Resumen Mallorca-Real Madrid Copa del Rey 92/93

Escrito el domingo, 18 de marzo de 2012 · 0 comentarios

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En la promoción, casi pero no.

Escrito el lunes, 14 de febrero de 2011 · 2 comentarios

El sábado 12 de junio de 1993 Llorenç Serra Ferrer es destituido de su cargo de entrenador del Mallorca tras caer derrotado 0-1 por el Villarreal. Le sustituye el sineuer Jaume Bauza, maestro de escuela de profesión hasta ese momento y antiguo jugador mallorquinista. Queda una jornada de liga y las posibilidades de ascenso directo del Mallorca son escasísimas: debe vencer en el campo del Mérida y esperar que el Valladolid pierda en el campo del Palamós y el Rácing de Santander en casa frente al Castellón, dos rivales que no se juegan nada. Por descontado la carambola no se da y el Mallorca ni siquiera es capaz de pasar del empate a cero en el terreno emeritense.

Sin embargo, el cuarto puesto final nos da la oportunidad de disputar la promoción de ascenso. Aunque antes del sorteo todo el mundo en el Mallorca prefiere como rival al Español (que viene de más a menos en la competición liguera), la suerte es más caprichosa y nos depara un enfrentamiento frente al Albacete que va de menos a más. El primer partido se dirimirá en el Lluís Sitjar el 23 de junio de 1993. Esa noche Jaume Bauza, ocupando el banquillo junto al ínclito Nando Pons, peca de ingenuo y paga la novatada en los banquillos cosechando una estrepitosa derrota por 1-3. Su apuesta por poblar el centro del campo con cinco jugadores y una mal entendida apuesta por los jugadores de la cantera, alineando a Sacarés y a Samper a costa de sacrificar a Luis Delgado y Milojevic hacen que el partido de vuelta se convierta en una misión casi imposible.

Tal es así que el Mallorca viaja el mismo día del partido, el miércoles 30 de junio de 1993, hacia la capital manchega. El Carlos Belmonte está engalanado para vivir la fiesta de la permanencia de su equipo. Nadie duda que el Albacete conservará la ventaja y conseguirá la permanencia. Sin embargo, Jaume Bauzà, en su primera demostración de aprender rápidamente de los erorres, ha estudiado perfectamente a su rival y no está dispuesto a arrojar la toalla tan fácilmente. De entrada, a las 21'30 horas, frente al tinerfeño Brito Arceo, alinea a Prats, Julián Ronda, Fradera, Sala, Soler, Pedraza, Stosic, Luis Delgado, Bogdanovic, Gálvez y Milojevic. Los jugadores mallorquinistas, tal y como demandaba su técnico, dejaron los nervios en la caseta y, con un juego primoroso, dejaron en evidencia al Albacete muy pronto, en el minuto 14, al culminar el zurdo Luis Delgado una gran asistencia de Milojevic. Con el Albacete convertido en un manojo de nervios que Víctor Espárrago desde la banda a penas podía manejar, una preciosa triangulación entre Bogdanovic y Milojevic acabó con el segundo gol mallorquinista en el minuto 22, obra final del fino centrocampista serbio. ¡Ver para creer! Las cámaras del Canal 33 catalán no mentían: el Mallorca había igualado la eliminatoria en poco más de veinte minutos y, lo mejor de todo, había superado al Albacete en todos los aspectos del juego. Pero el Mallorca era un vendaval y quería más. Gálvez, Fradera y Milojevic rozaron el tercer gol ante un Carlos Belmonte que se había quedado helado. La primera nota negativa del partido llegó en el minuto 37, cuando se lesionó el bueno de Ángel Pedraza y tuvo que ser sustituído por el murero Sacarés. Con estas se había llegado al tiempo de descuento de la primera parte y el Albacete lograba forzar un córner en una de sus primeras acciones de acercamiento a la meta de Prats de todo el partido. Brito Arceo dejaría sacarlo. Y Antonio, de cabeza, conseguía batir al gabellí y dejar un injusto 1-2 en el marcador en el descanso. Ese gol fue un duro golpe para los jugadores mallorquinistas, que perdieron el rumbo durante más de veinticinco minutos de la reanudación. El empate a dos rondó la portería de Prats en varias ocasiones, siempre en las botas de Antonio. En el 66 Bauzà decidió jugárselo el todo por el todo y metió en el campo al delantero gaditano José en lugar de un fundido Bogdanovic, perdiendo así creación pero ganando presencia en el área. En los últimos quince minutos el Mallorca se lanzó por el gol que le valiera una merecida prórroga y a punto estuvo de conseguirlo cuando Gálvez desaprovechó dos clamorosas ocasiones, una de ellas con balón al palo incluído. Para no faltar a la verdad, también el Albacete pudo marcar en varias ocasiones al final del partido merced al volcado hacia la portería manchega de los mallorquinistas. Cuando Brito Arceo señaló el final del partido los mallorquinistas nos quedamos atónitos intentando comprender cómo un equipo inferior nos había podido superar en la promoción. El presidente, Miquel Dalmau, tras el partido, esgrimía el muy manido comentario de que "hemos demostrado tener equipo para estar en primera". La verdad, consuelo de tontos.

