1 de 107 también es un récord

Escrito el sábado, 14 de abril de 2012 · 0 comentarios

Nos remontamos hoy a la temporada 1989/1990, tan de moda en la actualidad por el récord de goles en una sola temporada conseguido por el Real Madrid que puede caer hoy mismo. El Mallorca, tras haber superado al R.C.D. Español en la promoción de ascenso, afrontaba su novena temporada en la élite del fútbol español. El portero Ezaki Badou, el central Zoran Vulic y el centrocampista Miguel Ángel Nadal conformaban un esqueleto central (tal y como le gusta decir a Luis Aragonés) casi perfecto, al que solo le faltaba una referencia delante que no consiguieron ser en toda la temporada ni Claudio ni Álvaro ni Guillermo ni Stojadinovic ni muchísimo menos el búlgaro Kurdov.

La jornada 4, el domingo 24 de septiembre de 1989, deparaba ya el primer partido contra el todopoderoso (como siempre) Real Madrid. El Mallorca de Serra Ferrer se presentaba al partido con la duda de un renqueante Álvaro Cervera que había sufrido un golpe en el tobillo en el partido del miércoles anterior de Copa del Rey frente al Real Betis. La convocatoria la componían los siguientes dieciséis jugadores: Albistegui, Álvaro, Claudio, Covelo, Calderón, Ezaki, Fradera, García Cortés, Nadal, Parra, Pedraza, Sala, Serer, Stojadinovic, Vidal y Vulic. La sorpresa era la presencia de Alberto Albistegui tras haber superado una gravísima lesión de rodilla que hacía que Guillermo se cayera de la lista por decisión técnica. Como se ve entraba un defensa y salía un delantero, algo muy típico durante toda la temporada 1989/1990 en la que conseguimos ser la mejor defensa de Primera División. El partido había sido señalado como "día del club" y las entradas iban de las 2.000 pesetas en los fondos hasta las 7.500 pesetas de tribuna cubierta, lo cual hacía que se esperara una recaudación cercana a los 70 millones de pesetas. Serra Ferrer era cauto antes del encuentro y tenía el mismo discurso que hoy en día podría ofrecer cualquier entrenador de Primera al enfrentarse a los merengues (sobre todo en lo de poner nervioso al Madrid): "Para mí lo más importante es conseguir puntuar. Debernos de tratar de mantener la dignidad como buenos profesionales e intentar poner nervioso al Real Madrid. Si además tenemos un poco de suerte pues a lo mejor ganamos ,sino no pasa nada". El Madrid llegaba lanzado tras su victoria 6-2 frente al Valencia y con la noticia de la próxima renovación de Chendo hasta 1993. Toshack no se fiaba del Mallorca porque "en el principio de temporada los equipos recién ascendidos salen a morder más que nunca".

Serra Ferrer alineó de entrada a Ezaki, Sala, Vulic, Fradera, García Cortés, Nadal, Parra, Pedraza, Calderón, Stojadinovic y Álvaro. Solo hizo un cambio, en el minuto 85 Claudio suplió a Stojadinovic. Toshack puso a Buyo, Chendo, Hierro, Schuster, Ruggeri, Gordillo, Míchel, Sanchís, Martín Vázquez, Butragueño y Hugo Sánchez. En el 53 Losada entró por Butragueño y en el 71 Paco Llorente por Martin Vázquez. Pitó el guipuzcoano Urío Velázquez, que estuvo muy condescendiente con los merengues, lo que le costó más de una bronca por parte del respetable que abarrotaba el Lluís Sitjar en la mejor entrada de su historia. Antes de iniciarse el partido Pep Bonet recibió la insignia de oro y brillantes del Mallorca. Las crónicas del partido hablan de un Madrid al que le afectó el cambio horario que había tenido lugar esa noche, de un Mallorca fuertemente pertrechado atrás dejando a Stoja y a Alvaro abandonados a su suerte en la delantera, de dos disparos a la madera de Fernando Hierro y Ruggeri, de un marcaje impecable de Fradera a Hugo Sánchez, de un terreno de juego en muy malas condiciones (para variar) y de un despeje que Vulic envió directamente fuera del estado a la Riera por la tribuna de sol. Los entrenadores lo veían según su prisma, Toshack hablaba del campo: "es difícil hacerlo bien porque tiene una gran cantidad de hoyos" y creía que habían merecido la victoria ya que "hemos tenido mala suerte en un par de remates que se han ido a estrellar en los postes". Serra Ferrer, por su parte, consideraba que "una derrota del Mallorca hubiera sido muy injusta porque todos mis jugadores han trabajado como nunca". Total, que las ruedas de prensa son tan aburridas y predecibles ahora como antes. Por cierto que Serra Ferrer, en un gesto que le honra y que no se conoció hasta después del partido, había donado esa semana las 100.000 pesetas de prima que le tocaban por haber derrotado al Castellón en Castalia en la jornada anterior a los afectados por las inundaciones acaecidas en Mallorca hacía unas semanas.

