La Copa de 1991

Escrito el miércoles, 15 de septiembre de 2010 · 0 comentarios

El camino empezó un jueves 8 de noviembre de 1990 en el campo de El Malecón de Torrelavega. Ese día el Mallorca perdió 1-0 en el partido de ida de la tercera eliminatoria frente a la Gimnástica de Torrelavega y corroboró el mal inicio de temporada que estaba llevando a cabo. Serra Ferrer alineó a Covelo, Sala, Armando, Magín, Parra, Pedraza, Vidal, Nadal, Guillermo (Marcos), Calderón (Marina) y Hassan. El Mallorca a penas si inquietó la meta de Moncaleán y el gol local llegó en el minuto 77, diez después de la expulsión por doble amonestación de Magín. La vuelta se disputó el miércoles 21 de noviembre y Serra Ferrer alineó a Ezaki, Sala, Fradera, Marcos, Parra (Vulic), Nadal (Pedraza), Sergio García, Calderón, Vidal, Hassan y Claudio. Nadal y Vidal remontaron la eliminatoria ya en la primera parte y, tras el descanso, un hat-trick de Hassan y un gol de Marcos dejaron el marcador en un significativo 6-0.

La cuarta eliminatoria empezó el 13 de diciembre de 1990 en la Nova Creu Alta frente al Sabadell. Tres goles marcados por Calderón, Nadal y Guillermo sentenciaron la eliminatoria en el partido de ida. Serra Ferrer alineó a Ezaki, Sala, Fradera, Vulic, Armando, Marcos, Pedraza, Nadal (Sergio García), Calderón, Guillermo y Claudio (Hassan); es decir, lo que vendría a ser el equipo de gala de la época. Eso de las rotaciones aún no se estilaba tanto antiguamente. Cuentas las crónicas que el escaso público congregado en el estadio se dedicó a hacer hogueras en la grada para calentarse debido al frío que hacía. La vuelta se celebró el miércoles 19 de diciembre, con a penas un centenar de aficionados en la grada al coincidir con un partido internacional de España contra Albania que terminó 9-0 a favor de los españoles. En este partido se iba a producir el debut de Pedro del Campo, pero se lesionó en el calentamiento y fue sustituido por Vulic, que a su vez se lesionó en el minuto 24 y tuvo que ser cambiado por Sánchez Clemente. Serra Ferrer salió con Covelo, Serer, Vulic (Sánchez Clemente), Fradera, Armando, Nadal (Sergio García), Pedraza, Marcos, Guillermo, Hassan y Calderón. El Mallorca ganó 4-1 con goles de Marcos, Nadal y dos de Guillermo.

El sorteo de la quinta eliminatoria deparó un enfrentamiento contra el Oviedo. Muy lejos de la mente de los mallorquinistas estaba imaginar que un año y medio después el duelo se convertiría en fraticida por la promoción. El 9 de enero de 1991 se disputó el partido de ida en el Carlos Tartiere. El Mallorca formó de inicio con Ezaki, Sala, Serer, Fradera, Pedraza, Armando, Nadal, Marcos, Sergio García (Parra), Hassan y Guillermo (Claudio). Se adelantaron los astures ya en la segunda parte y no fue hasta el tiempo de descuento cuando Hassan enmudeció (es un decir pues las crónicas hablan de un partido horrible) a los 8.000 espectadores anotando el tanto del empate definitivo. La vuelta se disputó el 23 de enero en el Lluís Sitjar. Esa noche Serra Ferrer alineó a Ezaki, Sala, Vulic, Fradera, Armando (Álvaro), Pedraza, Nadal, Marcos, Vidal (Guillermo), Hassan y Claudio, jugadores que nos ofrecieron la mejor noche de fútbol de la temporada. Recuerdo perfectamente ese partido por la cantidad de ocasiones y juego ofensivo desarrollado por el Mallorca. Sin embargo hubo que esperar hasta el minuto 83 para que Hassan materializara el primer gol, a continuación Vulic, de penalti, subió al marcador el 2-0 definitivo.

