1953 Una odisea del espacio

Escrito el sábado, 14 de diciembre de 2013 · 0 comentarios

Retrocedamos en el tiempo a la temporada 1953/1954. El Mallorca está disputando su décima temporada en Segunda División y lleva camino de batir todos los récords negativos, de puntos y goles en contra, habidos y por haber. En el verano de 1953 el presidente Antonio Buades había dimitido y el club había quedado en manos de una Junta Gestora, que tenía que hacer frente a una deuda de casi 350.000 pesetas, para lo cual consiguió un préstamo bancario hipotecando el Lluís Sitjar. El sueldo total de los jugadores era de 165.000 pesetas, pero podrían haber sido muchas más o muchas menos, porque los jugadores no habían visto ni un duro en toda la temporada. Normal que las cosas deportivas fueran a la par que las económicas.

Al objeto de minimizar gastos, el Mallorca modificó el calendario agrupando viajes. Así, después de perder contra el Málaga 1-2 en el Lluís Sitjar el 15 de noviembre de 1953, el Mallorca se embarcó a un viaje que le llevaría a visitar los campos de Tetuán, Jerez, La Línea de la Concepción, Las Palmas y Tenerife. Durante el siguiente mes el Mallorca disputaría cinco partidos como visitante. Lo malo no es eso, o por lo menos, no lo peor. Lo peor es que encaró el viaje con tan solo once jugadores: Salom, Pont, Salas, Juan, Crespí I, Crespí II, Sans, Ramis, Ferretjans, Morro y Seguí. Todos ellos comandados por el entrenador Satur Grech. Dadas las penurias económicas ni siquiera pudo llevarse un portero suplente.

Los partidos, como no podía ser de otra forma, se fueron saldando uno a uno con derrotas: 5-1 frente al Atlético Tetuán, 3-0 frente al Jerez C.D., 5-1 frente a la Real Balompédica Linense y 6-0 frente a la U.D. Las Palmas. Con todo, lo peor llegó tras la derrota en Las Palmas, ya que el portero Salom se lesionó y no iba a estar disponible para el partido del domingo siguiente en Tenerife. Satur Grech estuvo los primeros días de la semana en contacto con la sede del Mallorca solicitando que viajara de forma urgente el portero suplente, Barceló, para poder disputar el partido contra el Tenerife. Sin embargo, desde Palma, le dijeron que eso era imposible, que se las arreglara como pudiera. A punto estuvo Grech de dimitir en ese mismo momento, pero no lo hizo tal vez imbuído por un sentido de la responsabilidad, esperando al regreso a Mallorca para hacerlo.

Visto como estaban las cosas, el jueves 17 de diciembre el Mallorca y la U.D. Las Palmas, concertaron un partido amistoso contra el equipo B de este último. En este partido de entreno el Mallorca iba a verse "reforzado" con algunos jugadores del equipo Gran Canario. Así en el Mallorca se alinearon los jugadores canarios Martel (delantero), Sensi (interior derecho), Lalo (portero) y Víctor (portero). El Mallorca derrotó 4-2 al filial canario, destacando el ariete Martel con 3 goles. Sin embargo Grech no andaba buscando delanteros, si no un portero que poder alinear el domingo en Tenerife. A los ojos del preparador mallorquinista Lalo no dio la talla por su excesiva juventud, Víctor se lesionó y fue Carreras, que había defendido la portería de los canarios, quien llamó la atención del míster: "observo que es un jugador ya hecho y con excelentes condiciones". También le había encantado el interior Sensi: "un elemento de clase y que me ha gustado bastante". En cualquier caso, debía pasar un informe a la Directiva antes de poder actuar.

El sábado 19 se tuvo confirmación oficial de que Carreras y Sensi habían sido cedidos por la U.D. Las Palmas al Mallorca hasta final de temporada. Ambos fueron titulares al día siguiente en Tenerife, en un partido que el Mallorca perdió por 8-0 (derrota más amplia de la historia en Segunda División), en un partido marcado por la lluvia constante que dejó el campo en pésimas condiciones, más propias de un campo del norte de España que de la isla Atlántica. Al finalizar la primera parte ya perdía 6-0 el Mallorca y, para más inri, Seguí se quedó en los vestuarios lesionado en el descanso, por lo que el equipo bermellón afrontó la segunda parte con tan solo diez jugadores. Como suele suceder, el portero Carreras fue el mejor del Mallorca, salvando algunos goles cantados.

Sin embargo, fue la única vez que se alineó con el Mallorca. No he conseguido aclarar si Carreras volvió a Mallorca con la expedición o se quedó en Las Palmas porque solo se le había cedido para ese partido. Quien sí regresó con el Mallorca fue el centrocampista Sensi, que llegó a jugar tres partidos más esa temporada, regresando a Las Palmas al finalizar la misma. A principios de Enero, Satur Grech dejó el banquillo del Mallorca y fichó, precisamente, por la U.D. Las Palmas. El Mallorca cayó al pozo de la Tercera División hasta que Jaime Rosselló consiguió enderezar la nave mallorquinista algunos años después.