El partido de la segunda vuelta ya lo expliqué en este post, así que no voy a extenderme mucho en él. Solo decir que el Mallorca y el Logroñés fueron lo únicos equipos que no perdieron esa temporada en el Bernabéu.

Así pues, el Real Madrid de los 107 goles tan solo consiguió perforar en una ocasión la meta de Ezaki Badou y ni siquiera fue de jugada, fue un tiro libre directo ejecutado por Fernando Hierro.

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Resumen Ciudad de Palma 1989

Escrito el lunes, 2 de abril de 2012 · 0 comentarios

El partido de semifinales nos enfrentó al Fortuna de Dusseldorf. Perdimos 2-1.



Así que disputamos el tercer y cuarto puesto contra el CSKA de Sofia. Perdimos 4-5. El Mallorca es el equipo vestido de azul.



Tengo que pedir discuplas porque las grabaciones que estoy subiendo son bastante defectuosas, ya que están cogidas de unas cintas de video VHS que llevaban 20 años tiradas en el fondo de un armario.

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Algunos goles de la temporada 89/90

Escrito el domingo, 18 de marzo de 2012 · 1 comentarios

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Fichajes que no fueron: Jesús Choya

Escrito el martes, 11 de enero de 2011 · 0 comentarios

En anteriores entradas ya os he hablado de jugadores que estuvieron a punto de fichar por el Mallorca, como los casos de Ariel Cozzoni o Radu Niculescu. Hoy, siguiendo esa línea de fichajes frustrados en el último momento os voy a hablar de un sevillano y sevillista que estuvo a punto de fichar por el Mallorca en el verano de 1989. Se trataba del centrocampista andaluz Jesús Choya Ruiz, de 26 años en aquél entonces. El Mallorca había ascendido a Primera División por enésima vez tras superar al Español en la promoción de ascenso y no quería ser el equipo ascensor en que se estaba convirtiendo. Una vez más se hablaba en Palma de consolidar de una vez por todas al Mallorca entre la élite del fútbol español. Y para eso hacían falta buenos jugadores. Durante el verano el Mallorca se había hecho con los servicios de Covelo, Fradera, Serer, Calderón y Claudio.

Pero a Serra Ferrer aún le faltaba la guinda en el pastel, ese centrocampista creativo que permitiera que los espectadores del Lluís Sitjar disfrutaran aún más si cabe del juego de su equipo durante esa que se suponía difícil temporada del regreso a Primera. Para acabar de convencer a Contestí, Presidente del Mallorca, de la necesidad de un último fichaje, el primer partido de liga el Mallorca perdió 1-0 en el Sadar de Pamplona, demostrando poseer una firme defensa y un flojo ataque. Así que aprovechando el partido de Copa contra el Betis el 6 de septiembre, se pensaba en llegar a un acuerdo con el sevillista Choya para convertirlo en el último fichaje de la temporada.

Al día siguiente la prensa daba por hecho el traspaso de Jesús Choya al Mallorca a falta de que el jugador y el club barralet se pusieran de acuerdo. El acuerdo entre el Sevilla y el Mallorca era total, tal y como manifestaba el Presidente andaluz, el juguetero Luis Cuervas "Consultado nuestro técnico Vicente Cantatore este dejó bien claro que Jesús Choya podía ser traspasado". El problema surgía con el jugador, ya que su representante, Sánchez Sabater, quería sacar una buena tajada y pedía casi 15 millones (de pesetas) por temporada para el jugador, que estaba cobrando 10 en Sevilla y al que le restaban tres años de contrato con el club de Nervión. El Mallorca había cerrado el acuerdo con el Sevilla por unos 25 millones de pesetas.