La Copa del Rey empezaba a ponerse interesante. Y seria. Quedaba una sola eliminatoria antes de que la Copa se parase hasta la finalización de la liga (inventos raros se han hecho muchos años). Eran los octavos de final y el sorteo, a priori, fue benévolo con los bermellones, ya que el Elche fue el rival que nos deparó el azar. Otro equipo de inferior categoría. El partido de ida se disputó el domingo (sí, domingo) 17 de febrero de 1991 en Altabix. Y el Mallorca lo pasó mal, muy mal. Ezaki, Sala, Fradera, Parra, Pedraza, Marcos (Guillermo), Marina (Calderón), Nadal, Claudio, Hassan y Álvaro merecieron caer derrotados ampliamente por un mejor equipo ilicitano. Seguramente la lesión de Roberto Marina al poco de iniciarse el partido influyó en el devenir del mismo. En la primera parte Jesús adelantó por dos veces al Elche y, en la segunda parte, pudo llegar la puntilla en un par de ocasiones más. Pero, cosas del fútbol, en uno de los poquísimos acercamientos bermellones al marco local, en el minuto 88, Claudio, al rematar una falta botada por Álvaro, puso el 2-1 definitivo. Todo quedaba a expensas del partido de vuelta a disputar el 27 de febrero. Ese día, con Johan Cruyff en el post operatorio de su operación de corazón, Serra Ferrer alineó a Ezaki, Sala (Guillermo), Vulic, Fradera, Pedraza, Parra, Nadal, Marcos, Claudio, Hassan y Álvaro (Vidal). La pieza clave del partido fue... el árbitro Vico Díaz, que dejo al Elche con 8 jugadores y nos pitó un penalti a favor más que dudoso. El Mallorca se puso 2-0 merced a dos goles de Claudio Barragán, pero en el descuento el Elche, de rebote, todo sea dicho, anotó el 2-1 que llevaba a la prórroga. Ya en la segunda parte de la prórroga Vulic, de penalti, estableció el 3-1 definitivo. La parte negativa de la eliminatoria fue la lesión de Álvaro Cervera, con rotura del ligamento de su tobillo izquierdo.

Así pues, pasaron los meses, el Mallorca consiguió la salvación y, de paso, un sorteo más o menos favorable de Copa del Rey. Tal y como se hace en la actualidad se sorteó el camino hasta la final. El Mallorca quedó emparejado con el Valencia en cuartos y con el vencedor del Logroñés-Sporting en una hipotética semifinal. Por el otro lado del cuadro iban los grandes favoritos: Sevilla-Barcelona y Valladolid-Atlético de Madrid. El miércoles 12 de junio de 1991 se disputó el partido de ida de los cuartos en el Luis Casanova de Valencia. Serra Ferrer alineó a Ezaki, Sala, Serer, Del Campo, Fradera, Armando, Pedraza, Nadal, Marcos, Soler y Hassan (Claudio, Calderón). El Mallorca perdió 1-0 con gol de Roberto en el minuto 69 y el partido tuvo su punto de polémica al anularle el colegiado un gol a Chichi Soler en el minuto 30 de la primera parte por un dudoso fuera de juego. Las espadas estaban en todo lo alto para el partido de vuelta, partido que se disputó el domingo 16 de junio. Se engalanó el Lluís Sitjar ese día, con más de 20.000 espectadores, para presenciar el "partido más importante de la historia". El brujo de Sa Pobla mandó al campo a Ezaki, Sala (Calderón), Del Campo, Fradera, Serer, Pedraza, Soler, Nadal, Marcos, Hassan (Vidal) y Claudio. Se adelantó el Mallorca con un gol de Claudio en el minuto 15, Penev empató en el 37; en el 43 Nadal se hizo con un balón en campo propio y lo condujo hasta cerca de la frontal desde donde consiguió un fenomenal gol que suponía el 2-1; en el minuto 51 Ezaki Badou le detuvo un penalti a Fernando y en el minuto 60, unas manos en el área de Roberto son señaladas también como penalti por López Nieto y, Pedro del Campo Zafra, cogiendo el testigo de Vulic en el centro de la defensa y en el punto fatídico de los 11 metros, anota el 3-1 definitivo. El Mallorca ha hecho historia, pero aún quiere más.

Será el Sporting de Gijón el rival de los bermellones en la semifinal. Además con la suerte de tener el partido de vuelta en casa. En El Molinón Serra Ferrer alineó a Ezaki, Sala, Serer, Del Campo, Fradera, Pedraza, Parra, Nadal, Marcos (Calderón), Soler y Hassan (Claudio). El planteamiento del partido fue, simplemente, perfecto y el control del Mallorca quedó patente en el minuto 33 cuando Hassan aprovechó una preciosa jugada entre Soler y Marcos para, de cabeza, establecer el 0-1 definitivo. Y si bien todos los jugadores estuvieron magníficos, el jugador que maravilló fue un jovencito Nadal (por entonces todocampista: defender, robar, atacar y rematar) que poco iba a durar en las filas mallorquinistas. La vuelta, el domingo 23 de junio, iba a ser una jornada histórica. Por primera vez en mucho tiempo la isla se despertó pensando en fútbol y se acostó plena de felicidad. 25.000 espectadores abarrotaron el Lluís Sitjar. Serra Ferrer confió ese día en Ezaki, Del Campo, Fradera, Serer, Pedraza, Nadal, Parra, Soler, Marcos, Claudio (Álvaro) y Hassan. En realidad, si uno lo mira con perspectiva histórica, en esa alineación hay hasta 9 jugadores de corte defensivo enmascarados en un 3-5-2 engañoso, pero ese día esto no importaba, lo importante era clasificarse para la final. La apoteosis, sin embargo, tuvo que esperar hasta el descuento, cuando, con el Sporting volcado en busca del gol salvador, Hassan, rompiendo el fuera de juego desde su propio campo se fue de Jiménez y, ante la salida del portero Isidro le cede el balón a Álvaro que venía desde atrás para que marque el 1-0 definitivo. Y las tortugas de llenaron de mallorquinistas y esa noche Palma fue una fiesta.