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El ultimo derby... y ya ha llovido

Escrito el martes, 5 de junio de 2012 · 0 comentarios

El último derby oficial entre el Mallorca y el C.D. Atlético Baleares se remonta a un ya lejano jueves 13 de noviembre de 1986. Era un partido correspondiente a la cuarta eliminatoria de la Copa del Rey. El Mallorca había derrotado al Hospitalet Isla Blanca 1-4, al Ibiza 1-4 y al Torrevieja 0-2 antes de que el sorteo deparase un interesante derby para la cuarta eliminatoria. Era la segunda vez que se iban a ver las caras en el torneo del k.o.; la vez anterior había sido en el lejanísimo año 1948, cuando la Copa aún era del Generalísmo y la eliminatoria, de primera ronda y a partido único acabó con la victoria del Mallorca ante el At. Baleares por 1-0.

Esa noche resultó especialmente de perros en Palma. Llovía a cántaros sobre la ciudad y el Estadio Balear no era una excepción. Como en aquellas épocas, algo que ya he repetido hasta la saciedad, no se había inventado aún la palabra "rotación", ambos equipos salieron al irregular terreno de juego con los onces de gala o casi. El Mallorca de Serra Ferrer llegaba a la cita copera tras tres partidos consecutivos sin conocer la victoria (derrotas visitantes frente al Real Madrid y el Murcia y empate casero ante el Español). El Atlético Baleares no sé cómo llegaba y tampoco viene mucho al caso... bueno, está bien, la jornada anterior había perdido por 2-0 frente al Portmany en el grupo XI de 3ª División. Así pues Serra Ferrer mandó al césped (o lo que fuera) a Mallo; Izquierdo, Bernal, García Jiménez, Amer, Crespí, Luis García, Orejuela, Higuera, Magdaleno y Hassan. En el minuto 47 García Jiménez fue sustituído por el mítico y ahora tertuliano radiofónico, Isidoro San José (ejem). En el 76 Trobiani sustituyó a Higuera. Arbitro el colegiado catalán Enríquez Negreira que, según las crónicas, tuvo una aceptable actuación, lo cual sí resulta bastante extraño.

Durante la primera parte un voluntarioso y disciplinado cuadro local le puso las cosas bastante difíciles al Mallorca, con alguna que otra ocasión para adelantarse en el marcador, sobre todo un disparo de Pepín que se estrelló en la cepa del poste de Ignacio García Mallo. La lluvia persistente beneficiaba al conjunto de menor calidad técnica, eso era evidente. Tras el descanso y la "Serraferrerada" en el vestuario, el Mallorca salió con más mordiente y fruto de su dominio fue el gol de Hassan, al empujar a la red un servicio de Orejuela desde la banda derecha, en el minuto 63. Cuando parecía que el partido se encaminaba plácido hacia un final pírrico de 1-0 para el Mallorca, aprovechando el barullo que se formó a la salida de un córner que no llegó a despejar la defensa mallorquinista, Javi empató el partido para el At. Baleares. No pudo el Mallorca ya deshacer la igualada en lo que restaba de tiempo reglamentario y el partido se encaminó hacia la prórroga. En la prórroga la superioridad física del Mallorca se hizo más evidente y en el minuto 110 Magdaleno aprovechó una salida en falso del portero local para poner el 1-2 tranquilizador en el marcador. Con un At. Baleares ya muy desordenado en busca de unos gramos de fuerza para volver a equilibrar la eliminatoria, un rápida combinación entre Trobiani y Hassan es aprovechada por Pep Crespí en el minuto 114 para anotar el 1-3. Cuatro minutos después, ya en la segunda parte de la prórroga, en otra combinación del ataque mallorquinista Orejuela, Magdaleno y Crespí mezclan el juego entre ellos para que sea el alemán el que anote el 1-4. A falta de 5 minutos para el final, en el 125, Pepín aprovecha un mal rechaze de Luis García para anotar el definitivo 2-4. El Mallorca, con más pena que gloria, todo sea dicho, supera la eliminatoria con un resultado final más abultado que los méritos contraídos durante el partido. La ducha de agua caliente es bien recibida por los veintidós jugadores.

La última vez que el Mallorca y el Atlético Baleares se vieron las caras en un partido de liga fue el 25 de mayo de 1980 y ese partido el Mallorca de Antonio Oviedo lo empató 1-1, consiguiendo el punto que necesitaba para proclamarse campeón del grupo VIII de 3ª División. El último partido "amistoso" que disputaron fue en Mahón con motivo del V Trofeo Illes Balears de Fútbol y el Mallorca ganó por 4-2 a un At. Baleares que militaba en Segunda B esa temporada. Los goles mallorquinistas de esa noche los anotaron Nicolás, Sergi Enrich (2) y Cléber Santana.

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El día que tomamos el Calderón