Días después desde Sevilla llegaban noticias de Choya que esperaba que "esta cuestión acabe arreglándose porque a mí no me disgustaría jugar en el Mallorca, lo que ocurre es que todavía hay unos pequeños flecos económicos que faltan por perfilar". El 16 de septiembre los periódicos anunciaban el acuerdo total con el jugador, que jugaría las tres próximas temporadas en Palma y percibiría entre 50 y 60 millones de pesetas del Mallorca. A falta del reconocimiento médico oportuno (más en este caso porque Choya se había lesionado en la pretemporada) el jugador ya se consideraba un mallorquinista más. Tan es así que el miércoles 20 de septiembre el sevillano volaba hacia Mallorca para estampar su firma en el nuevo contrato y presenciar el partido del día siguiente conta el Betis de Copa del Rey.

Ya en Palma declaraba que "lo que puedo aportar al Mallorca es seriedad y trabajo en el centro del campo. En el centro del campo me he desenvuelto siempre en la posición central, aunque no descarto también poder jugar en cualquier lateral". Sin embargo, momentos antes de estampar su firma en el contrato que le uniría por tres temporadas al Mallorca, el mismo jueves por la tarde, hubo problemas. No se sabe si Contestí intentó una rebaja en el último minuto que no gusto a Choya o si Choya exigió más de lo pactado al Mallorca, lo cierto es que el jugador, a punto de ser presentado, dio la espantada y volvió a Sevilla. Al parecer los médicos del Mallorca le encontraron un problema en su rodilla derecha durante la revisión médica y podrían haber desancosejado su fichaje. El Mallorca, visto con el tiempo, se ahorró 80 millones en esa operación.

Un año y medio más tarde, en enero de 1991, Jesús Choya anunciaba haber llegado a un acuerdo con el Sevilla para rescindir su contrato y, ante los problemas crónicos de su rodilla, abandonar la práctica activa del fútbol. Al parecer un problema de artrosis había hecho que tanto en Mallorca como en Salamanca no hubiera superado las revisiones médicas. En definitiva Jesús Choya jugó 6 temporadas en el Sevilla y una a préstamo en el Figueres al inicio de su carrera.