El 29 de junio de 1991 el Mallorca perdió su primera final de Copa del Rey. Hubiera sido una hazaña increíble haber ganado ante más de 60.000 atléticos. Ezaki Badou, Ángel Pedraza Lamilla, Esteve Fradera Serrat, Pedro Del Campo Zafra, José Pérez Serer, Pascual Luna Biar "Parra", Miquel Ángel Nadal Homar, Marcos Martín de la Fuente (Álvaro Cevera Díaz), Francisco "Chichi" Soler Atencia, José Armando Lucas Contreras (Claudio Barragán Escobar) y Hassan Nader se dejaron la piel en el campo. Lo sé porque yo estuve allí. Y cuando Alfredo Santaelena en el minuto 111, cuando más cerca teníamos la victoria, aprovechó un rechazo de Ezaki delante de nuestras narices para clavarnos esa puñalada sentí un vacío tan grande que, por muchos años que pasen, nunca podré olvidar esa jugada, ese gol tan injusto.

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Baile de porteros

Escrito el jueves, 14 de mayo de 2009 · 0 comentarios

Al final, siguiendo a este ritmo, voy a destripar todos los detalles de la temporada 1991/1992. Si en algo se caracterizó esa temporada fue por el caos en que estuvo sumido el club durante todo el curso futbolístico. Tal es así que, como os cuento en este post, el Mallorca llegó a utilizar a cinco porteros diferentes durante la temporada. Empezó la temporada como titular Ezaki Badou, pero tras el partido de la quinta jornada, disputado en Tenerife el 6 de octubre de 1991, se tomó unas vacaciones no autorizadas por el club en Marruecos alegando motivos personales, vacaciones que sentaron bastante mal a Llorenç Serra Ferrer (de todos es conocido su carácter irascible), que lo apartó de la disciplina del Mallorca. Ezaki encajó 4 goles en 5 partidos. A partir de ese momento la maquiniaria del club se dispuso a buscar un sustituto de garantías para el marroquí (algo, por supuesto, casi imposible) y, mientras, ocupó la posición de titular en el marco bermellón el portero de 27 años Miquel Bennàsar Mojer, más conocido como Molondro. En principio, el segundo portero era Covelo, pero se encontraba lesionado. Molondro debutó en Primera División con el Mallorca el 20 de octubre de 1991 en la victoria por 1-0 al Cádiz y, en total, disputó 5 partidos como defensor del arco mallorquinista encajando 7 goles.

El 3 de noviembre de 1991 el Athletic Club visita el Lluís Sitjar y Molondro es por tercer partido consecutivo el portero mallorquinista. En el banquillo, también por tercera semana consecutiva, se sienta un imberbe gabellí de 20 años de edad y de nombre Antoni Prats Servera, que, normalmente, está defendiendo la portería del Mallorca At. en esos campos de Tercera División. Todo hace indicar que será otra plácida tarde de pipas en el banquillo, pero nada más lejos de la realidad. El partido se tuerce para el Mallorca poco después de la media hora al anotar Ziganda el primer gol visitante. En el minuto 38 la primera alegría para los locales llegó merced a la expulsión del bilbaíno Tabuenka. Sin embargo, como dura poco siempre la alegría en casa del pobre, en el minuto 44 Molondro derriba a Valverde que se estaba escorando, alejándose de la portería y el colegiado Merino González decreta penalti y expulsión del portero de Sa Pobla. Rápidamente es llamado a filas Toni Prats, sin calentar, que va a tener que debutar en Primera División poniéndose frente a un consumado especialista en el lanzamiento de penalties como es Larrazábal. Prats no tiene suerte y el penalti de Larrazabal acaba entrando en su portería, así pues, el bueno de Toni Prats encaja un gol nada más debutar en Primera, y, aunque cierra la tarde sin encajar ningún gol más, no puede evitar la derrota del Mallorca ese día por 1-2. Esa misma semana se difunde la noticia del fichaje del portero yugoslavo Omerovic por parte del Mallorca, noticia que luego se desmiente rotundamente. El Mallorca, al parecer, está pescando por tierras de los Cárpatos y no en la península balcánica.