Escrito el miércoles, 30 de mayo de 2012 · 0 comentarios

Para la historia pasará como la primera vez que el Mallorca derrotó al Atlético de Madrid en su estadio. Ese 24 de noviembre de 1982 el Mallorca de Lucien Müller se presentaba en el Vicente Calderón para disputar el partido de ida de la cuarta eliminatoria de la Copa del Rey después de haber cosechado dos mediocres empates ligueros consecutivos frente al Recreativo de Huelva y al Linares. Aunque en la previa nadie daba nada por perdido, con declaraciones típicas y tópicas tales como "la eliminatoria hay que jugarla y puede pasar cualquier cosa", lo cierto es que el Atlético de Madrid de Luis Aragonés era el único favorito para superar la eliminatoria. Superación que pasaba por una cómoda victoria como local. La máxima preocupación de el Sabio de Hortaleza estaba en su línea defensiva, en la que iba a probar a Mirko Votava como líbero tras sus flojas actuaciones como centrocampista en el inicio de temporada. El Mallorca se presentaba con su once de lujo, en una época en la que aún no se había inventado la palabra rotación, o, al menos, no se aplicaba al mundo del fútbol. Müller puso en liza a Tirapu (que a punto estuvo de perderse el partido al ser sancionado por el club por hacer gestos despectivos hacia la grada - su propia grada-), Juanito Pérez, Zuviría, Gallardo, Sabido, Dacosta, López, Delgado, Riado (Juanito López m. 75), Melchor (Barrachina m. 49) y Barrera. Luis Aragonés, por su parte, salió con Pereira, Marcelino, Votava, Ruiz, Quique, Julio Prieto (Manolo m. 66), Landáburu, Mínguez, Pedraza, Hugo Sánchez y Rubio. El Atlético de Madrid venía de perder 2-1 en Zaragoza el domingo anterior. Esa noche arbitró el andaluz Martín Navarrete, que pasó desapercibido y únicamente amonestó a los mallorquinistas Tirapu y a Melchor.

El partido lo planteó Lucien Müller con un férreo sistema defensivo y, contrarrestando a Luis Aragonés a base de su propia medicina, es deicr, con unos contragolpes mortales de necesidad. Así se llegó al minuto 16 en el que Ruiz falla un despeje por alto, Votava titubea como líbero y Juan Luis Riado se aprovechó para anotar el 0-1. Aprovechó el repliegue intensivo del Mallorca el Atlético de Madrid para poner cerco a la portería de Tirapu y a los 24 minutos una falta servida por Landáburu la aprovecha Quique de cabeza para establecer la igualada. Con empate se llegó al final de los primeros cuarenta y cinco minutos. En la segunda parte el Mallorca intentó tener un poco más el balón y entre López, magistral en la dirección toda la noche y Barrera, pletórico y veloz toda la noche, consiguieron en más de una ocasión llevar al susto a la gradería colchonera. Para ser exactos hasta en dos ocasiones se plantó Barrera en solitario ante Pereira pero en ninguna de las dos supo batirlo, desviando el portero la primera ocasión y disparando fuera el atacante en la segunda. Cuando los pitos arreciaban ya en la ribera del Manzanares y el público estaba coreando con olés los pases del Mallorca, Votava en el minuto 82 estrelló un balonazo en el larguero de la porteria visitante. La justicia en el marcador llegó cinco minutos después, tras ejecutar López una falta, ser cabeceada por Chechu Delgado, despejada por Pereira y remachada por un oportunista Barrera. Dicen que los pitidos con los que despidieron los 15.000 espectadores que habían desafiado al frío en el Calderón a sus jugadores podían oírse Castellana arriba. El Mallorca de Segunda División había derrotado al Atlético de Madrid en su estadio por primera vez.

El 8 de diciembre se disputó el partido de vuelta y el Mallorca derrotó en el Lluís Sitjar al Atlético de Madrid por 2-1, completando una eliminatoria perfecta. Al final el Atlético de Madrid fue tercero en la liga tras Athletic y Real Madrid y el Mallorca, que cayó en una polémica eliminatoria posterior frente al Sevilla, consiguió el histórico ascenso a Primera División.

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Resumen Valladolid-Mallorca 89/90

Escrito el domingo, 18 de marzo de 2012 · 0 comentarios

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Resumen Athletic-Mallorca 89/90

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Resumen Tenerife-Mallorca 88/89

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Resumen Sestao-Mallorca 88/89

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Resumen Recreativo-Mallorca 88/89

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Resumen Castilla-Mallorca 88/89

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En la promoción, casi pero no.

Escrito el lunes, 14 de febrero de 2011 · 2 comentarios

El sábado 12 de junio de 1993 Llorenç Serra Ferrer es destituido de su cargo de entrenador del Mallorca tras caer derrotado 0-1 por el Villarreal. Le sustituye el sineuer Jaume Bauza, maestro de escuela de profesión hasta ese momento y antiguo jugador mallorquinista. Queda una jornada de liga y las posibilidades de ascenso directo del Mallorca son escasísimas: debe vencer en el campo del Mérida y esperar que el Valladolid pierda en el campo del Palamós y el Rácing de Santander en casa frente al Castellón, dos rivales que no se juegan nada. Por descontado la carambola no se da y el Mallorca ni siquiera es capaz de pasar del empate a cero en el terreno emeritense.

Sin embargo, el cuarto puesto final nos da la oportunidad de disputar la promoción de ascenso. Aunque antes del sorteo todo el mundo en el Mallorca prefiere como rival al Español (que viene de más a menos en la competición liguera), la suerte es más caprichosa y nos depara un enfrentamiento frente al Albacete que va de menos a más. El primer partido se dirimirá en el Lluís Sitjar el 23 de junio de 1993. Esa noche Jaume Bauza, ocupando el banquillo junto al ínclito Nando Pons, peca de ingenuo y paga la novatada en los banquillos cosechando una estrepitosa derrota por 1-3. Su apuesta por poblar el centro del campo con cinco jugadores y una mal entendida apuesta por los jugadores de la cantera, alineando a Sacarés y a Samper a costa de sacrificar a Luis Delgado y Milojevic hacen que el partido de vuelta se convierta en una misión casi imposible.

