Resumen Mallorca-Osasuna 91/92

Escrito el domingo, 15 de abril de 2012 · 0 comentarios

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Resumen Mallorca-Logroñés 91/92

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Modernismo en el Lluís Sitjar

Escrito el martes, 21 de septiembre de 2010 · 1 comentarios

Muchas veces tendemos a pensar que las cosas que vemos en la actualidad han existido siempre, damos por hecho que, por habituales, algunas cosas nos parecen "de toda la vida". Tal vez una de esas cosas sean los tornos de acceso a los campos de fútbol. Queridos lectores míos, quiero sacaros del error, los tornos no han existido siempre en los campos de fútbol profesional en España. Ni mucho menos. Más bien son un invento reciente, de finales del siglo XX para ser exactos.

El oficio de portero ha existido siempre, eso sí, solo que antiguamente desarrollaban su trabajo de forma manual. ¿Quién no se acuerda de esos simpáticos porteros, ataviados con gorritas para que se les reconociera bien, que te dejaban colar cuando eras pequeño en el campo? Los carnets de socio llevaban marcados los partidos en casillas en los laterales y en la base del mismo y los porteros, taladraban el carnet por el número de partido que tocaba esa semana mediante una pequeña taladradora de papel. El rumor del clack-clack del taladrado sobre el carnet era el sonido habitual en las puertas, por ejemplo, del Lluís Sitjar en un día de partido.

La creación de la Liga de Fútbol Profesional en el año 1985, sirvió para modernizar muchas cosas de nuestro querido deporte rey en España. Entre ellas, para hacer obligatorio el uso de tornos en los accesos a los campos de fútbol profesionales. Una medida que servía para controlar el acceso y, entre otras cosas, para evitar excesos de aforo en según qué partidos.

El Lluís Sitjar no se libró de la medida y los tornos fueron instalados a incios del año 1992. La verdad es que resultaba bastante chocante ver los tornos situados en las deficientes puertas de acceso al estadio. La instalación estaba hecha de forma bastante chapucera, pues recuerdo cables colgando por encima de las puertas de cualquier manera y a los porteros con sus pistolas para leer los códigos de barra de las entradas y de los carnets de socio. Oficialmente los tornos se inauguraron el 12 de enero de 1992, en el partido del Campeonato Nacional de Liga de Primera División que enfrentó al Mallorca y al Español. El partido, que se disputó sin que nadie ocupara el cargo de Presidente del Mallorca en el palco tras la renuncia al cargo de Miquel Contestí, acabó con victoria local por 1-0 merced a un gol de rebote de Fradera. Los tornos, a pesar de la reticencia inicial de la gente hacia su uso, también ganaron su partido particular y perduraron hasta hoy en día.

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El último descenso y la afrenta a nuestra afición

Escrito el miércoles, 13 de mayo de 2009 · 0 comentarios

Hay una cosa que sucedió en junio de 1992 que los mallorquinistas llevamos guardada en el fondo del corazón con rabia, casi con ira. La temporada 1991/1992 había sido muy mala en términos generales, del equipo que unos meses atrás había sido finalista de la Copa del Rey por primera vez en su historia nada se sabía. El Mallorca había vagado toda la temporada en el furgón de cola de la Primera División, con un pie y medio siempre en Segunda, con cambios constantes de jugadores y hasta de Presidente. Unas victorias puntuales en casa frente al Sevilla, al Deportivo y a la Real Sociedad nos habían permitido llegar a la última jornada con opciones, escasas eso sí, de conseguir la permanencia por vía de la promoción. El 8 de junio se disputaba la última jornada de liga. El Mallorca, con 25 puntos y 13 negativos, visitaba La Romareda para medirse al Real Zaragoza con la imperiosa necesidad de ganar y rezar para que un Sporting de Gijón situado en mitad de la tabla, sin jugarse nada, derrotara al Cádiz, que sumaba 27 puntos y 9 negativos pero al que le habíamos ganado los dos partidos ligueros, en el Carranza. Esa última jornada, en otro orden de cosas, en la parte alta, enfrentaba al Real Madrid contra el Tenerife y al F.C. Barcelona contra el Athletic Club.

Cumplió el Mallorca de Serra Ferrer con sus deberes (a buenas horas mangas verdes) y derrotó a un Real Zaragoza que tenía opciones de clasificarse para disputar la Copa de la UEFA por 1-2. Además lo hizo disputando el mejor partido de la temporada. El Mallorca formó ese día con Stelea, Sala, Sergi, Fradera, Serer, Stosic, Chichi Soler, Pinilla, Pedraza, Vidal y Milojevic. Hassan Nadir sustituyó a Milojevic en el minuto 85 y José a Vidal en el 89. Se adelantó el Mallorca merced a un gol de Sergi en el minuto 34, empató para el Real Zaragoza Aguado en el primer minuto de la segunda parte y Pinilla puso el gol del triunfo mallorquinista en el minuto 73. Sin embargo, en el otro partido, un gol de Tilico para el Cádiz en el minuto 42 ponía negrísimo el panorama para el club decano. Empató Monchu (años después jugador del Mallorca) para el Sporting en el minuto 58, pero cuentan las crónicas que tras el empate ambos equipos se dedicaron a sestear y a dar por bueno el empate. Así pues el Mallorca se vio condenado al descenso al abismo de la Segunda División. El mallorquinismo de luto y sin suponer que pasarían 5 años, 2 meses y 23 días hasta que Gabi Amato nos volviera a hacer disfrutar de un gol del Mallorca en Primera División.