A la semana siguiente, Molondro, que no es sancionador por el Comité de Competición, vuelve a ponerse bajo los palos mallorquinistas como titular y Prats vuelve a esperar turno en el banquillo en el partido que el Mallorca pierde en Sevilla 2-0. La semana siguiente, antes del partido contra el Sporting de Gijón se anuncia el fichaje del rumano del Dinamo de Bucarest Bogdan Stelea, que asiste desde el banquillo a la derrota por 0-1 frente a los asturianos con Molondro nuevamente bajo palos. La semana siguiente, en el Bernabéu, Bogdan Stelea deja en el banquillo a Molondro y, aunque el Mallorca cae derrotado por 2-0, el rumano es el mejor jugador del partido y, por fin, parece que se ha encontrado el recambio adecuado para Ezaki Badou. Stelea se mantiene en la titularidad hasta el final de la temporada, disputando 27 partidos en los que recibió 37 goles, salvo en el partido del 3 de mayo de 1992 en el Carlos Belmonte de Albacete en que es remplazado por Covelo, portero gallego que había sido fichado tras el ascenso a Primera tres años atrás, que había estado lesionado a principio de temporada cuando Ezaki dio la espantada y que disputaba allí su noveno partido (y a la postre último) con la camiseta del Mallorca por encontrarse ausente Stelea, en una concentración de la selección rumana.

Moraleja: si tres porteros en una misma temporada son multitud y cuatro son una barbaridad, entonces, cinco ¿qué son?

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Georgi Dimitrov

Escrito el viernes, 17 de abril de 2009 · 0 comentarios

Plovdiv es una ciudad búlgara de la baja Tracia, su población alcanza ya los 400.000 habitantes y  es eminentemente de raza búlgara, pero también hay gitanos, turcos, hebreos, armenios y, al parecer, simulacros de jugadores de fútbol. Así pues no culpemos al bueno de Georgi Dimitrov por haber nacido el 10 de septiembre de 1966 en esa fría localiad búlgara. Simplemente fue mala suerte. Muy caliente es el derby ciudadano entre el Botev y el Lokomotiv, entre la derecha y la izquierda. En parte era lógico que uno como Dimitrov jugara en el Lokomotiv y no en el Botev, ya no porque el bueno de Georgi fuera más o menos apegado al régimen comunista, sino porque hubiera sido triste que Dimitrov hubiera jugado en un equipo que lleva el nombre del mayor poeta búlgaro de la historia, asesinado en 1876.

Así pues, entre 1987 y 1991, Dimitrov jugó en el Lokomotiv de Plovdiv. En 1991 el producto búlgaro estaba de moda en España: Stoichkov, Penev, Ivanov, Sirakov. A finales del mes de abril de 1991 Zoran Vulic es apartado de la disciplina del Mallorca, Sánchez Clemente cedido al Hércules de Alicante y se inicia la búsqueda de un delantero para reemplazarle. El 22 de abril de 1991 llega a Palma Dimitrov, delantero centro, que a sus 24 años viene dispuesto a comerse el mundo, con un contrato hasta final de temporada. El Mallorca había ganado en el Calderón por 0-1 el domingo anterior y jugaba el partido siguiente contra el FC Barcelona, o sea, primero y segundo de la clasificación en partidos consecutivos. Dimitrov aseguró nada más llegar "poder jugar ante el Barcelona el próximo sábado es un sueño que vengo acariciando desde que salí de Sofía" y dejó otra perla como esta: "pregúntenle a Hristo (Stoichkov) para saber cómo me las gasto, tengo un temperamento muy parecido al suyo". Dimitrov llegó desde Barcelona acompañado por Contestí. La verdad es que no nos dio tiempo ni a preguntarle a Stoichkov ni a nadie, pues Serra Ferrer lo puso de titular el sábado contra el FC Barcelona, pero visto lo visto sobre el terreno de juego, decidió sustituirlo en el descanso por Hassan Nadir. Fueron sus únicos 45 minutos defendiendo la camiseta del Mallorca, así que normal que no haya ni fotos ni nada que demuestre que jugó un día con el Mallorca.

Al abandonar el Mallorca al finalizar su contrato a final de temporada se habló de un posible interés del Farense portugués, club en el que recaló finalmente su compañero de temporada Hassan Nadir, sin embargo este interés no fraguó y volvió a su Bulgaria natal para jugar en el Levski Sofía. En el verano de 1992 se embarcó en otra aventura, ¿timó a otro equipo?, y firmó por el Altay Izmir en Turquía. Tras un año en tierras otomanas volvió al club de sus amores, el Lokomotiv de Plovdiv, de donde ya no se movió hasta su retirada del fútbol profesional en el año 1998.