Tal es así que el Mallorca viaja el mismo día del partido, el miércoles 30 de junio de 1993, hacia la capital manchega. El Carlos Belmonte está engalanado para vivir la fiesta de la permanencia de su equipo. Nadie duda que el Albacete conservará la ventaja y conseguirá la permanencia. Sin embargo, Jaume Bauzà, en su primera demostración de aprender rápidamente de los erorres, ha estudiado perfectamente a su rival y no está dispuesto a arrojar la toalla tan fácilmente. De entrada, a las 21'30 horas, frente al tinerfeño Brito Arceo, alinea a Prats, Julián Ronda, Fradera, Sala, Soler, Pedraza, Stosic, Luis Delgado, Bogdanovic, Gálvez y Milojevic. Los jugadores mallorquinistas, tal y como demandaba su técnico, dejaron los nervios en la caseta y, con un juego primoroso, dejaron en evidencia al Albacete muy pronto, en el minuto 14, al culminar el zurdo Luis Delgado una gran asistencia de Milojevic. Con el Albacete convertido en un manojo de nervios que Víctor Espárrago desde la banda a penas podía manejar, una preciosa triangulación entre Bogdanovic y Milojevic acabó con el segundo gol mallorquinista en el minuto 22, obra final del fino centrocampista serbio. ¡Ver para creer! Las cámaras del Canal 33 catalán no mentían: el Mallorca había igualado la eliminatoria en poco más de veinte minutos y, lo mejor de todo, había superado al Albacete en todos los aspectos del juego. Pero el Mallorca era un vendaval y quería más. Gálvez, Fradera y Milojevic rozaron el tercer gol ante un Carlos Belmonte que se había quedado helado. La primera nota negativa del partido llegó en el minuto 37, cuando se lesionó el bueno de Ángel Pedraza y tuvo que ser sustituído por el murero Sacarés. Con estas se había llegado al tiempo de descuento de la primera parte y el Albacete lograba forzar un córner en una de sus primeras acciones de acercamiento a la meta de Prats de todo el partido. Brito Arceo dejaría sacarlo. Y Antonio, de cabeza, conseguía batir al gabellí y dejar un injusto 1-2 en el marcador en el descanso. Ese gol fue un duro golpe para los jugadores mallorquinistas, que perdieron el rumbo durante más de veinticinco minutos de la reanudación. El empate a dos rondó la portería de Prats en varias ocasiones, siempre en las botas de Antonio. En el 66 Bauzà decidió jugárselo el todo por el todo y metió en el campo al delantero gaditano José en lugar de un fundido Bogdanovic, perdiendo así creación pero ganando presencia en el área. En los últimos quince minutos el Mallorca se lanzó por el gol que le valiera una merecida prórroga y a punto estuvo de conseguirlo cuando Gálvez desaprovechó dos clamorosas ocasiones, una de ellas con balón al palo incluído. Para no faltar a la verdad, también el Albacete pudo marcar en varias ocasiones al final del partido merced al volcado hacia la portería manchega de los mallorquinistas. Cuando Brito Arceo señaló el final del partido los mallorquinistas nos quedamos atónitos intentando comprender cómo un equipo inferior nos había podido superar en la promoción. El presidente, Miquel Dalmau, tras el partido, esgrimía el muy manido comentario de que "hemos demostrado tener equipo para estar en primera". La verdad, consuelo de tontos.

En la otra eliminatoria, tal y como vaticinaban desde el Mallorca antes del sorteo, el equipo de Segunda, el Valladolid. sí consiguió cederle su plaza en la categoría de plata al Español.

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Remontada histórica en Jerez

Escrito el viernes, 29 de enero de 2010 · 0 comentarios

Para que no se me tilde de escribir solo sobre episodios tristes, aunque es cierto que las cosas malas siempre se recuerdan con más emoción y dramatismo, os traigo hoy a la memoria una de las remontadas más históricas que el Mallorca ha protagonizado en su largo caminar. Así que, aprovechando que el domingo se vuelve a vistar la misma ciudad, os voy a contar el partido que el 7 de noviembre de 1982 ganó el Mallorca al Jerez en el viejo estadio Domecq por 2-3. Los que vivimos la transmisión radiofónica nunca olvidaremos esa gesta bajo la lluvia y el barro. El mal tiempo sobre la bahía de Cádiz había llegado esa semana, la versión más cruda del otoño se había dejado sentir sobre Jerez de la Frontera el día del partido y los días anteriores. Las lluvias habían dejado el campo de Domecq convertido en un lodazal en penosas condiciones para la práctica del fútbol. Ese fue uno de los condicionantes que le añaden dramatismo y fuerza a la narración de lo acontecido aquella tarde gaditana.