En la otra eliminatoria, tal y como vaticinaban desde el Mallorca antes del sorteo, el equipo de Segunda, el Valladolid. sí consiguió cederle su plaza en la categoría de plata al Español.

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Goran Bogdanovic

Escrito el miércoles, 14 de octubre de 2009 · 1 comentarios

Nacido el 25 de abril de 1967 en la primaveral Smederevo, Serbia, en aquellos tiempos República Socialista de Yugoslavia, Bogdanovic fue un fino centrocampista que solía moverse por el interior derecho, dotado de una exquisita técnica y maravillosa pierna derecha, pero de carácter pusilánime y conformista (salvo cuando, como buen yugoslavo, tenía sus ataques de coraje que alguna vez le supusieron una tarjeta roja). Crecido en la cantera del FK Sartid, con 18 años fichó por el Partizán de Belgrado, donde pasó 8 años hasta 1993. En Belgrado compartió piso durante 5 años con Milinko Pantic y tan estrecha fue su relación que, al parecer, una hermana de Bogda se casó con Pantic. En total con la camiseta blanquinegra ganó dos ligas y disputó 149 partidos de liga, 162 amistosos, 23 de copa de Yugoslavia, 6 de la Recopa, 10 de la Copa de la UEFA, compartiendo vestuario con jugadores tan importantes como Mijatovic, Jokanovic, Brnovic o el propio Pantic.

Llegó al Mallorca en febrero de 1993. Por una cantidad cercana a los 300.000 dólares el Mallorca se hizo con sus servicios firmando un contrato para lo que restaba de temporada y la siguiente, con dos temporadas opcionales más. En el contrato había cláusulas de todo tipo, una de las cuales permitía al Mallorca devolverlo al Partizan si su rendimiento no era satisfactorio. En fin, un lío de contrato. El fichaje de Bogdanovic suponía, además, otro problema ya que tras Milojevic, Stosic y Stelea era el cuarto extranjero de la plantilla y, en esa época, solo se podían alinear tres a la vez. Las buenas actuaciones de Prats en la Copa del Rey y, tal vez, alguna pequeña presión del Presidente Dalmau (en la presentación de Bogdanovic dijo que "es un buen pasador y nos servirá para que Stosic y Milojevic marquen muchos goles", excluyendo implícitamente a Stelea de la alineación titular) hicieron que Bogda pronto se hiciera con la casaca titular del Mallorca. En el Mallorca su buen futbol contrastaba con su timidez fuera del terreno de juego, de hecho de los tres yugoslavos que tenía el Mallorca era el que peor se expresaba en castellano, incluso después de tres años aquí.