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Peter Méndez

Escrito el miércoles, 1 de abril de 2009 · 2 comentarios

Peter Ramiro Méndez nació el 17 de agosto de 1964 en Cerro Largo, Uruguay. Empezó su carrera futbolística en el Liverpool de Montevideo, equipo en el que jugó hasta 1987, pasando luego a engrosar las filas del Defensor Sporting de Montevideo. Era un delantero bajito, de 170 cm, y de peso pluma, 66 kg. En el Mallorca disputó 11 partidos oficiales, marcando 1 gol en 680 minutos disputados. Debutó con la camiseta bermellona en el partido amistoso correspondiente al XXIII Trofeo Ciudad de Palma disputado el 14 de agosto de 1991 contra el FC Barcelona que ganó el Mallorca por 3-1, su aportación fue más o menos positiva ya que marcó el tercer gol (a portería vacía tras una asistencia de Álvaro Cervera) y se ganó una tarjeta amarilla por pérdida de tiempo. Su debut en partido oficial se produjo en la 1ª jornada de liga, en un empate a cero en el Carlos Tartiere de Oviedo, jugando 68 minutos y siendo sustituido por Hassan Nadir. Su único gol como mallorquinista lo marcó el 20 de octubre de 1991 en el campo del Valladolid en un partido que perdimos 2-1.



En el verano de 1991 había destacado en la Copa América. Peter Méndez había sido 15 veces internacional charrúa y en la Copa América marcó 3 goles (ante Ecuador, Brasil y Colombia) en 4 partidos. Decir que si fue convocado para esa Copa América fue porque el seleccionador Uruguayo Cubilla mantenía una pelea con el representante de jugadores Paco Casal que hizo que las grandes figuras del fútbol Uruguayo como Francescoli, Sosa o Fonseca (representados por Casal) no acudieran a la selección. Su media de goles era de 13 por temporada en Uruguay. El Mallorca, el 7 de agosto de 1991, concretó su fichaje por 3 temporadas, pagándole al Defensor Sporting de Montevideo 45 millones de pesetas por su traspaso, traspaso que no le permitió llegar a poder celebrar el campeonato uruguayo conseguido por los violetas en esa temporada. Nada más estampar su firma en el contrato que le ataba al Mallorca se incorporó al stage de pretemporada que el equipo estaba realizando en el pirineo francés, en Font Romeu.

Sus primeras declaraciones fueron tajantes “vengo a marcar goles porque sé que el Mallorca necesita de alguien resolutivo. Me considero un delantero bastante capacitado para el fútbol moderno, con mucha movilidad y con olfato de gol. Espero dar muchas satisfacciones a la afición”. Lógicamente esto se quedó en una bonita declaración de intenciones, porque en su paso por el Mallorca no aportó nada de todo lo que prometía. A finales de septiembre ya se empezaba a dudar de las capacidades de Peter Méndez, mándandole la mayoría de las veces Serra Ferrer a ver el partido desde el banquillo. En enero de 1992 el Mallorca ya buscaba abiertamente un jugador más resolutivo para sustituir al incompetente/inadaptado Peter Méndez, se hablaba del rumano Marian Popa (que luego “triunfó” en el Logroñés de Vidal, mítica su frase de “jugamos sin proa ni Popa”). Lo de esa temporada con los extranjeros del Mallorca fue para hacérselo mirar: la espantada de Ezaki Badou, el fiasco del croata Sinisa Konkalovic que apenas jugó dos partidos, la fallida contratación del rumano Popa o del checo Nemecek. Al final el Mallorca cerró la contratación de los serbios Stosic y Milojevic, lo que hizo que Peter Méndez, abandonara el club en enero de 1992. Ahora sí, la tripleta de foráneos Stelea-Stosic-Milojevic eran jugadores determinantes, lástima que llegaran demasiado tarde para salvar al Mallorca del descenso a Segunda. Peter Méndez abandonó la disciplina del Mallorca aceptando la oferta del Millonarios de Bogotá y, aún en Palma, declaró que “siento haber defraudado; yo recordaré siempre el buen ambiente que había aquí”. Sin embargo poco tiempo después, en su Uruguay natal, declaró, hablando del Mallorca, que “al llegar creí haber tocado el cielo, pero no. Es un club chico en todo. Los mallorquines te tratan como indios con plumas y ellos fueran unos genios”. Serra Ferrer, en contestación a estas manifestaciones declaraba que “es un jugador cuyo rendimiento se vino abajo de forma espectacular, al final parecía que no tenía ni fuerzas para disputar un balón”. Sin duda su vida privada en Mallorca fue bastante licenciosa.