El Mallorca de Lucien Müller había empezado de forma muy dubitativa su segunda temporada consecutiva en Segunda División, dos victorias, tres empates y cuatro derrotas en los primeros nueve partidos habían puesto al entrenador francés en la cuerda floja. Un tropezón en la cancha del vice-colista Jerez habría supuesto con toda seguridad el cese del entrenador, pues no había confeccionado Miquel Contestí un equipo para otro fin que no fuera el ascenso. Para más inri Lucien Müller no podía contar con el portero titular Mariano Tirapu multado y sancionado por el club por un gesto que había hecho al público del Lluís Sitjar durante el partido de Copa del miércoles anterior frente al Poblense que se había saldado con victoria mallorquinista por 5-1, así que de entrada jugaron Reus, Juanito II, Zuviría, Gallardo, Sabido, Dacosta, Melchor, López, Morey, Delgado y Barrera. Juanito I sustituyó a Juanito II y Riado a Morey en el minuto 82. El partido comenzó pésimamente para el Mallorca ya que en el minuto 6 se adelantó el Jerez con un gol de Francis de cabeza. Así se llegó al descanso. En el primer minuto del segundo tiempo fue expulsado López por doble amonestación y, para acabar de redondear las malas noticias que llegaban desde Jerez, en el minuto 57 Mansilla conseguía el 2-0 para los locales. No fue hasta el minuto 68 cuando empezaron a llegar las buenas noticias para el Mallorca, pues en ese minuto el árbitro del Colegio Castellano Jiménez Muñoz expulsó al jerezano Eloy también por doble amonestación.

Pero, en resumidas cuentas, en el minuto 70 el Mallorca perdía por 2-0 en Jerez y nada hacía presagiar que el partido pudiera cambiar de signo. Sin embargo en el minuto 72 un centro de Zuviría es cabeceado por Dacosta y se convierte en el 2-1. Cinco minutos más tarde, en el 77, un barullo en el área es aprovechado por Rolando Barrera para llevar el 2-2 al marcador. Y, en plena vorágine atacante mallorquinista, en el minuto 80, el portero jerezano Recio no puede sujetar un disparo de Zuviría y Jordi Morey, con la caña preparada, anota el 2-3 definitivo. El Mallorca había remontado un 2-0 en 8 minutos. Increíble. A partir de ese partido las aguas se calmaron un poco y el equipo pudo conseguir otro increíble ascenso a Primera División tras los minutos de espera más largos jamas vividos en el Santiago Bernabéu.

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Dramático partido en Valencia

Escrito el jueves, 5 de noviembre de 2009 · 1 comentarios

La temporada 1987/1988 fue para el Mallorca un desastre total. Con el vestuario convertido en un polvorín cada partido era un drama, el buen juego presupuesto a los grandes jugadores con que contaba el club no llegaba. Ni siquiera el cambio de entrenador, el darle el mando a Lucien Muller había surgido efecto. A falta de tres jornadas el Mallorca estaba prácticamente descendido, un empate a cero contra la U.D. Las Palmas en el Lluís Sitjar parecía sentenciarnos definitivamente al infierno de la Segunda División. Ese día el Mallorca dormía condenado, vice-colista junto a los canarios y con diez negativos. El calendario, no obstante, era benévolo, pues nos faltaba visitar el Sánchez Pizjuán ante un Sevilla con dos positivos pero en tierra de nadie, recibir al R.C.D. Español ya salvado y viajar a Valencia esperando que el equipo che estuviera ya fuera de peligro.

El 8 de mayo el Mallorca empató a cero en el campo del Sevilla en un partido en el que mereció la victoria y en el que el público local gritó en varias fases del mismo aquéllo tan famoso de "¡tongo! ¡tongo!". A pesar del empate el Mallorca seguía en puesto de descenso directo al acabar esa antepenúltima jornada. El sábado 14 de mayo el Mallorca derrotó por 3-0 al R.C.D. Español de Clemente, más pendiente del partido de vuelta de la final de la Copa de la UEFA del miércoles siguiente contra el Bayer Leverkusen, con goles de García Cortés, Magdaleno y Orejuela. Sin embargo, al finalizar esa jornada, la cosa (como se puede ver en la imagen de abajo) estaba más complicada todavía. La derrota del Valencia en Sabadell hacía que estos aún pudieran disputar la promoción de descenso si no puntuaban ante el Mallorca y se daban una serie de carambolas. Y el Mallorca necesitaba la victoria en el Luis Casanova y ni aún así era fijo que no descendiera. Dependíamos, además, de un tropiezo de la U.D. Las Palmas o del C.E. Sabadell.

Las peñas fletaron un barco y tres vuelos chárter, y unos mil peñistas (uno de ellos, yo) se apuntaron. De entre todas las combinaciones posibles solo había una que salvara al Mallorca de descenso directo y promoción y era ganar por dos goles al Valencia, que el Murcia perdiera por tres, que Las Palmas ganara y que el Sabadell empatara. Así de complicadas estaban las cosas. Bernal y Bonet fueron baja por acumulación de amonestaciones y Lema e Izquierdo por decisión técnica. Así pues, después de una noche bastante movidita y larga en Gandía (el viaje iba con noche de hotel y vuelta tras el partido), ese domingo 22 de mayo de 1988, desde el fondo sur del Luis Casanova, me dispuse a ver el partido en el que Lucien Muller alineó de entrada a Ezaki, Chano, Luis García, Julio Llorente, García Cortés, Orejuela, Nadal, Pep Bonet, Álvaro, Magdaleno e Higuera. En el minuto 69 Trobiani sustituyó a Higuera. El árbitro, Soriano Aladrén, estuvo condescendiente con el juego violento de ambos equipos dada la trascendencia del partido y de los puntos. Se adelantó el Mallorca con gol de Nadal en el minuto 17 al aprovechar un barullo en el área tras un córner lanzado por Álvaro y empató el Valencia en el 16 de la segunda parte por mediación de Fenoll. Tras el gol de Nadal el Valencia se había metido en zona de promoción, pero otros resultados favorecieron que incluso perdiendo estuviera fuera de peligro. Las derrotas del Sabadell y de Las Palmas hacían que un punto le bastara también al Mallorca para disputar la promoción y no hundirse en Segunda inmediatamente. Y aunque un segundo gol del Valencia nos habría mandado a Segunda, los locales tampoco se implicaron demasiado en lograrlo ya que con el empate les bastaba para salvarse, a parte de las pocas ideas ofensivas que mostraron durante todo el partido.