En su primera media temporada disputó 13 partidos, en los que vio una tarjeta roja (ya he hablado sobre su carácter, a veces). Su debut se produjo en Copa del Rey, en el partido antes citado en el Bernabéu contra el Real Madrid. La temporada 1993/1994 fue una de las piezas claves del equipo para Jaume Bauça, digamos que la banda derecha del mediocampo fue propiedad suya en exclusividad y Bogda nos lo devolvió con grandes actuaciones personales y con un fútbol colectivo que ha sido de lo mejor que se ha visto aquí en los últimos treinta años. El Mallorca, pese a haber sucumbido en la promoción contra el Albacete, ató a sus yugoslavos y formó una mezcla de jugadores canteranos y jugadores contrastados que hacían las delicias del público mallorquín. Sus 34 partidos disputados le sirvieron para anotar 7 goles, pero también para recibir 2 tarjetas rojas. Para el recuerdo y la historia una jugada que hizo en el campo del Palamós el 19 de diciembre de 1993, en la que se fue de cuatro defensores y acabó cediendo el balón en bandeja a Juan Sánchez para que marcara a placer. Sin embargo el quinto puesto final clasificatorio no premió el juego de los de Bauça. En lo personal, las gradas del Lluís Sitjar se llenaron de pancartas antes de terminar la liga con manifiestos tales como "Bogda no se vende, dos años más". Cuando en la temporada siguiente las cosas se torcieron, nada funcionaba como estaba planificado y Jaume Bauça fue sustituido por Nando Pons, Bogdanovic fue uno de los más afectados. Su comunión con el técnico de Sineu era perfecta (tal y como se iba a comprobar años después) y esa rotura produjo un bajón en el juego del serbio. Esa última temporada suya en el Mallorca disputó 24 partidos, recibiendo nuevamente 2 tarjetas rojas. En el verano de 1995, pese a tener un año más de contrato, Bogdanovic forzó su salida del Mallorca. El Mallorca le planteó al Español un trueque entre Bogda y el búlgaro Iotov, pero este se negó en rotundo a volver a Segunda División, así que, finalmente, el Español de Camacho hubo de pagar traspaso por el serbio, aproximadamente unos 25 millones de las antiguas pesetas. Bogdanovic manejaba ofertas del Salamanca (de Juan José Hidalgo, que se pilló un rebote de cuidado cuando no consiguió al jugador) y del Rácing de Santander, pero su representante, Santos Márquez, priorizó la oferta perica.

En el Español firmó un contrato para tres temporadas. En sus dos primeras temporadas, ambas en Primera División, contabilizó 24 y 34 presencias en cada una de ellas. En la primera fue utilizado normalmente como revulsivo desde el banquillo y en la segunda sí consiguió la titularidad. Pero nunca conquistó Montjuic como lo había hecho con el Lluís Sitjar y en el Español tuvo poca historia. Así pues, en el verano de 1997 Camacho comunicó a Bogdanovic que no iba a contar con él, pero este siguió en la plantilla, sin hacer ruido, sin alzar la voz, hasta enero, fecha en que hizo la maleta y se fue a Almendralejo, a jugar en un sorprendente Extremadura que estaba luchando por el histórico ascenso a Primera División. Con los extremeños firmó un contrato hasta junio de 1999, es decir por una temporada y media. Y si bien en lo colectivo no puede tener queja de su paso por el Extremadura, con un ascenso a Primera y una primera temporada histórica en Primera División, en lo personal su aportación fue escasa, 16 partidos en la primera media temporada y solo 7 en la segunda, en la que fue dado de baja en el mercado de invierno.

Al abandonar el Extremadura, abandona también España y vuelve a Yugoslavia. Con cierto aire de fracaso en la mirada, vuelve a su Smederevo natal, fichando por el F.K. Sartid. Allí asiste en primera persona y como uno de los artífices destacados al levantamiento del club de Smederevo. En 2001 es elegido mejor jugador la liga yugoslava en una encuesta realizada entre los capitanes de todos los equipos por el periódico "Vecernji Novosti". El levantamiento se concreta, primero, llegando a la final de la Copa de Serbia de 2002, perdida contra el Estrella Roja de Belgrado por 1-0 y luego, al año siguiente, dándose la revancha, con Bogdanovic de capitán levantando la Copa de Serbia tras derrotar por 1-0 al mismo Estrella Roja con gol de Pantelic en la prórroga. Bogdanovic, capitán, con el 7 a la espalda, había pensado retirarse al finalizar la temporada 2002/2003, pero lo convencieron para que siguiera una temporada más en activo y pudiera disfrutar de la Copa de la UEFA con su querido F.K. Sartid, tras haber eliminado en la ronda previa al F.K. Sarajevo. El entrenador Ratko Dostanic quiso, durante el parón invernal, que Bogdanovic fuera promovido a director técnico del club, pero el nuevo Presidente Thomas Kelly no quiso, lo que hizo que Dostanic presentara su dimisión. Al finalizar la temporada, Bogdanovic colgó las botas definitivamente y el club cambió de nombre, denominándose a partir de entonces F.K. Smederevo.