En el Millonarios de Bogotá debutó en la histórica derrota contra Santa Fe por 7-3 marcando uno de los tres goles. Tuvo la mala suerte de lesionarse y de seguir marcando goles con demasiada intermitencia, así que, al parecer, más que deslumbrar a Colombia con su juego y goles, fue Colombia la que le deslumbró a él con su vida nocturna. En 1994 fue prestado al Atlético Huilla, equipo también colombiano, donde tampoco consiguió destacar futbolísticamente. Al volver a Millonarios en 1995 fue de nuevo dejado sin ficha, así que decidió emigrar al fútbol peruano, al Universitario de Lima, en el que estuvo una temporada. De vuelta a Colombia jugó (es un decir) en el Unión Magdalena, Juventud de las Piedras y Porongos de Flores.

Una vez abandonada la práctica del fútbol activo se pasó a los banquillos en su Uruguay natal, donde empezó como ayudante de Tola Antúnez en Central Español consiguiendo el ascenso a Primera División

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Chichi Soler secó a Schuster

Escrito el miércoles, 25 de marzo de 2009 · 0 comentarios

El 21 de abril de 1991 se disputaba la jornada 31 de Primera División, al finalizar la jornada quedarían solo 6 jornadas para el final, y el Mallorca llegaba a esa cita con el agua al cuello, ocupando plaza de descenso tras haber empatado a uno contra el Sporting de Gijón la semana anterior. El Atlético de Madrid perseguía al Barcelona en la lucha por el título.

Ese día Serra Ferrer, para tan dramático partido, alineó a Covelo, Sala, Fradera, Del Campo, Serer, Marcos, Parra, Soler, Nadal, Armando y Claudio. En el minuto 80 Hassan sustituyó a Marcos. El Mallorca llegaba al Calderón con muchísimas bajas: Ezaki, Álvaro, Marina, Pedraza, Guillermo, Vulic y Sergio García. En el equipo había cuatro jugadores mallorquines y, uno de ellos, Paco "Chichi" Soler, debutaba ese día en el primer equipo del Mallorca y, de paso, en Primera División. Y lo hizo a lo grande, con un marcaje perfecto a Bernd Schuster, que se retiró en el descanso lesionado con una rotura de fibras. Además había tres jugadores de la cantera más en el banquillo: Molondro, Vidal y Fabián Rivero. El partido fue un desastre total por parte colchonera, con los jugadores totalmente desordenados y con un Tomislav Ivic impotente ante la maraña defensiva que había tejido Serra Ferrer. El resultado final fue de victoria mallorquinista por 0-1. El gol del triunfo lo anotó en el minuto 85 Claudio Barragán al aprovechar una cesión defectuosa del defensor atlético Tomás Reñones a Abel Resino.

El partido dejó algunas curiosidades más. Por ejemplo, en el partido de la primera vuelta, el Mallorca también había ganado 1-0 con gol de Claudio. Después de encajar ese gol de la primera vuelta Abel Resino batió el récord de imbatibilidad en la liga. El Mallorca, tras el empate contra el Sporting de Gijón y la victoria en el Calderón, estuvo 7 partidos más consecutivos sin perder (Barcelona -en casa- 1-1, Castellón -fuera- 0-1, Sevilla -en casa- 1-1, Burgos -fuera- 1-1, Zaragoza -fuera- 2-2, Cádiz -en casa- 0-0 y Real Sociedad -fuera- 0-0).

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Eliminatoria copera frente al Elche

Escrito el lunes, 9 de marzo de 2009 · 1 comentarios

La Copa del Rey de 1991 siempre será recordada por todos los mallorquinistas como la primera vez en que disputamos la final. Podría hablar de la encerrona que nos prepararon en el Santiago Bernabéu y cómo Contestí tuvo que tragar con celebrar la final contra el Atlético de Madrid en Madrid, o de los cinco mil mallorquinistas que estábamos en el feudo madridista esa noche mágica.

Sin embargo, mis recuerdos se van hacia la eliminatoria de octavos de final. El Mallorca había eliminado en la Tercera eliminatoria (por ser equipo de Primera División estuvo exento de los dos primeros turnos) a la Gimnástica de Torrelavega (derrota 1-0 en El Malecón y victoria 6-0 en el Lluís Sitjar), al Centre d'Esports Sabadell en la Cuarta eliminatoria (victoria 0-3 en la Nova Creu Alta y victoria también en casa 4-1) y al Real Oviedo en la Quinta eliminatoria (empate 1-1 en el Carlos Tartiere y victoria 2-0 en el Lluís Sitjar). El sorteo nos emparejó al Elche C.F. en los octavos de final. Tras esta eliminatoria la Copa se paraba hasta el final de la liga, momento en el que se jugarían los cuartos de final, las semifinales y la final.