El fondo sur del Luis Casanova fue un hervidero durante toda la tarde, en la primera parte las únicas voces que se oían en el estadio eran las del fondo mallorquinista. En la segunda parte, aún no sé cómo, con la anuencia de la policía, algunos seguidores ultras del Valencia, los Yomus, se cambiaron de fondo y hubo momentos de gran tensión en la grada. A la salida del estadio hubo carreras, con la policía montada actuando a diestro y siniestro y poco pudimos disfrutar del empate y de la salvación momentánea hasta llegar al barco. En esos momentos de euforia poco imaginábamos que a penas dos semanas después estaríamos en Segunda División gracias al Oviedo.

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IV Trofeo Ciudad de Zamora

Escrito el jueves, 22 de octubre de 2009 · 0 comentarios

El verano de 1980 el Mallorca estaba preparando su participación en Segunda División B tras el histórico ascenso obtenido la temporada anterior. Sin embargo Antonio Oviedo, el entrenador, estaba atado de pies y manos al no poder el Mallorca fichar a jugadores profesionales debido a un veto Federativo por las deudas acumuladas. El Mallorca había sido invitado a disputar el Trofeo Ciudad de Zamora, que llegaba ya a su cuarta edición, y que en temporadas anteriores habían vencido el Zalaegerszegi TE de Hungría, el FK Radnicki de Yugoslavia y el Vasas SC de Hungría. El Torneo era un cuadrangular en el que participaban también el Zamora CF, la UD Salamanca y la Selección de Bulgaria.

El 20 de agosto, en la primera semifinal, el Mallorca eliminó al Zamora en la tanda de penaltis tras haber acabado el partido con el 0-0 inicial. Al día siguiente, en la segunda semifinal, la Selección de Bulgaria se impuso en los penaltis a la UD Salamanca después de un empate a uno al final del tiempo reglamentario. El día 22 estaban previstos los partidos para el tercer y cuarto puesto y la final. En el partido de consolación el Zamora derrotó por 1-0 a la UD Salamanca.

El estadio Ramiro Ledesma de Zamora no presentaba una gran entrada para ver la final de ese torneo. El Mallorca de Antonio Oviedo jugaba de inicio con Reus, Sahuquillo, Chea, Calero, Iriarte, Bonet, Mir, Riado, Orellana, Gallardo y Lizoain. Bauzà entró por Riado y Nadal por Lizoain. La Selección de Bulgaría alineaba a Gugalov, Ivanov, Deimengiv, Eutimov, Iviev, Kostov, Alexandrov, Aliev, Gealiazkov, Velitchkov y Tzvetkov. Minchev sustituyó a Velitchkov (no, tranquilos, yo tampoco conozco a ninguno). Dirigía el encuentro el árbitro asturiano Acebal Pezón, que tuvo una actuación regular según las crónicas y expulsó al búlgaro Kostov por doble amonestación en el minuto 81. El Mallorca ganó el partido (y el Trofeo) merced a un gol conseguido por Mir en el minuto 39, cuando, aprovechó un pase en profundidad de Gallardo para batir al portero búlgaro con un tiro raso y cruzado.

Esa victoria a pocas fechas del inicio de la competición fue un autentico revulsivo para la afición mallorquinista y provocó que más de 8.000 personas se hicieran nuevos socios del Mallorca. Además, el Presidente Miquel Contestí consiguió el permiso federativo para fichar profesionales tras firmar un compromiso con la Federación para amortizar la deuda de trece millones de pesetas que había y el primero que llegó fue Roberto Pedro Orellana, delantero oriundo argentino que procedía del Elche, que en ese Torneo hacía sus primeros pinitos con la camiseta roja del Mallorca.

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Molto longo

Escrito el martes, 13 de octubre de 2009 · 0 comentarios

"90 minutos en el Bernabéu son molto longo" es la frase que ha quedado para la historia del mítico Juanito tras una goleada recibida por su Real Madrid contra el Inter en San Siro. Algo así debían pensar los espectadores y jugadores del Real Madrid ante el partido de vuelta de octavos de final de la Copa del Rey de 1993. Y, lo peor de todo es que, si no lo pensaban, lo disimularon muy bien los jugadores y el cuerpo técnico del Mallorca esa noche.