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Esteban Fradera

Escrito el lunes, 12 de octubre de 2009 · 3 comentarios

Todos los seguidores del Mallorca de más de 30 años recuerdan con cariño y admiración a uno de los mejores defensas centrales que han pasado por el club decano, capitán varios años y todo un ejemplo de pundonor, honradez y profesionalidad. Nacido el 7 de mayo de 1963 en Santa Coloma de Farners (Girona), tiene el honor de haber sido uno de los primeros inquilinos de la Masia del F.C. Barcelona, puesto que el 20 de octubre de 1979 era uno de los 19 jugadores que en ella empezaron a habitar junto, entre otros, al sevillano Ángel Pedraza Lamilla, también ex-jugador mallorquinista. Así pues, trasladado de su Girona natal donde jugaba en el Farnés a la Masia (traspasado gracias a los informes emitidos por Jaume Olivé y por el que, en contraprestación, fue concertado un partido amistoso contra el Barcelona At. el 7 de junio de 1980), fue pasando por todos equipos inferiores del F.C. Barcelona, quemando etapas que dirían los entendidos, empezando en el Juvenil entrenado por Pujol la temporada 1979/1980, disputando sus partidos como local en el mítico campo de Fabra i Coast, temporada en la que disputó la final de España del campeonato de juveniles en el Vicente Calderón el 28 de junio de 1980 derrotando por 3-1 al Real Zaragoza. La temporada 1980/1981 juega de nuevo en el equipo Juvenil A del F.C. Barcelona con Quique Costas como entrenador, en un equipo del que Pedraza es el capitán. El 23 de abril de 1981 debuta con la selección española Juvenil ante Francia en el Parque de los Príncipes con victoria 1-2, con gol final y definitivo del delantero mallorquinista Sebastián "Cuqui" Nadal. Por lesión del asturiano Serrano fue convocado por Mariano Pereda para la fase de clasificación del I Torneo Euro-junior en Alemania donde España, sin perder ningún partido, fue cuarto al perder las semifinales y el partido de consolación en los penalties. Sin embargo no todo fueron malas noticias para Fradera durante esa competición ya que en el transcurso de la misma le llegó la confirmación oficial de que para la temporada 1981/1982 formaría parte de un renovado Barcelona Aficionados que, con Olivé de entrenador, aspiraba al ascenso a Segunda División B. Al mismo tiempo esa temporada aún tuvo tiempo de disputar la final del Campeonato de España de Aficionados contra el Mazarrón murciano derrotándolos en ambos partidos por 2-0 y 0-3. Tras esa temporada llena de éxitos Fradera sigue con su carrera triunfal en Ca'n Barça y llega al Barcelona At., en Segunda División A, la temporada 1982/1983. Allí se encuentra a Antoni Torres de entrenador. Sin embargo esa temporada Fradera se iba a encontrar con un inconveniente: el servicio militar, que hizo como voluntario en la Cruz Roja, que iba a cortar sus posibilidades de ser titular en Segunda División A. Sin embargo en Barcelona ya lo bautizaban como el sucesor de Migueli, algo que para él eran "palabras mayores". Al final de esa temporada el Barcelona At. consigue una holgada permanencia en Segunda División gracias, en parte, a la pareja de centrales Gratacós-Fradera. Fue confirmado por el entrenador José Luis Romero en el Barcelona At. para la temporada 1983/1984, una temporada que en lo colectivo no es muy buena y en lo individual Fradera debe pasar por el quirófano a finales de marzo para operarse de osteopatía de pubis. A final de temporada el Sabadell y el Valladolid trataron de hacerse con la cesión del gironí, pero el F.C. Barcelona tenía otro plan para él y Terry Venables se lo llevó a la pretemporada del equipo A en Andorra junto a Calderé y a Pedraza, compañeros suyos del Barcelona At. Sin embargo el fichaje de Salva y una mala actuación en el Trofeo Ramón de Carranza complicaron la participación de Fradera en la primera plantilla. Así pues el central gironí reforzaba al Barcelona At. en Segunda División siempre que no entraba en los planes de Venables, o sea, toda la temporada. Sin embargo Fradera tenía un contrato firmado hasta 1989 con lo culés y no estaba dispuesto a arrojar la toalla tan fácilmente. El 12 de octubre de 1985 viaja a Alicante convocado por primera vez para un partido oficial de liga del F.C. Barcelona pero no llega a debutar. Su debut en partido oficial fue el 30 de octubre en el partido de vuelta de la Supercopa de España contra el Atlético de Madrid en el Nou Camp. El 6 de noviembre debutó en la Copa de Europa en el estadio Das Antas de Oporto en un partido en que los azulgranas perdieron 3-1 y él jugó los últimos 15 minutos en sustitución de Calderé. Cuatro días después, el 10 de noviembre jugó los útlimos 7 minutos del partido de liga frente al Real Madrid que los culés ganaron 2-0, siendo ese su debut oficial en liga con la camiseta del F.C. Barcelona. En total esa temporada disputó 6 partidos de liga, 319 míseros minutos, no siendo alineado ni en la final de Copa del Rey perdida contra el Zaragoza ni en la final de la Copa de Europa perdida contra el Steaua. La temporada 1986/1987 va a ser su última temporada como barcelonista. Terry Venables sigue al frente del equipo y, en la mayoría de partidos, elige a Moratalla antes que a Fradera para ocupar una plaza en el centro de la defensa. Por cierto, lejos de saber Fradera que dos temporadas después recalaría en la isla, durante el Trofeo Ciudad de Palma tuvo un altercado importante con seguidores mallorquinistas que estaban esperando la salida del equipo culé del Lluís Sitjar, llegando casi a las manos. Al final de esa temporada disputó 11 partidos sin anotar ningún gol en 743 minutos de juego. En lo personal, Fradera contrajo matrimonio el 4 de julio de 1987 en su Santa Coloma de Farners natal. La temporada 1987/1988, durante el stage del F.C. Barcelona en Andorra a Fradera ya le hacían las cuentas como suplente de lujo que cumple siempre que debe salir al campo sustituyendo al titular, así que no es extraño que Fradera entrara en una primera lista de descartes dada por Terry Venables a finales de agosto, aunque días después este rectificó y calificó de intransferible al defensa gironí. La sustitución de Venables por Luis Aragonés en el mes de septiembre, llevó a Fradera a otro escenario distinto y, finalmente, debió marcharse cedido al Centre d'Esports Sabadell para proseguir su carrera deportiva, descartando las opciones del Celta, Valladolid o Betis. En esa temporada, la 1987/1988, Fradera disputó 30 partidos con los arlequinados, convirtiéndose en una pieza básica del centro de la defensa, aunque no pudiera evitar el descenso a Segunda División. Allí disputó 2.700 minutos, convirtiendo su primer gol en Primera División el 8 de mayo de 1988 en el empate a uno entre el Español y el Sabadell en Sarrià. Al final de esta temporada, con Cruyff dirigiendo ya los destinos del F.C. Barcelona, Fradera entra en la lista de descartes dada por el holandés. No le faltaron novias al gironí: Sporting de Gijón, Logroñés, Málaga y Sabadell. Finalmente por unos 30 millones de pesetas y 10 de ficha anual, Fradera firmó por 3 temporadas por los arlequinados, reservándose el F.C. Barcelona la posibilidad de repescarlo. Allí realizó otra buena temporada en Segunda División, disputando 33 partidos y anotando 1 gol en .3029 minutos de juego, y llamó la atención de varios equipos: Español, Logroñés, incluso Atlético de Madrid.