En noviembre de 2005 medió para que Jaume Bauça, por entonces sin equipo tras haber entrenado el año anterior al Constancia, se hiciera cargo del F.K. Smederevo. Allí, en su debut, derrotó 0-2 al Obilic. Al final se consiguió el objetivo de la permanencia y Bauça regresó a Mallorca en el verano de 2006 para hacerse cargo del Mallorca B. En la actualidad Goran Bogdanovic es miembro del Consejo de Administración del F.K. Smederevo, miembro del Consejo Ejecutivo y Director General. O sea, toda una institución en el pequeño pero combativo club de su Smederevo natal.

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Molto longo

Escrito el martes, 13 de octubre de 2009 · 0 comentarios

"90 minutos en el Bernabéu son molto longo" es la frase que ha quedado para la historia del mítico Juanito tras una goleada recibida por su Real Madrid contra el Inter en San Siro. Algo así debían pensar los espectadores y jugadores del Real Madrid ante el partido de vuelta de octavos de final de la Copa del Rey de 1993. Y, lo peor de todo es que, si no lo pensaban, lo disimularon muy bien los jugadores y el cuerpo técnico del Mallorca esa noche.

El Mallorca, en Segunda División esa temporada, en partido disputado el miércoles 3 de febrero de 1993, correspondiente a la ida de los octavos de final había derrotado al Real Madrid en el Lluís Sitjar por 2-0 con goles de Gálvez y Luis Delgado, además, para redondear la gesta, Toni Prats le había detenido un penalti a Fernando Hierro. El jueves 18 de febrero de 1993 estaba previsto la disputa del partido de vuelta. El choque, programado para las 21 horas era televisado por el Canal 33 para Cataluña y Baleares. El Real Madrid de Benito Floro tenía las bajas de Butragueño, Hierro y Lasa. Llorenç Serra Ferrer, en un alarde de valentía y casi encomendándose a la Virgen declaraba el día antes del partido que "mis equipos siempre han obtenidos resultados dignos frente al Real, por ello, confío en la estadística para pasar la ronda" (sí, claro, tú fíate de la Virgen y no corras). El Mallorca formó inicialmente con Prats, Sala, Serer, Villena, Fradera, Pedraza, Bogdanovic, Soler, Stosic, José y Luis Delgado. El Real Madrid lo hacía con Jaro, Nando, Sanchís, Rocha, Luis Enrique, Míchel (min. 78 Villarroya), Milla, Prosinecki, Martín Vázquez, Alfonso y Zamorano (m. 70 Paco Llorente). Pronto se vio que la sentencia de Juanito se cumplía a rajatabla y el Madrid, a medio gas, igualó la eliminatoria con dos goles en la primera parte, ambos obra de Zamorano en los minutos 35 y 38, ambos tras rematar sendos centros de Míchel desde la derecha, el primero con el pie y el segundo con la cabeza. El Mallorca de la primera parte se había mostrado completamente miedoso y conformista y, como premio, había cosechado dos goles que ponían la eliminatoria de cara a los merengues. Tras el descanso Gálvez sustituyó a José, velocidad por técnica y en el minuto 58 Milojevic suplió a Sala, delantero por defensa. Y la jugada no le salió mal del todo a Serra Ferrer. Justo al minuto siguiente de la entrada de Milo al terreno de juego, este asistió a Gálvez a quien dejó solo ante Jaro. El disparo del calvianer superó al portero merengue, pero iba tan flojito que Rocha pudo llegar bajo palos y salvar el gol que hubiera dado un vuelco a la eliminatoria. Cuatro minutos después Alfonso, siempre con la caña preparada, oportunista, anotó el tercero para el Real Madrid y parecía dejar la eliminatoria sentenciada. En realidad así fue, pero todavía hubo tiempo para la polémica, ya que en los últimos minutos del partido el árbitro riojano Marín López (que solo enseñó dos tarjetas, a José y a Pedraza) no quiso señalar un claro penalti de Rocha sobre Milojevic cuando este había vuelto a superar a Jaro en otra de sus esperpénticas salidas hasta el borde del área e iba a conseguir el 3-1 que hubiera conducido a la prórroga. Claro que, para compensar, también se libró Pedraza de la expulsión por un manotazo sobre Nando.