El Mallorca, en Segunda División esa temporada, en partido disputado el miércoles 3 de febrero de 1993, correspondiente a la ida de los octavos de final había derrotado al Real Madrid en el Lluís Sitjar por 2-0 con goles de Gálvez y Luis Delgado, además, para redondear la gesta, Toni Prats le había detenido un penalti a Fernando Hierro. El jueves 18 de febrero de 1993 estaba previsto la disputa del partido de vuelta. El choque, programado para las 21 horas era televisado por el Canal 33 para Cataluña y Baleares. El Real Madrid de Benito Floro tenía las bajas de Butragueño, Hierro y Lasa. Llorenç Serra Ferrer, en un alarde de valentía y casi encomendándose a la Virgen declaraba el día antes del partido que "mis equipos siempre han obtenidos resultados dignos frente al Real, por ello, confío en la estadística para pasar la ronda" (sí, claro, tú fíate de la Virgen y no corras). El Mallorca formó inicialmente con Prats, Sala, Serer, Villena, Fradera, Pedraza, Bogdanovic, Soler, Stosic, José y Luis Delgado. El Real Madrid lo hacía con Jaro, Nando, Sanchís, Rocha, Luis Enrique, Míchel (min. 78 Villarroya), Milla, Prosinecki, Martín Vázquez, Alfonso y Zamorano (m. 70 Paco Llorente). Pronto se vio que la sentencia de Juanito se cumplía a rajatabla y el Madrid, a medio gas, igualó la eliminatoria con dos goles en la primera parte, ambos obra de Zamorano en los minutos 35 y 38, ambos tras rematar sendos centros de Míchel desde la derecha, el primero con el pie y el segundo con la cabeza. El Mallorca de la primera parte se había mostrado completamente miedoso y conformista y, como premio, había cosechado dos goles que ponían la eliminatoria de cara a los merengues. Tras el descanso Gálvez sustituyó a José, velocidad por técnica y en el minuto 58 Milojevic suplió a Sala, delantero por defensa. Y la jugada no le salió mal del todo a Serra Ferrer. Justo al minuto siguiente de la entrada de Milo al terreno de juego, este asistió a Gálvez a quien dejó solo ante Jaro. El disparo del calvianer superó al portero merengue, pero iba tan flojito que Rocha pudo llegar bajo palos y salvar el gol que hubiera dado un vuelco a la eliminatoria. Cuatro minutos después Alfonso, siempre con la caña preparada, oportunista, anotó el tercero para el Real Madrid y parecía dejar la eliminatoria sentenciada. En realidad así fue, pero todavía hubo tiempo para la polémica, ya que en los últimos minutos del partido el árbitro riojano Marín López (que solo enseñó dos tarjetas, a José y a Pedraza) no quiso señalar un claro penalti de Rocha sobre Milojevic cuando este había vuelto a superar a Jaro en otra de sus esperpénticas salidas hasta el borde del área e iba a conseguir el 3-1 que hubiera conducido a la prórroga. Claro que, para compensar, también se libró Pedraza de la expulsión por un manotazo sobre Nando.

Al final ese año el Real Madrid se hizo con el título de Copa del Rey derrotando en la final al Real Zaragoza en Valencia por 2-0. Y ese es, además, el último título de Copa que han podido levantar los merengues hasta el día de hoy.

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La pechera de Eto'o

Escrito el lunes, 18 de mayo de 2009 · 0 comentarios

Como ya he comentado en posts antiguos, la temporada 2000/2001 empezó marcada por la ausencia de Luque y Eto'o, que habían acudido a los Juegos Olímpicos de Sidney llegando hasta la final. Así pues, el Mallorca, de los cuatro primeros partidos había perdido tres y empatado uno. Poco a poco fue escalando posiciones tras la incorporación de ambos delanteros y llegaba a la jornada 13 en una más que meritoria cuarta posición.

Esa noche del 3 de diciembre de 2000, en partido retrasmitido por Canal +, el Mallorca visitaba La Romareda para enfrentarse a un Real Zaragoza en horas bajas. Luis Aragonés decidió que afrontaran el partido de entrada Leo Franco, Olaizola, Niño, Nadal, Miquel Soler, Engonga, Marcos, Finidi, Ibagaza, Luque y Eto'o. El partido se torció para los bermellones al anotar Jamelli en el minuto 4 un gol para los locales. Durante la primera parte el encuentro fue un toma y daca constante, un partido de ida y vuelta en el que pudo haber marcado cualquiera de los dos equipos. Con la ventaja mínima local se llegó al descanso. En la segunda parte el Mallorca se lanzó a por el partido y Albert Luque, en el minuto 50, gracias un potentísimo zurdazo desde fuera del área puso las tablas en el marcador. La acción que hace que este partido sea recordado se produce un minuto después del gol, cuando Luis Aragonés decide sustituir al "hermano negro" Eto'o sustituyéndolo por Jovan Stankovic.

Al delantero camerunés no le gustó nada la decisión de su técnico y abandonó el campo protestando y haciendo gestos ostensibles de disconformidad. Al llegar al banquillo, antes de calmarse, siguió protestando y cargando contra todo lo que tenía a su alcance, a pesar de los esfuerzos de Miki Garro, portero suplente, por calmarlo. A Luis Aragonés se le inflaron las pe..., es decir, se le acabó la paciencia y se fue corriendo hacia donde estaba Samuel, agarrándolo por la pechera y zarandeándolo violentamente mientras le metía una bronca de escándalo. Eto'o no se inmutó ni replicó a su técnico en esa acción. Al terminar el partido, en caliente, el camerunés declaró que "no me merezco este trato. Si esto sigue así tendré que pensar algo. Lo estoy pasando muy mal. Siempre me cambia a mí". Por su parte Aragonés dijo que "yo cambio hasta a Pelé si es por el bien del equipo".

El partido terminó con el empate a uno, pero el Mallorca falló infinidad de ocasiones ante Juanmi (Finidi, Ibagaza, Carlos) para haberse llevado los tres puntos.