Sin embargo una portentosa negociación en Barcelona de Contestí, Coll y Estarellas permitieron obtener la cesión de Pep Serer del F.C. Barcelona y el traspaso de Fradera del C.E. Sabadell por una cantidad algo inferior a 45 millones de pesetas. Fradera, al llegar a Palma declaró que "he jugado en todos los puestos, de defensa derecho, incluso de izquierda, últimamente he jugado de central-marcador y líbero, alguna vez también he jugado en medio campo, que no es mi demarcación idónea. Yo prefiero de defensa". En los tres años que estuvo en el Mallorca en Primera División se convirtió en uno de los ídolos de la afición. Su pundonor, profesionalidad y, porque no decirlo, sus grandes capacidades defensivas prendaron a la afición del Lluís Sitjar. Era un central con una enorme capacidad de salto y que, al haber jugado de lateral en varias ocasiones, no se encontraba perdido cuando debía caer a una de las bandas a defender. Junto con Vulic y Ezaki formaron un trío mágico en el, tal vez, mejor Mallorca defensivo de la historia, tal y como certifica el ser la defensa menos goleada de Primera la temporada 1989/1990. También en su haber la final de Copa del Rey de 1991. La temporada 1991/1992, toda una serie de problemas extradeportivos ya señalados en esta página muchas veces, con la marcha de Ezaki, la salida de Vulic a final de la temporada anterior, etc. hicieron que se resintiera la defensa mallorquinista y, aunque Fradera seguía ofreciendo actuaciones personales buenas, no pudo evitar el descenso mallorquinista a Segunda División. En esos tres años con el Mallorca en Primera disputó 35, 35 y 36 partidos respectivamente, para un total de 9.329 minutos y 5 goles, convirtiéndose en el primer capitán del equipo. Miquel Dalmau lo declaró intransferible al hacerse cargo del club al inicio de la temporada 1992/1993, a pesar de recibir una importante ofertaa por él del Sevilla. No fue hasta esa temporada, ya en Segunda División que Fradera vio su primera y única tarjeta roja directa de toda su carrera profesional. Esa temporada el Mallorca había confeccionado una plantilla de garantías para el ascenso, sin embargo, a pesar de ser el equipo que mejor fútbol hizo de toda la categoría, quedó cuarto, perdiendo la fatídica promoción contra el Albacete. Ese año Fradera jugó 3.225 minutos en 36 partidos.