Al final ese año el Real Madrid se hizo con el título de Copa del Rey derrotando en la final al Real Zaragoza en Valencia por 2-0. Y ese es, además, el último título de Copa que han podido levantar los merengues hasta el día de hoy.

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50 Aniversario del Atlético Baleares

Escrito el viernes, 8 de mayo de 2009 · 1 comentarios

En 1943 el Athletic F.C. y el Baleares F.C. se fusionaron dando lugar al C.D. Atlético Baleares. El 28 de marzo de 1993 el Mallorca, que esa temporada estaba en Segunda División, era el invitado en el partido de homenaje del 50 aniversario del club. Veinte años antes el partido habría suscitado una gran expectación, paralizando la ciudad, pues tal era la rivalidad que existía entre ambos clubes, pero el tiempo y la diferencia de categorías que se había establecido en los últimos años, con un Atlético Baleares jugando incluso alguna temporada en Regional Preferente, habían hecho que la rivalidad casi se perdiera por completo, sobre todo entre las nuevas generaciones de mallorquinistas. Así pues solo unos 2.500 espectadores nos dimos cita en las gradas del vetusto ya por aquél entonces Estadi Balear para contemplar este partido.

La verdad es que recuerdo con especial cariño el partido ya que el 0-6 final que le endosamos a los balearicos no estuvo nada mal. Para algunos, la rivalidad deportiva siempre será la rivalidad deportiva y meterle más de una manita a tu rival ciudadano, por mucha diferencia de categoría que haya, siempre te alegra el cuerpo. Serra Ferrer alineó de entrada a Prats, Serer, Chema, Irureta, Julián, Bogdanovic, Sala, Cristian, Luis Delgado, Sacarés y José. También jugaron, tras el descanso, Stelea, Villena, Fradera, Pedraza, Soler, Stosic, Samper, Milojevic y Vidal. La primera parte fue de claro dominio local, teniendo multitud de ocasiones ante el marco defendido perfectamente por Toni Prats sin que el Mallorca llegara a disparar a la portería balearica en ninguna ocasión. Tras el descanso el Mallorca sacó a su equipo titular y el partido cambió radicalmente. Empezaron a caer los goles en la portería local sin solución de continuidad. El 0-1 obra de Fradera, el 0-2 de Stosic, el 0-3 de Fradera, el 0-4 de Samper, el 0-5 de Milojevic y el 0-6 nuevamente obra de Fradera, que anotó un sorprendente hat-trick en este partido.

Decir que, en partido oficial, el Atlético Baleares nunca le ha podido ganar al Mallorca en nuestro campo.

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El día que descubrimos al Villarreal C.F.

Escrito el martes, 17 de marzo de 2009 · 1 comentarios

El Mallorca, tras haber derrotado por 1-2 al Barcelona At, llegaba a la penúltima jornada del  campeonato de Segunda División de la temporada 1992/1993 en el segundo lugar de la clasificación, con un punto de ventaja sobre el Valladolid y el Rácing de Santander, por detrás del Lleida ya ascendido a Primera. El calendario era más o menos asequible, nos faltaba recibir en casa al Villarreal y visitar en la última jornada al Mérida.