El partido de ida se celebró el domingo 17 de febrero de 1991 en el Martínez Valero de Elche. El Mallorca estaba inmerso en la lucha por la salvación en Primera División y, como siempre suele ocurrir, cuando mejor plantilla parecía tener (al menos mejor que la temporada anterior) peor lo iba pasando en la liga. El Elche tampoco estaba mucho mejor ya que se debatía en los puestos bajos de la tabla de Segunda División. Pero la Copa tiene esa magia que la hace especial y cualquier cosa es posible. De hecho esa tarde el Elche fue muy superior al Mallorca durante toda la primera parte y el 2-0 al descanso era justo merced a los dos goles del ilicitano Jesús. En la segunda parte el Mallorca apretó en busca del gol salvador y, cuando ya parecía que el resultado iba a ser definitivo, Claudio Barragán remató una falta ejecutada por Álvaro Cervera y subió el 2-1 final al marcador. Las espadas quedaban en todo lo alto para la vuelta.

La vuelta se disputó el miércoles 27 de febrero en un Lluís Sitjar que presentaba una pobrísima entrada de poco más de 4.000 espectadores que, según las crónicas, acabaron silbando al Mallorca y aplaudiendo al Elche. Yo, que estaba presente en el campo, no. Nunca he pitado al Mallorca por mal que lo estuviera haciendo, que para algo soy del Mallorca.



Esa fría noche el protagonista fue el colegiado catalán Vico Díaz, que con una actuación sibilina posibilitó el pase del Mallorca a los cuartos de final, expulsando hasta a tres jugadores del Elche (Guina, Miguel y Chema) y concediéndonos un penalti a favor en el minuto 115 que decidió la eliminatoria. El Mallorca marcó en el minuto 33 el 1-0 por mediación de Claudio Barragán, en el 72 el mismo Claudio, con ayuda del defensa Robi, anotó el 2-0 que parecía setenciar la eliminatoria ya que el Elche jugaba con dos jugadores menos en ese momento. Aún así, en el minuto 92, el jugador ilicitano Gomis anotó el 2-1 de rebote y mandó el partido a la prórroga. En la prórroga el Elche aún sufrió una nueva expulsión y, finalmente, un derribo a Nadal dentro del área fue castigado con la pena máxima que se encargó de transformar Zoran Vulic en el 3-1 definitivo.

De ese partido quedó también la nota negativa de la lesión de tobillo de Álvaro Cervera que le mantuvo tres meses alejado de los terrenos de juego.

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RCD Mallorca - Foggia Calcio

Escrito el lunes, 23 de febrero de 2009 · 2 comentarios

Uno es un poco rarito en cuanto a gustos futbolísticos. Tal vez por eso soy del Mallorca, con lo fácil que sería ser del Real Madrid o del FC Barcelona que ganan siempre y están sus vitrinas llenas de títulos. Estas rarezas se verifican también en mi seguimiento de las ligas extranjeras. Por ejemplo la italiana. Lo sencillo sería tener simpatía por el AC Milan, el Inter de Milan o la Juventus. Pero yo nunca voy a lo sencillo, así que el equipo al que sigo en Italia es la U.S. Foggia.

Y todo empezó con este partido celebrado en el cálido verano de 1991 del Trofeo Orisba (del que, por cierto, nunca más se supo). El Foggia Calcio acababa de subir a la Serie A de la mano del mítico entrenador Checo Zdenek Zeman y contaba en su plantilla con grandes jugadores como el rumano Dan Petrescu, o los italianos Rambaudi, Baiano o Giusseppe Signori. De ese partido recuerdo estar en familia en el Lluís Sitjar y colarme a ver la segunda parte en la Tribuna Lateral desde el Gol Sur. Recuerdo perfectamente como Zeman colocaba a sus hombres en un claro 4-3-3 y cómo tiraba la línea del fuera de juego adelante hasta la exageración. Por cierto que debió ser uno de los poquísimos goles que consiguió el chileno Peter Méndez con la camiseta del Mallorca.

Actualmente la U.S. Foggia Calcio, heredero del Foggia Calcio (que desapareció acuciado por las deudas) vaga con más pena que gloria por el grupo A de la Serie C1, que equivaldría la Segunda División B española. Hace dos años perdió el ascenso a la Serie B en el último minuto de descuento del último partido de la segunda eliminatoria de promoción frente al Avellino.

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Sergi López Segú

Escrito el viernes, 20 de febrero de 2009 · 3 comentarios

(6/10/67 Granollers - 4/11/06 Granollers). En su infancia fue un jugador con gran talento por el cual se interesaron el FC Barcelona y el Real Madrid. Fue Oriol Tort (descubridor de grandes talentos como Guardiola o Sergi Barjuán) quien convenció a su familia para que fichara por el Barça.