Al finalizar la temporada Fradera, gran capitán, abandona la nave mallorquinista para volver a Primera División y fichar por el Albacete Balompié. El club manchego abonó al Mallorca 55 millones por los traspasos de Sala, José y Fradera. Estos fichajes acarrearon cierta polémica en Mallorca, ya que semanas antes el Albacete se había enfrentado al Mallorca en la promoción de ascenso y que tres jugadores nuestros recalaran pocas fechas después allí se hizo muy sospechoso. Allí disputa dos temporadas de alto nivel, 72 partidos y más de 6.000 minutos. A principios de la temporada 1995/1996 Benito Floro, técnico albaceteño, le comunica a Fradera que mejor que se busque equipo puesto que no va a contar con él durante toda la temporada.

En el Mallorca acababa de desembarcar Bartolomé Beltrán, quien quiso asegurarse al jugador gironí y lo fichó pocos días antes del inicio de la competición. Irulegui lo hizo redebutar en el campo del Villarreal, sustituyendo al lesionado Kientz, en un partido que acabó con victoria rojilla por 1-3. Tuvo que esperar Fradera hasta el 19 de noviembre para disputar su último partido con la camiseta del Mallorca y, de paso, su último partido como profesional. Fue en el Lluís Sitjar contra el Extremadura, un partido de ingrato recuerdo que perdimos 1-2. Una lesión en el tendón de aquiles, por la que tuvo que ser operado, apartó a Fradera del fútbol profesional de forma definitiva. El Mallorca ocupó su ficha (y la de Limperger) con uno de los cientos de jugadores que trajo Beltrán en su primer mercado de invierno. Y aunque el Mallorca le reservó una ficha para la temporada siguiente si se recuperaba de su lesión, finalmente no pudo ser. Así de drásticamente terminó la vida profesional de Fradera, que a partir de ese momento se fue a vivir a Santa Coloma de Farners y solo se calzo las botas con los veteranos del F.C. Barcelona. Desde el año 1989 tiene el título de entrenador de juveniles y desde 1994 el de entrenador regional.

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Eduardo Abadal

Escrito el martes, 5 de mayo de 2009 · 0 comentarios

A veces el destino te pone en el lugar menos adecuado en el momento menos preciso. Es cuestión de mala suerte, no hay que buscar más excusas. Algo así le sucedió a Eduardo Abadal Almendros, portero (porque yo creo que portero se nace) nacido en Barcelona el 21 de agosto de 1967. Abadal comenzó a ponerse bajo palos, casi siempre imaginarios, en las playas de Rocafort del Vallés donde veraneaba su familia. A los ocho años entró, por mediación del Torneo Social, en la factoría del F.C. Barcelona, donde, por lo menos, le enseñaron a ser buena persona y muy compañero de sus compañeros. Claro que por aquél entonces no sabían que ese chavalín que apuntaba buenas maneras bajo palos no iba a conseguir superar el 1'76 de altura. Así que es normal que los apuntes de historia se refieran a él como un portero regular en el juego aéreo, pero ágil y con muy buenos reflejos, aunque no fuera precisamente eso lo que demostrara en Palma en un partido contra el C.D. Tenerife que nos costó no lograr el ascenso directo en la temporada 88/89.