El sábado 12 de junio de 1993 debía ser un día de fiesta en Mallorca. Ese día el Mallorca recibía, en partido adelantado, a un Villarreal que se estaba jugando la vida con dos puntos de ventaja sobre el descenso que marcaba el Figueres. Fuera de El Madrigal solo había ganado tres partidos en toda la liga, en los campos del Sestao, Castellón y Figueres. El Mallorca, por su parte, había firmado una gran temporada en el Lluís Sitjar, donde solo el Lleida había sido capaz de derrotarnos. La pantilla y el cuerpo técnico parecía tener ya la mente puesta en el desplazamiento, que se preveía decisivo, del fin de semana siguiente a Mérida y habían decidido sufragar el desplazamiento de aficionados con parte de su prima de ascenso. Incluso había ya un par de vuelos charters apalabrados para viajar vía Madrid y vía Badajoz. 

Bajo la batuta del colegiado José Japón Sevilla el Mallorca de Llorenç Serra Ferrer alineó ese día a Prats, Irureta, Pedraza, Villena, Fradera, Bogdanovic, Stosic, José, Gálvez, Milojevic y Luis Delgado. Tras el descanso Sacarés sustituyó a Irureta y en el minuto 61 Samper sustituyó a Bogdanovic. El Villarreal formó con Luis Pascual, Ibeas, Maestre, Guijarro, Javi, Cuxart, Edu, Reyes, Makanaki, Pascual y Alcañiz. También jugaron Mateu y Algar. El Mallorca empezó bien el partido, disponiendo de ocasiones para adelantarse en el marcador por mediación de Fradera, Stosic y José. Pero en estas llegó el fatídico minuto 33 cuando Reyes se aprovechó de un error de Irureta y Villena para marcar el 0-1 y, prácticamente, dejarnos sin el ascenso. Desde ese momento el juego del Mallorca se volvió un manojo de nervios y no pudimos en ningún momento superar el férreo sistema defensivo visitante, terminando el partido con la victoria visitante y la tremenda decepción de una parroquia local que había llenado en tres cuartas partes el Lluís Sitjar. La decepción se apoderó del Lluís Sitjar.

El zurdo jugador sevillano Antonio Reyes González, criado en la cantera del Real Betis y que había jugado en el Elche y en el Jerez Deportivo antes de recalar en el conjunto castellonense, se convirtió, desde ese partido, en el centro de las iras de los aficionados del Lluís Sitjar cada vez que lo visitó en temporadas posteriores en las filas del Mérida, hasta que finalmente se retiró en el año 1998 jugando en el Almería.

En una decisión sin precedentes la junta directiva del Mallorca, en una reunión de trece de sus miembros, acordó destituir al entrenador Llorenç Serra Ferrer a una jornada del final de la competición y darle la dirección técnica del equipo a un desconocido Jaume Bauça que era el entrenador del Arenal. Miquel Dalmau, que se había llenado la boca con frases como "nunca cesaré a Serra Ferrer" o "Serra Ferrer se irá cuando él quiera" justificó la cesión por la "mala marcha del equipo". Tomeu Llompart, que era el segundo de Serra Ferrer también fue destituido y su lugar lo ocupó Nando Pons.

El cambio de técnico, analizado con el tiempo, no tuvo efectos positivos. El Mallorca empató a cero en Mérida en la última jornada (aunque solo una carambola estrambótica en forme de victoria nuestra acompañada de las derrotas del Valladolid y del Rácing nos daba el ascenso) y nos jugamos el ascenso en una fatídica promoción contra el Albacete en la que nos sobró una parte del partido de ida. Pero eso, amigos míos, es otra historia.

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El goleador que no pudo golear

Escrito el martes, 10 de marzo de 2009 · 0 comentarios

Desde mediados de los años 80 también me fui aficionando a seguir un poco a los equipos inferiores del Mallorca, sobre todo el Mallorca B y el Juvenil, en particular desde que un compañero mío de colegio jugó una temporada en el filial. De entre los cientos de jugadores que he visto pasar por los equipos filiales del Mallorca uno de los que más me llamó la atención siempre fue el delantero Manolo Moyá Atencia, nacido en Palma el 21 de noviembre de 1973.