Al día siguiente las aguas estaban volviendo a su cauce. En el entreno matinal celebrado en la Ciudad Deportiva del Zaragoza, antes de volver a Mallorca Luis le dijo a Eto'o en presencia de todos sus compañeros la famosa frase de "míreme a la cara, ayer estuve a punto de pegarle un cabezazo". Por la tarde Eto'o viajó a Madrid para reunirse con Jorge Valdano y, a la salida de la reunión, declaraba que "estoy a gusto en Palma y en ningún otro sitio viviría mejor que allí" y que los problemas con Luis "son cosas entre un padre y un hijo". El vestuario, en boca de Miquel Soler y Chichi Soler, le quitaban en pleno la razón al camerunés, salvo su amigo "hermano blanco" Luque que dijo que "es un grandísimo jugador, muy importante para el Mallorca y esto no hay que tenerlo en cuenta". Dos semanas antes Eto'o ya había tenido otro roce con Luis Aragonés y la Junta Directiva se planteaba tomar medidas contra el camerunés, sin embargo, tras una reunión de Mateo Alemany con toda la plantilla se decidió no sancionar a Eto'o y dar por cerrado el tema.

Al final todos conocemos como acabó la historia: Samuel Eto'o triunfando y convirtiéndose en el ídolo de la afición y Luis Aragonés recordado como uno de los mejores técnicos que han pasado por el club.

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Historieta en Almendralejo

Escrito el viernes, 15 de mayo de 2009 · 1 comentarios

La temporada 1994/1995 fue la peor de la década de los 90 para el Mallorca. Como siempre, se había confeccionado una plantilla para ascender a Primera División, con una mezcla de jugadores veteranos como Serna, Mino y Orejuela con nuevas promesas como Ángel Luis, Juanjo o Edu Arnau. La primera semana de febrero de 1995 había resultado bastante movidita. El domingo 29 de enero el Mallorca había cosechado una derrota muy dolorosa frente al Athletic B por 4-3, en un partido en que la defensa mallorquinista hizo aguas por todos lados y solo se maquilló el resultado al final con tres goles en los últimos diez minutos realizados por Milojevic (dos) y Juanjo. El equipo de Nando Pons no funcionaba y el Presidente, Miquel Dalmau, salió a la palestra realizando unas declaraciones en las que criticaba abiertamente el sistema defensivo del equipo. Sin dar nombres estaba cargando las tintas contra Mino y Serna, que habían llegado para apuntalarlo y, su rendimiento, estaba dejando mucho que desear. Afirmaba el Presidente que a los jugadores "les falta concentración" y calificaba de "extraños" los cuatro goles encajados en San Mamés.

Entre medias de la semana había que finiquitar la eliminatoria copera frente al Celta de Vigo. En la ida el equipo mallorquinista había vencido 2-1 y el miércoles 1 de febrero, en el partido de vuelta, el Mallorca cosechó un empate a cero que le valió la clasificación para el siguiente turno. Un empate que se fraguó gracias a la detención de un penalti por parte del guardameta Toni Prats en la primera parte y a una concentración defensiva que distaba años-luz de la ofrecida el domingo anterior en Bilbao, a pesar de jugar los mismos cinco jugadores: Pedraza, Julián Ronda, Serna, Mino y David.

Así pues el Mallorca visitaba el Francisco de la Hera de Almendralejo el domingo 5 de febrero envuelto en multitud de dudas e incógnitas por resolver. Las declaraciones de Dalmau habían escocido y la visita al campo del Extremadura, involucrado en la lucha desesperada por no descender, se antojaba ideal para iniciar la remontada que parecía haberse vislumbrado en Vigo ante un rival de Primera División. El partido, como no podía ser de otra manera en esa temporada, fue un puro despropósito. Nando Pons alineó de entrada a Prats, Julián Ronda, David, Serna, Mino, Limperger, Orejuela, Ángel Luis, Chichi Soler, Milojevic y Vidal. También aportaron lo suyo al desastre Juanjo y Edu Arnau. El Extremadura tenía entrenador nuevo, Vicente Carlos Campillo y, desde el primer minuto se vio que volvía el Mallorca triste y ramplón de la liga. Para acabarlo de redondear todo, Mino fue expulsado en el minuto 15 por zancadillear a un contrario que iba a plantarse solo ante el marco de Prats, y no siendo suficiente castigo la tarjeta roja, Tirado batió nuestro marco al ejecutar magistralmente la falta. El Mallorca era ya un manojo de nervios preparado para explotar en cualquier momento. En el minuto 75 una rigurosa pena máxima decretada contra el Mallorca supuso el 2-0, obra de Sastre y desató la caja de pandora y un tristísimo show que tuvo como máximo protagonista a nuestro portero Toni Prats. Era imposible que el todopoderoso Mallorca fuera perdiendo y estuviera siendo humillado por unos "pueblerinos" de Almendralejo (es lo que a veces tiene la prepotencia), así que Toni Prats descargó su ira contra los aficionados locales llamándolos tal cual se ha expuesto antes y casi se lía un altercado del orden público de considerable magnitud.

Contaba Toni Prats años después que fue la falta de experiencia la que le hizo entrar al trapo con los aficionados extremeños y jugarle tan mala pasada y que incluso recordaba que, de la propia impotencia, se había echado a llorar esa tarde en el terreno de juego. El equipo se iba a pique y solo la llegada de Josean Irulegui en el mes de abril dio a la plantilla la tranquilidad suficiente como para no pensar en un traumático descenso de categoría.

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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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