblete de la Liga y de la Copa con Javier Clemente a la temporada siguiente, y de la Supercopa de la temporada 1984/1985. Sumó 277 encuentros como rojiblanco, 210 en la competición de la regularidad. También sabía ver puerta: 37 goles en total. “La temporada que más marqué fueron nueve. Promediaba cuatro o cinco por campaña”, recuerda el interior. También disputó 2 partidos con la Selección Española con Miguel Muñoz como seleccionador.

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Yo también tengo un pasado oscuro

Escrito el miércoles, 16 de diciembre de 2009 · 5 comentarios


Pues sí amigos, confieso que he pecado. En el pasado. En el pasado muy remoto, pero he pecado. Yo era simpatizante del Valencia. Eso sí, en la más tierna infancia, cuando yo aún no tenía capacidad de razonar. La verdad es que no recuerdo bien porqué, no se me viene a la mente ninguna razón para serlo, yo creo que era simplemente que el nombre me sonaba bien y que el escudo me parecía bonito. Hay que tener en cuenta que en esa época el Mallorca era carne de Segunda B y Tercera.

Si busco un punto de inflexión en mi inmersión total en el mallorquinismo tal vez llegaría a la fecha del 14 de agosto de 1981. Esa noche se disputaba en el Lluís Sitjar de Palma la segunda semifinal del XIII Trofeo Ciutat de Palma y se enfrentaban cara a cara el Mallorca y el Valencia. En la primera el F.C. Barcelona se había desecho el día anterior del Boavista por 4-1. El Mallorca, tras haber estado ausente en los tres trofeos anteriores, regresaba al cartel del Ciutat de Palma gracias a su ascenso a Segunda División cosechado la temporada anterior. Desde el 20 de abril de 1970, fecha en que el Mallorca había derrotado al Pontevedra por 2-0 en el último partido disputado por el club decano en Primera División hasta esa fecha, había tenido pocas oportunidades el Mallorca de batir a un rival de esa categoría. De hecho, en partido oficial, tan solo una vez en esos once años transcurridos, cuando en la Copa del Rey de 1977 el 10 de enero de 1976 el Mallorca había superado por 2-1 a la Real Sociedad (aunque luego acabara perdiendo la eliminatoria en Atocha).

Aunque para decir toda la verdad ese día no estaba yo en el campo ya que me encontraba en Menorca de campamento de verano, las noticias que me llegaron al día siguiente del partido reforzaron mis convicciones rojillas que ya por aquél entonces empezaban a superar ampliamente a las valencianistas. Aquél día Antonio Oviedo alineó de entrada a Tirapu, Sahuquillo, Aparicio, Gallardo, Ruiz Sánchez, Toño, Orellana, Delgado, Kustudic, Peles y Urtubi. A los 32 minutos Morey, a la postre héroe del partido, sustituyó a Urtubi lesionado y a los 58 Riado a Aparicio. Ese partido era el debut del dúo balcánico del Mallorca, Kustudic y Peles, ante su afición. El objetivo, tal vez, era hacernos olvidar a Paco Bonet y a Sebastián Nadal. El árbitro era el mallorquín Riera Morro y, según los ches, su arbitraje fue muy parcial a favor de los locales. Empezó marcando Gálvez para el Valencia en el minuto 28; dos minutos después, en el 30, Kustudic al rematar una falta lanzada por Sahuquillo consiguió la igualada; en el 41 Morey, recién salido al terreno de juego, anotó el 2-1; un minuto después, en el 42, Solsona desde cuarenta metros sorprendió a un Tirapu muy propenso a hacer grandes vistas para llevar el 2-2 antes del descanso; en la segunda parte, en el minuto 72 Morey le roba la cartera a Solsona y tras plantarse solo ante el portero valencianista Pereira lo bate de tiro cruzado poniendo el 3-2; finalmente en el minuto 86 un pase largo de Kustudic a Morey es aprovechado por este último para establecer el definitivo 4-2 y llevar el delirio a las gradas de un Lluís Sitjar que presentaba uno de esos llenos históricos de antaño. Para más inri el Valencia falló dos penalties, uno Pablo en el primer tiempo y otro su gran figura, el danés Arnessen, en el segundo. Al final del partido Pasieguito, el entrenador del Valencia aducía que "estamos faltos de rodaje", mientras que Oviedo, eufórico, decía que "ha sido una gran victoria. Creo que con ello ya hemos cumplido sobradamente. Frente al Barcelona haremos lo que podamos, pero estaremos mucho más cansados".

Efectivamente así fue, al día siguiente el F.C. Barcelona barrió al Mallorca en la final y lo derrotó por 4-1, pero el mallorquinismo había disfrutado de su primer momento de gloria en muchos años y yo, desde Menorca, me llené el alma de color bermellón para siempre.