Pero vayamos por partes, como siempre. Abadal, como se ha dicho, entró en la disciplina barcelonista a los ocho años. Fue pasando por todos los equipos del fútbol base culé, tanto es así que, con el tiempo era un asiduo en el campo del Cide, San Cayetano, La Salle y Mallorca juvenil cuando estos equipos disputaban la Liga Nacional Juvenil aún sobre campos de tierra y mal acondicionados contra equipos catalanes, entre los cuales casi siempre destacaba el F.C. Barcelona. El fútbol de otro tiempo, vamos. Quiero suponer que los ojeadores del Mallorca le echaron el ojo en esos intensos partidos disputados bajo todas las condiciones climatológicas posibles. Abadal consiguió llegar al Barcelona Amateur la temporada 87/88, militando este equipo en Segunda B. En febrero de 1989, con Ezaki Badou y Molondro lesionados, el Mallorca debe fichar de prisa y corriendo un portero de garantías. La lista de nombres que se barajan es amplia: Iru, Cedrún, Covelo, Vitaller. Parecía que el Mallorca había llegado a un acuerdo con el zaragozista Vitaller, pero el contrato por cuatro meses que le ofrecieron no acabó de convencerle, así que el gerente Toni Vidal, en una gestión rápida y ¿eficaz?, propiciada en parte por las buenas relaciones entre Serra Ferrer y Cruyff, fue a Barcelona para traerse al portero titular del Barcelona Amateur, Eduardo Abadal, el mismo día que Fernando Marcos y Juan Carlos, del Mallorca At., estaban convocados para el partido de Copa del Rey contra el Recreativo de Huelva, el 22 de febrero. Un partido en el que Marcos II se salió, deteniendo un penalti decisivo a Maraver que clasificaba a los bermellones para la siguiente ronda. Y empezó el debate: ¿el felanitxer Marcos II o el catalán recién fichado Abadal? El 26 de febrero el Mallorca se enfrentaba al Salamanca y Serra Ferrer decidió enviar al campo de titular a... Marcos II. El Mallorca gana 2-1, pero Serra Ferrer, vaya usted a saber por qué oscuros motivos, coloca a Abadal bajo palos en el partido siguiente en Sabadell el 5 de marzo. Sobre su debut, afortunado por una vez, Serra Ferrer declaró que "el chico ha estado bastante bien porque en los momentos cruciales impuso su seguridad y su fortaleza". A la semana siguiente, empiezan las cantadas, estando muy poco afortunado (para ser benévolo) en la derrota 2-3 frente a la U.D. Las Palmas. La vuelta de Ezaki Badou lo relega al banquillo, hasta que el 14 de mayo, de nuevo por lesión del marroquí, se pone bajo palos, perdiendo el Mallorca 1-0 en Jerez. El 21 de mayo también es titular en la victoria 2-0 frente al Rácing de Santander. El 28 de mayo también es titular en la victoria 0-1 en el Mini Estadi (un partido al que asistí en persona, cuatro días después de la final de la Copa de Europa entre el Milan y el Steaua). Desde luego Abadal no es el ídolo de la afición como Ezaki Badou pero, más o menos, está sacando los partidos adelante. Hasta que llega el fatídico 4 de junio y el partido contra el C.D. Tenerife en el Lluís Sitjar en el que nos jugábamos medio ascenso directo. Empezó marcando García Cortés de penalti, empató el Tenerife con un gol de tiro libre directo (primeros murmullos en la grada contra Abadal, aunque el disparo iba bien colocado) y, en el minuto 75, la hecatombe, cuando un disparo flojísimo del delantero tinerfeño Víctor se le escapa de las manos a Abadal y acaba entrando en la portería del fondo sur del Lluís Sitjar. A partir de ese error llegó la crucifixión del meta catalán por parte de la hinchada local. El portero visitante, el ex-mallorquinista Eduardo Belza, salió del campo ovacionado por los veinte mil espectadores que ese día casi habían llenado el Lluís Sitjar. Ezaki Badou lo miraba todo perplejo con su mano lesionada desde la tribuna. El domingo siguiente, en Castalia, Abadal despareció de la alineación titular del Mallorca para siempre. En total Abadal disputó 6 partidos con la camiseta rojilla, recibiendo 6 goles, que si bien no son números tan malos, sí lo son si tenemos en cuenta cómo se produjeron algunos de esos goles.

El 30 de junio de 1989, con un ascenso en su currículum, abandonó la disciplina del Mallorca para volver al F.C. Barcelona, quien lo aparcó en el Mollerussa, recién descendido de Segunda División, donde jugó dos temporadas de titular en Segunda B. En la temporada 91/92 fichó por la U.E. Sant Andreu, que había conseguido el ascenso a Segunda B. Allí jugó dos temporadas en las que los cuatribarrados se clasificaron por sorpresa para disputar la fase de ascenso a Segunda División. No tuvo suerte el Sant Andreu ni Abadal en ninguna de esas dos promociones, sobre todo en la primera, famosa por el partido contra el Lugo y el penalti escamoteado a Calderé que hubiera supuesto el histórico ascenso de los barceloneses, y no consiguió el ascenso. Así pues, en el verano de 1993, buscando nuevos retos, fichó por el Extremadura, que por entonces militaba también en Segunda B. En lo particular no le fueron muy bien las cosas por tierras pacenses ya que vivió a la sombra del ídolo local Amador. Sin embargo, en lo profesional, no puede tener queja alguna: en su primera temporada el Extremadura ascendió a Segunda A (ahora sí había conseguido superar una promoción de ascenso) y en la tercera consiguió el histórico ascenso a Primera, si bien esa temporada no llegó a disputar ningún partido con el equipo. En realidad en el Extremadura jugó tan solo 5 partidos en 3 temporadas, números de récord en negativo.