Realmente, como futbolista, no era un dechado de virtudes técnicas, pero era el típico delantero que siempre estaba con la escopeta cargada. Se movía como pez en el agua dentro de las áreas rivales, su habitat natural, donde gozaba de una habilidad especial para estar en el momento adecuado en el lugar preciso: ora en el primer palo, ora en el segundo palo, ora en el punto de penalti, ora en el punto exacto del rechace del portero rival. Debutó en el primer equipo del Mallorca de la mano de Jaume Bauça en la jornada 15 de la temporada 1993/1994 en Segunda División el 12 de diciembre de 1993 en el partido Mallorca - 2 Athletic B - 3 sustituyendo en el minuto 73 a Juan Sánchez. Curiosamente fue la primera derrota de la temporada del Mallorca en el Lluís Sitjar. En total durante esa temporada disputó 147 minutos divididos en 10 partidos y no consiguió anotar ningún gol (aunque entre medias le dio tiempo a anotar 23 goles en 29 partidos con el Mallorca B). Esa temporada, en la que el Mallorca practicó el fútbol más ofensivo que se vio en la década de los noventa en Palma (aunque no le bastara para conseguir el ascenso), Goran Milojevic y Juan Sánchez (delantero cedido por el Valencia) eran los delanteros titulares y su grandiosa temporada le cerraron las puertas de la titularidad en el primer equipo.

En la temporada siguiente, la 94/95, Manolo Moyá siguió marcando goles en el Mallorca B. Esta temporada ni Jaume Bauça primero ni Nando Pons después confiaron mucho en él, pues tan solo disputó un partido con la primera plantilla. Los entrenadores decidieron apostar ese año por Juanjo Doblas antes que por él. Juanjo era un delantero de más movilidad que un Manolo Moyá que seguía teniendo las puertas cerradas por el serbio Goran Milojevic. Así pues, en el mercado de invierno se decidió que lo mejor para su progresión era econtrarle acomodo en un equipo de Segunda B y este fue el Yeclano, donde anotó 5 goles en 16 partidos.

La temporada 95/96 fue la última en la que defendió la camiseta del Mallorca. Fue la temporada en la que el desembarco de Antena 3 a través de Bartolomé Beltrán supuso un giro radical en la política del club y los jugadores de cantera dejaron de ser importantes. El Mallorca B había ascendido a Segunda B la temporada anterior y Manolo Moyá volvió a la categoría en la que había terminado la campaña anterior en Yecla acabando la temporada con 18 goles en su haber.

Al cerrársele definitivamente las puertas del Mallorca emigró a la península, jugando en equipos como el Granada, Cartagonova o Terrasa, sin llegar a tener mucha suerte en estos equipos ya que, año tras año, no conseguían su objetivo de ascenso a Segunda División. Tras el periplo peninsular volvió a la Tercera División Balear consiguiendo cada temporada grandes registros goleadores y demostrando que era una categoría que le quedaba pequeña.

92-93 Mallorca Juv. (Juv/DH) ?? / ??
93-94 Mallorca B (3) 29 / 23
93-94 Mallorca (2) 10 / 0
94-95 Mallorca B (3) 20 / 20
94-95 Mallorca (2) 1 / 0
94-95 Yeclano (2B) 16 / 5
95-96 Mallorca B (2B) 32 / 18
95-96 Mallorca (2) 1 / 0
96-97 Granada (2B) 34 / 11
97-98 Granada (2B) 32 / 11
98-99 Cartagonova (2B) 25 / 7
99-00 Cartagonova (2B) 3 / 0
99-00 Terrassa (2B) 16 / 1
00-01 At. Baleares (3) 37 / 33
01-02 At. Baleares (3) 28 / 17
02-03 Vilafranca (3) 35 / 28
03-04 Vilafranca (3) 38 / 30
04-05 Vilafranca (3) 37 / 27
05-06 Santanyí (3) 32 / 20
06-07 Margaritense (3) 25 / 13
07-08 Soledad (3) 17/ 5
*Retirado en 2008

Consiguió 4 Trofeos Pichichi de Tercera División (2001, 2003, 2004 y 2005). En el total de su carrera disputó 480 partidos y marcó 270 goles, siendo uno de los más prolíficos (si no el que más) goleadores mallorquines de todos los tiempos.

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Twitter: @soydelmallorca

Email: soy_del_mallorca@hotmail.com

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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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