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Final oficiosa de Segunda B

Escrito el lunes, 6 de abril de 2009 · 0 comentarios

La temporada 1980/1981 fue muy importante en la historia del Mallorca. Conseguir el ascenso a Segunda División viniendo desde la Tercera fue fundamental para que la historia moderna del club haya sido tan brillante como la conocemos. Seguramente, ni participaciones en la Champions League, ni final de la Recopa, ni las finales y el título de Copa del Rey habrían ocurrido si esa temporada nos hubiéramos estancado en Segunda B. El Mallorca quedó campeón del grupo Sur de Segunda B y consiguió el ascenso junto al Córdoba. En el grupo norte había quedado campeón el Celta de Vigo y subcampeón el Deportivo de la Coruña. Para la Federación Española de Fútbol las cosas, oficialmente, se quedaron así, consiguiendo el Mallorca que en su palmarés figure un título de Segunda B.

Sin embargo, para aclarar un poco más las cosas o por un tema de egos deportivos entre clubes, el Celta y el Mallorca acordaron jugar, oficiosamente, dos partidos al terminar la temporada para determinar el campeón de campeones de Segunda B. Los partidos se iban a celebrar el 31 de mayo en el Lluís Sitjar y el 6 de junio en Balaídos.

En la ida, disputada en el Lluís Sitjar ante una media entrada, Antonio Oviedo alineó a Ferrer, Sahuquillo, Juanito, Gallardo, Iriarte, Alonso, Orellana, Riado, Bonnín, Jaume Bauçà y Sancayetano. Lizoaín sustituyó a Orellana y Calero a Bonnín. El Mallorca perdió por 1-3. Empezó marcando Jaume Bauçà en el minuto 27 en posición dudosa, sin embargo, en la jugada de saque del gol, sin que los mallorquinistas pudieran tocar el balón, empató Galera. En el minuto 55 Lucas, al rematar una falta de cabeza, marcó el segundo gol visitante y en el minuto 83 Calero en propia puerta estableció el uno a tres definitivo. Arbitró el mallorquín Pascual Segura que sacó el partido adelante sin tarjetas. En el Celta jugaron, a prueba, Galera y Emilio que procedian del Barcelona At. y en el Mallorca Ferrer, también de ese equipo.

La vuelta, visto el resultado del partido de ida, tenía que ser un mero trámite y así fue, aunque tuvo su historia. El Celta volvió a ganarnos, otra vez por 3-1. El árbitraje, no exento de polémica, corrió a cargo del vigués Taboada Soto, que escamoteó dos penaltis en el primer tiempo a favor del Mallorca y en el minuto 76 expulsó a Iriarte y a Gallardo por protestar el segundo gol vigués. Ese día el Mallorca formó con Reus, Sahuquillo, Gallardo, Ruiz-Sánchez, Calero, Mir, Barros, Iriarte, Juanito, Orellana y Sancayetano. Alonso salió por Juanito y Salvuri por Barros. Los goles locales fueron marcados por Del Cura (min.14), Lucas (min.74) y Quecho (min.87), por el Mallorca marcó Orellana (min.70). En este partido se produjo el debut de Ruiz-Sánchez, fichado del Valladolid, y del portugués Barros, que seguramente se tratara del defensa António Monteiro Teixeira de Barros, que había jugado en el Leixoes, Benfica, Coimbra, Estados Unidos y Canadá. Este jugador solo estuvo a prueba ese partido y fue descartado.

Así pues el Celta de Vigo se proclamó campeón oficioso de Segunda B en la temporada 1980/1981.

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¿Repetimos?

Escrito el miércoles, 11 de marzo de 2009 · 0 comentarios

El 25 de octubre de 1981 se disputaba la séptima jornada de la temporada 1981/1982 de Segunda División y en el estadio Franco Navarro de Almería se enfrentaban la A.D. Almería y el Mallorca. El Mallorca afrontaba esa temporada en la categoría de plata tras seis años penando por Segunda B y Tercera en la etapa más negra del club decano, con la intención de consolidarse en la misma. Ambos equipos llegaban al choque en la zona media de la tabla, cumpliendo sus propósitos de una salvación tranquila.

El estadio presentaba unos tres cuartos de entrada, habiéndose recaudado más de un millón de pesetas en taquilla. Arbitraba el colegiado valenciano Peraíta Ibáñez. El Mallorca de Antonio Oviedo formó ese día con Tirapu, Sahuquillo, Iriarte, Gallardo, Aparicio, Riado, Delgado, Toño, Orellana, Morey y Sancayetano. En el transcurso de la segunda parte Peles sustituyó a Sancayetano y Almenara a Riado. El partido fue para olvidar por parte bermellona. Ya en el minuto 8 Sebas había conseguido el 1-0 para los locales. En el minuto 55 de nuevo Sebas marcó el 2-0 para los almerienses. Los locales seguían siendo un vendaval y Maxi en el mintuo 69 estableció el 3-0. Tan solo un minuto después, tras el saque de centro del gol, Morey consiguió el 3-1 definitivo, pero el partido pudo haber acabado en goleada de escándalo a favor de los almerienses.

Sin embargo, siete días antes, el Deportivo de la Coruña había impugnado su partido contra el Almería (habían ganado los mediterráneos por 0-1) por alineación indebida de dos jugadores almerienses. El Comité de Competición había abierto expediente el jueves 22 de octubre para esclarecer la situación. El Almería, no escarmentado, volvió a incurrir en la misma alineación indebida en el partido frente al Mallorca, club que también recurrió ante el Comité de Competición.