Llegado a ese punto decidió que lo mejor para el fútbol (y para él) era retirarse. Así que se casó en Extremadura y pasó a formar parte de la directiva del equipo de Almendralejo en los tiempos en que Juanito y Malpica llevaban las riendas del club.

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Ganando bajo la lluvia

Escrito el martes, 21 de abril de 2009 · 1 comentarios

Cuando un mallorquinista piensa en un partido de lluvia se le viene enseguida a la cabeza el partido contra el Córdoba de la temporada 1980/1981 que acabó con una sonora goleada por 5-0, o el partido contra el Real Madrid de la temporada 1986/1987 con el recordado gol de Magdaleno a pase de Trobiani o, más recientemente, otro partido contra el Real Madrid en la temporada 2005/2006 cuando Pisculichi de penalti y Arango remontaron el gol inicial merengue de Sergio Ramos y provocaron la dimisión de Florentino Pérez. Sin embargo yo estaba pensando en otro partido, en uno disputado en una noche de perros del penúltimo día del año 1989.

El sábado 30 de diciembre de 1989 había amanecido muy lluvioso en Palma y así se mantuvo hasta las 17 horas en que estaba fijado el inicio del partido que debía enfrentar en el Lluís Sitjar al Mallorca y al Athletic Club de Bilbao. Justo el mismo día que Brito Arceo, horas mas tarde, la lio en un Barça-Sevilla (3-4) en el Nou Camp. Serra Ferrer, que mantenía a su equipo en una cómoda novena posición en Primera División dispuso que, ante 14.000 intrépidos mallorquinistas, se midieran a los vascos los siguientes jugadores: Ezaki, Sala, Fradera, Vulic, García Cortés, Sánchez Clemente, Parra, Nadal, Calderón, Claudio y Álvaro. Pedraza sustituyó al lesionado Vulic a los 20 minutos y Guillermo entró en el minuto 51 sustituyendo a Sánchez Clemente. El partido, mal dirigido por el catalán Vico Díaz, quedó marcado por la expulsión de Patxi Rípodas en el minuto 31. El partido, debido a la pertinaz lluvia que caía tuvo que disputarse bajo luz artificial desde el primer minuto y el campo, conforme iban pasando los minutos, se convertía en ese rectángulo de barro que todos los que vimos algún partido en el Lluís Sitjar tan bien conocemos, y eso que lo habían resembrado la semana anterior. Del dominio del Mallorca es prueba que botara 14 córners por tan solo 2 los visitantes. De este partido recuerdo que el Athletic se atrincheró en su área tras la expulsión y recuerdo centros del Mallorca al área constantes, balones muertos en el área que no eran rematados por nuestros delanteros, a Andrinúa salvando dos goles bajo la línea de gol y lluvia, mucha lluvia. El gol de la victoria no llegó hasta el minuto 79, cuando más estaba acosando el Mallorca el meta rival y más arreciaba la lluvia Claudio dejó un balón a Calderón en la frontal del área que el gaditano incrustó en la escuadra del gol sur defendida por Biurrun. En el minuto 85 Serra Ferrer fue expulsado por indicación de uno de los jueces de linea.

Desde luego, el búlgaro Peter Kurdov, fichado esa misma semana para paliar la sequía goleadora del Mallorca iba a tener mucho trabajo de allí a final de temporada. Pero, como tantas veces ha sucedido en la historia del Mallorca el trabajo de Peter Kurdov se quedó en eso, buenas intenciones y grandes expectativas a su llegada. Jugó 7 partidos y solo anotó 1 gol.

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Twitter: @soydelmallorca

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Busco nombres completos, fechas de nacimiento, lugares de nacimiento (y en su caso de fallecimiento) de jugadores que hayan jugado en el Mallorca entre 1916 y 1959; o entre 1975 y 1980.


¿Tienes algún listado antiguo? ¿Eres algún ex-jugador? ¿Eres familiar o conocido de alguno? Puedes contactarme por cualquiera de los métodos antes descritos.


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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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