1 de 107 también es un récord

Escrito el sábado, 14 de abril de 2012 · 0 comentarios

Nos remontamos hoy a la temporada 1989/1990, tan de moda en la actualidad por el récord de goles en una sola temporada conseguido por el Real Madrid que puede caer hoy mismo. El Mallorca, tras haber superado al R.C.D. Español en la promoción de ascenso, afrontaba su novena temporada en la élite del fútbol español. El portero Ezaki Badou, el central Zoran Vulic y el centrocampista Miguel Ángel Nadal conformaban un esqueleto central (tal y como le gusta decir a Luis Aragonés) casi perfecto, al que solo le faltaba una referencia delante que no consiguieron ser en toda la temporada ni Claudio ni Álvaro ni Guillermo ni Stojadinovic ni muchísimo menos el búlgaro Kurdov.

La jornada 4, el domingo 24 de septiembre de 1989, deparaba ya el primer partido contra el todopoderoso (como siempre) Real Madrid. El Mallorca de Serra Ferrer se presentaba al partido con la duda de un renqueante Álvaro Cervera que había sufrido un golpe en el tobillo en el partido del miércoles anterior de Copa del Rey frente al Real Betis. La convocatoria la componían los siguientes dieciséis jugadores: Albistegui, Álvaro, Claudio, Covelo, Calderón, Ezaki, Fradera, García Cortés, Nadal, Parra, Pedraza, Sala, Serer, Stojadinovic, Vidal y Vulic. La sorpresa era la presencia de Alberto Albistegui tras haber superado una gravísima lesión de rodilla que hacía que Guillermo se cayera de la lista por decisión técnica. Como se ve entraba un defensa y salía un delantero, algo muy típico durante toda la temporada 1989/1990 en la que conseguimos ser la mejor defensa de Primera División. El partido había sido señalado como "día del club" y las entradas iban de las 2.000 pesetas en los fondos hasta las 7.500 pesetas de tribuna cubierta, lo cual hacía que se esperara una recaudación cercana a los 70 millones de pesetas. Serra Ferrer era cauto antes del encuentro y tenía el mismo discurso que hoy en día podría ofrecer cualquier entrenador de Primera al enfrentarse a los merengues (sobre todo en lo de poner nervioso al Madrid): "Para mí lo más importante es conseguir puntuar. Debernos de tratar de mantener la dignidad como buenos profesionales e intentar poner nervioso al Real Madrid. Si además tenemos un poco de suerte pues a lo mejor ganamos ,sino no pasa nada". El Madrid llegaba lanzado tras su victoria 6-2 frente al Valencia y con la noticia de la próxima renovación de Chendo hasta 1993. Toshack no se fiaba del Mallorca porque "en el principio de temporada los equipos recién ascendidos salen a morder más que nunca".

Serra Ferrer alineó de entrada a Ezaki, Sala, Vulic, Fradera, García Cortés, Nadal, Parra, Pedraza, Calderón, Stojadinovic y Álvaro. Solo hizo un cambio, en el minuto 85 Claudio suplió a Stojadinovic. Toshack puso a Buyo, Chendo, Hierro, Schuster, Ruggeri, Gordillo, Míchel, Sanchís, Martín Vázquez, Butragueño y Hugo Sánchez. En el 53 Losada entró por Butragueño y en el 71 Paco Llorente por Martin Vázquez. Pitó el guipuzcoano Urío Velázquez, que estuvo muy condescendiente con los merengues, lo que le costó más de una bronca por parte del respetable que abarrotaba el Lluís Sitjar en la mejor entrada de su historia. Antes de iniciarse el partido Pep Bonet recibió la insignia de oro y brillantes del Mallorca. Las crónicas del partido hablan de un Madrid al que le afectó el cambio horario que había tenido lugar esa noche, de un Mallorca fuertemente pertrechado atrás dejando a Stoja y a Alvaro abandonados a su suerte en la delantera, de dos disparos a la madera de Fernando Hierro y Ruggeri, de un marcaje impecable de Fradera a Hugo Sánchez, de un terreno de juego en muy malas condiciones (para variar) y de un despeje que Vulic envió directamente fuera del estado a la Riera por la tribuna de sol. Los entrenadores lo veían según su prisma, Toshack hablaba del campo: "es difícil hacerlo bien porque tiene una gran cantidad de hoyos" y creía que habían merecido la victoria ya que "hemos tenido mala suerte en un par de remates que se han ido a estrellar en los postes". Serra Ferrer, por su parte, consideraba que "una derrota del Mallorca hubiera sido muy injusta porque todos mis jugadores han trabajado como nunca". Total, que las ruedas de prensa son tan aburridas y predecibles ahora como antes. Por cierto que Serra Ferrer, en un gesto que le honra y que no se conoció hasta después del partido, había donado esa semana las 100.000 pesetas de prima que le tocaban por haber derrotado al Castellón en Castalia en la jornada anterior a los afectados por las inundaciones acaecidas en Mallorca hacía unas semanas.