El 10 de diciembre de 1981, justo el día después de que el Mallorca eliminara en la prórroga al Binéfar en la Copa del Rey (con el famoso codazo del yugoslavo Kustudic que le costó 11 partidos de suspensión), el Comité de Competición dictó la sentencia dictaminando que se debían repetir ambos partidos en terreno neutral y restándole 4 puntos de la clasificación a la A.D. Almería.

El partido se repitió finalmente el miércoles 17 de febrero de 1982, en el estadio José Rico Pérez de Alicante, ante poco más de 4000 espectadores. Ese día en el banquillo del Mallorca ya no estaba Antonio Oviedo, si no el francés Lucien Muller y el equipo barralet formó con Tirapu, Almenara, Aparicio, Gallardo, Iriarte, Amer, Orellana, Barrachina, Kustudic, Delgado y Barrera. Bajo la batuta del colegiado alicantino Arcas Navarro el Mallorca se impuso por 1-2. Garay adelantó al Almería en el minuto 11 pero Barrera en el minuto 49 y Orellana en el 86 le dieron la vuelta al marcador posibilitando una más que merecida victoria visitante. El Mallorca salió de ese partido el 8º clasificado con 25 puntos y 3 positivos mientras que el Almería quedó 17º con 17 puntos y 3 negativos (descontando los 4 puntos de sanción que acumulaba).

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RCD Mallorca - Real Jaen

Escrito el jueves, 19 de febrero de 2009 · 1 comentarios

Después de mi primera visita al Lluís Sitjar en el año 1974 pasé muchos años alejado del fútbol en general y del Mallorca en particular. Como ya dije, la temporada siguiente, la 74/75 el Mallorca bajó a Tercera División, la temporada 75/76 en Tercera División nos prohibieron fichar jugadores profesionales hasta que no se satisfacieran las deudas que había con jugadores antiguos, la temporada 76/77 el Mallorca consiguió su ascenso más triste puesto que solo el primero de cada uno de los cuatro grupos de Tercera División ascendía a Segunda División y los clasificados entre el segundo y el décimo lugar irían a formar la recién creada Segunda División B. La temporada 77/78 es recordada como la temporada más negra en la historia del Club ya que por primera vez en la historia del fútbol español los jugadores del Mallorca se encerraron en el vestuario el 17 de noviembre exigiendo el pago de los sueldos que se les debían. La temporada acaba con el descenso del equipo a Tercera División. La temporada 78/79 entra Miguel Contestí Cardell a la presidencia del Club y se empieza a ver la luz con un histórico ascenso a Segunda B en la temporada 79/80 batiendo todos los récords.

Así pues, el 1 de marzo de 1981, el Mallorca disputa la 26ª jornada del campeonato de Segunda B recibiendo al Real Jaén el día de mi segunda visita al Lluís Sitjar. El domingo amanece con un tibio sol pero la temperatura es agradable lo que hace que haya una buena entrada en el Lluís Sitjar. El Mallorca encara la jornada como líder del grupo Sur mientras que el Real Jaén se pasea por la zona media de la tabla. El partido, según las crónicas (como se puede deducir yo me acuerdo escasamente del desarrollo del mismo), es un bodrio de mucho cuidado, con un equipo visitante metido en su área para defender y un Mallorca con pocas ideas atacantes. El gol del triunfo no llega hasta el minuto 19 de la segunda parte cuando Juan Luis Riado aprovecha un barullo en el área para llevar el balón hasta el fondo de la portería visitante. Luego el equipo visitante es incapaz de crear peligro en el área local y el partido termina con ese pírrico pero justo resultado. Ese día el Mallorca de Antonio Oviedo formó con Ferrer, Braulio, Juanito, Gallardo, Iriarte, Sahuquillo, Orellana, Riado, Sebastián Nadal, Bonet y Sancayetano. Mir sustituyó a Sebastián Nadal y Lizoaín a Sancayetano. De entre todos estos jugadores quiero hacer mención especial a tres. Juanjo Iriarte, después de retirarse, fue durante algunos años el Presidente de la A.F.E. (Asociación de Futbolistas Españoles); Paco Bonet jugó varias temporadas en el Real Madrid y llegó a ser internacional con la selección española; Sebastián "Cuqui" Nadal contaba con apenas 16 años y fue fichado por el Atlético de Madrid y aunque era el que apuntaba más alto de todos los que jugaron ese día, luego se quedó por el camino, siendo cedido a equipos como el Calvo Sotelo de Puertollano; tal vez fue el jugador que abrió la senda de jugadores del Mallorca que luego fracasan en el club colchonero.

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Busco nombres completos, fechas de nacimiento, lugares de nacimiento (y en su caso de fallecimiento) de jugadores que hayan jugado en el Mallorca entre 1916 y 1959; o entre 1975 y 1980.


¿Tienes algún listado antiguo? ¿Eres algún ex-jugador? ¿Eres familiar o conocido de alguno? Puedes contactarme por cualquiera de los métodos antes descritos.


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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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