En otro lugar de la geografía española la emoción si estaba servida. Un más que primado Tenerife derrotó al Real Madrid por 3-2, después de desperdiciar una ventaja de 0-2, lo que unido a la victoria del F.C. Barcelona por 2-0 al Athletic Club permitió al club catalán ganar el campeonato de forma impensable. Y Palma se llenó de culés. Y la rabia se apoderó de cientos de mallorquinistas como yo al ver que, lo que debería haber sido un día de luto y llanto por el descenso del Club más importante de la isla, era, sin embargo, alegría y jolgorio de casi la mitad de la población. Y tomaron nuestra fuente de las tortugas para la celebración. Y esas heridas, realmente, son las que más tardan en cicatrizar.

Afortunadamente ese es el último descenso que podemos relatar. Al menos, de momento.

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Un turista, un amigo

Escrito el jueves, 9 de abril de 2009 · 1 comentarios

Analizaremos hoy el extraño caso de turismo deportivo de Sinisa Konkalovic en Mallorca. Cuando en el verano de 1991 se aprobó la norma de los cuatro extranjeros, Serra Ferrer, entrenador del Mallorca consideró que "lo importante es tener tres extranjeros buenos que son los que pueden jugar, el cuarto puede ser un chico joven con ganas de abrirse camino en este mundo del fútbol". No podía suponer el bueno de Serra Ferrer en ese momento que por el Mallorca iban a desfilar hasta siete extranjeros en una sola temporada. El Mallorca empezó la temporada 91/92 con una tripleta de extranjeros formada por Ezaki Badou, Hassan Nadir y Peter Méndez. Luego Bogdan Stelea sustituyó a Ezaki y también llegaron Vlada Stosic, Goran Milojevic y un croata de 25 años llamado Sinisa Konkalovic.

El turista (perdón, centrocampista) Konkalovic apareció de pronto en un entreno de finales de noviembre de 1991 con el objetivo de realizar una prueba en el equipo decano y procedía de Alemanía, donde se había refugiado huyendo de la guerra. Como todo buen yugoslavo que se preciara, al llegar a España afirmaba haber sido internacional, pero, desde luego, en la selección absoluta yugoslava no jugó ni una sola vez y en la croata tampoco. Serra Ferrer lo tuvo dos semanas a prueba y decidió ficharlo el 5 de diciembre. Se entiende que entraba en la categoría de "jugador joven con ganas", pero las únicas ganas que parecía tener eran las de comer, pues su extrema delgadez asustó a todos los presentes en el día de su presentación oficial. En su palmarés como mallorquinista únicamente figuran 30 minutos frente al Deportivo, 45 de titularidad ante el Albacete y 24 ante el Tenerife el 1 de marzo, su última aparición como mallorquinista. En resumen, 3 partidos jugados y 3 derrotas para el Mallorca. Normal que dejara de contar para Serra Ferrer, aunque solo fuera por su gafe manifiesto. Así que cuando apenas sabía decir "buenos días" en castellano, ya estaba preparando las maletas para su próximo destino turístico.

Al parecer, incluso alguien como Sinisa Konkalovic tuvo una carrera deportiva. El croata, nacido el 24 de octubre de 1966 en Osijek, empezó su carrera (mira que me cuesta emplear esta palabra en este caso) en el NK Osijek de la Primera División yugoslava (sí, el equipo de Davor Suker, Goran Vlaovic o Nenad Bjelica) en el año 1985, club en el que jugó hasta que se lanzó a conocer mundo en 1992 huyendo de la guerra de los Balcanes. Al terminar la temporada en el Mallorca, su siguiente parada fue el stage de pretemporada de la UE Figueras en Maçanet de Cabrenys, pero su técnico Miquel Corominas lo descarto, así que debió dirigir sus pasos hacia Grecia, que es otro bonito lugar para hacer turismo. En Grecia fichó por el Panachaiki, club en el que jugó dos años (y en el que también jugó otra de esas rémoras que tiene el Mallorca en su historia como fue Milan Djurdjevic). Cansado de la alegre vida griega (o cansados los griegos de él, vaya usted a saber) volvió al fútbol ibérico para fichar en 1995 por los portugueses del Estrela Amadora, y es que unas vacaciones pagadas cerca de Lisboa tampoco pintan nada mal. Claro que debió encontrar muy tranquila la pequeña villa portuguesa y al año siguiente la cambió por el frío de la Europa central, fichando por el club austríaco Vorwärts Steyr. Muy mal debía estar el Royal Antwerp FC belga (más conocido entre nosotros como el Amberes) para fijarse en el centrocampista croata en el año 1996. Claro que tampoco Amberes parece mal lugar para pasar un añito de turismo. Por fin Konkalovic consiguió echar raíces en Bélgica y, sucesivamente, jugó con el Verbroedering Geel, Olympique Charleroi y FC Kapellen, donde se pierden sus pasos en el año 2002.

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Contacto

Twitter: @soydelmallorca

Email: soy_del_mallorca@hotmail.com

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Busco nombres completos, fechas de nacimiento, lugares de nacimiento (y en su caso de fallecimiento) de jugadores que hayan jugado en el Mallorca entre 1916 y 1959; o entre 1975 y 1980.


¿Tienes algún listado antiguo? ¿Eres algún ex-jugador? ¿Eres familiar o conocido de alguno? Puedes contactarme por cualquiera de los métodos antes descritos.


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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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