Empezó a jugar en la cantera del Barça con sus hermanos menores Juli (también con un breve pasado mallorquinista) y Gerard. Sergi López Segú debutó en el primer equipo blaugrana el 31 de enero de 1988 en un partido contra la U.D. Las Palmas. En total jugó 54 partidos y marcó un gol con la casaca blaugrana.  Con ellos ganó la  1 liga (1991), 2 Copas del Rey (1988 y 1990) y 1 Recopa (1989).

En la temporada 1991/1992 jugó cedido en el Mallorca en Primera División. En nuestro Club disputó un total de 22 partidos anotando 2 goles. Era un fino defensa central al que le faltaba contundencia pero le sobraba calidad para sacar el balón jugado y era muy propenso a las lesiones musculares. Normalmente se disputaba un puesto junto a Fradera (que era fijo) en la defensa con Francisco Javier Villena (otro jugador de similares características, mucha técnica, buena colocación y poca fuerza).

Al acabar esa temporada, con el descenso del Mallorca a Segunda División, fue traspasado definitivamente al Real Zaragoza. Y aunque no llegó a hacerse con un puesto titular en dicho equipo ganó la Copa del Rey (1994) y la Recopa (1995). En 1995 dejó el fútbol de élite siendo fichando por el Gavà de Segunda B.

Después de finalizar su carrera profesional por causa de las lesiones, se fue a vivir a Argentina donde se casó y tuvo un hijo. Su matrimonio no fue bien y empezó a tener problemas de depresiones, llegando incluso a ser ingresado, tuvo que regresar a España acuciado por problemas financieros y finalmente se suicidó tirándose a las vías del tren el 4 de noviembre de 2006 a la edad de 36 años.

En resumen jugó 1763 minutos en el Mallorca, 20 partidos de titular, 2 de suplente, vio 5 tarjetas amarillas y marcó 2 goles. A los que lo vimos jugar nos pareció siempre un gran jugador pero con un carácter demasiado débil y muy propenso a las lesiones.

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El intento de agresión a Hugo Sánchez

Escrito el lunes, 16 de febrero de 2009 · 2 comentarios

El 10 de febrero de 1991 se celebraba la 22ª jornada de liga. En esa fecha el Mallorca recibía al Real Madrid. El equipo blanco andaba bastante descolgado de la lucha por el título y el Mallorca, como siempre, luchando por evitar el descenso a Segunda División. El Lluís Sitjar presentaba sus mejores galas y el lleno era casi absoluto. El Mallorca se adelantó en el marcador en el minuto 19 cuando Nadal recogió un rechace la defensa del Real Madrid y con un tiro pegado al palo batió al portero merengue Jaro. No fue hasta el minuto 75 cuando Hugo Sánchez se aprovechó de un balón muerto en el área para batir a Ezaki y subir las tablas al marcador. El colegiado, Brito Arceo, del Colegio Canario había anulado un gol a Ángel Pedraza en la primera parte por una inexistente falta previa de Hasan. El ambiente estaba calentito. Hugo Sánchez no había dejado en todo el partido de provocar a nuestro portero Ezaki Badou (famosas sus palabras: "saca, morito, saca") y a la grada.

En el minuto 86 un espectador, harto de los ademanes provocadores del jugador mexicano, saltó al campo con ánimos de agredirle. El nombre de ese espectador era Mariano Villalba. Hay que decir que en aquellos tiempos aún no estaba prohibida la venta de bebidas alcohólicas en los recintos deportivos y que el bueno de Mariano no es que empezara a beber precisamente al llegar al estadio. Por supuesto Mariano falló en su intento de agredir al mexicano, debido a su estado etílico resbaló en el momento más inoportuno y entre nuestro portero Ezaki y el central Vulic lo retuvieron hasta que la policía se lo llevó detenido y pasó la noche en el calabozo. Al parecer, a la salida del estadio, otro espectador volvió a agredir a Hugo Sánchez con el palo de una bandera, pero sin mayores consecuencias.

La acción trajo cola ante los diferentes comités del fútbol español y si bien en un principio el Comité de Apelación condenó al Lluís Sitjar a un partido de clausura, después el Consejo Superior de Disciplina Deportiva anuló el fallo y el cierro no tuvo efecto, a pesar de que el Real Madrid presentó recurso para que así fuera. En el Mallorca se quejaban de que el Real Madrid siguiera recurriendo cuando era un tema que no les beneficiaba en nada, es más, pensaban que debía ser el propio Hugo Sánchez, al ser el afectado último, el que recurriera.

Mariano Villalba, al que conocí personalmente un tiempo después, el triste protagonista de nuestra historia de hoy, era un reconocido y fanático seguidor del Real Madrid, socio de la Peña Madridista Rincón de Hellín, pero también uno de los espectadores más famosos que se encontraban en el Lluís Sitjar, pues era el encargado del bombo. Años después sufrió una embolia que le paralizó medio cuerpo y nos dejó hace apenas un lustro.

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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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