El partido de la segunda vuelta ya lo expliqué en este post, así que no voy a extenderme mucho en él. Solo decir que el Mallorca y el Logroñés fueron lo únicos equipos que no perdieron esa temporada en el Bernabéu.

Así pues, el Real Madrid de los 107 goles tan solo consiguió perforar en una ocasión la meta de Ezaki Badou y ni siquiera fue de jugada, fue un tiro libre directo ejecutado por Fernando Hierro.

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Florencio Villalba Bogado

Escrito el viernes, 30 de marzo de 2012 · 2 comentarios

Ya. Que no sabéis de quién os estoy hablando. Que no os suena de nada y que es la primera vez en vuestra vida que escuchais hablar de este tipo. No os preocupeis, es normal. Incluso a mí (al que algunos catalogariais de enfermo) me costó recordarlo. 

Florencio Villalba Bogado, nació en Caaguazú (Paraguay) el 22 de abril de 1969. El 17 de agosto de 1990 aterrizó en Palma dispuesto a comerse Europa como tantos y tantos sudamericanos habían hecho ya anteriormente. Lo que no vino fue muy informado ya que lo que él pensaba era que llegaba cedido por una temporada con opción a compra. Sin embargo en el Mallorca, con Serra Ferrer en el banquillo, tenían otros pensamientos que pasaban por la superación de una prueba para que se quedara en la isla. Al llegar, Villalba aseguraba que su media de goles era de 15 por temporada y, también, declaraba lo de casi siempre en la era pre Internet, mostrándose "muy satisfecho de venir a Mallorca porque sé que es un club de Primera División española, aunque no tengo excesivos informes porque a Paraguay no llegan demasiadas noticias”. Pero, como ya he dicho antes, en el tema del contrato no parecía que el Mallorca y él hubieran hablado el mismo idioma: “vengo con la intención de quedarme. En principio se ha hablado de que estaré como cedido durante una temporada y con opción a compra en la siguiente. ¿Si ya está confirmado? Sí, claro, a mí me han hablado de esa forma, que todo está hecho, que están conformes y que me quedaré durante una temporada". Villalba, tirando también de tópicos (¿hay algo más aburrido que una rueda de prensa de un futbolista?) se definió como “un delantero centro rápido y técnico que no suelo desaprovechar los balones que me llegan" (que traducido sería algo así como "si me la ponen en la línea de gol para empujarla, no la fallo nunca").

Serra Ferrer, que estaba buscando el tercer extranjero de la plantilla que completara la tripleta junto a Ezaki y a Vulic, lo dejó claro: “A este chico no le he visto jugar pero viene avalado por muy buenos informes. Tendremos ocasión de verlo actuar en alguno de los partidos de este torneo (por el Ciudad de Palma) y después decidiremos sobre su futuro. Nuestro problema actual es que buscamos una cosa concreta, un tipo de futbolista muy determinado y por eso estamos insistiendo, sin precipitaciones". En el Torneo Ciudad de Palma de 1990 debutó con la camiseta del Mallorca el paraguayo Villalba. Jugó la segunda parte de la semifinal frente al Legia de Varsovia y la prensa dijo de él que "Nadal tuvo que asumir el papel de rematador porque Villalba ayudaba, pero tampoco merodeaba por el área". En el partido final fue titular frente al Real Madrid, pero fue sustituído en el descanso (y eso que perdíamos ya 0-1) sin ofrecer ni una mínima pincelada de buen juego o de ser un delantero oportunista y rematador. El 23 de agosto tuvo una nueva oportunidad, esta vez en el Estadio Mahonés frente a los titulares. El Mallorca venció (en los últimos minutos) 1-3 al conjunto de Segunda B y Villalba anotó el empate a uno momentáneo aprovechando varios despejes erróneos de la zaga mahonesa. Tres días más tardes, en el último partido de la pretemporada, Villalba salió en el segundo tiempo sustituyendo a Guillermo. El Mallorca derrotó por 0-2 al Ibiza con dos goles de Nadal, pero Villalba volvió a pasar totalmente desapercibido.

A horas de iniciarse el campeonato Serra Ferrer hacía balance de la pretemporada y de su plantilla. Hablaba del delantero centro, o sea, de Villalba: "Hay que puntualizar algunas cosas. Entre ellas, que no se le ha hecho una ficha sino un contrato un tanto especial para tener tiempo de sobra para poder opinar. Quizá en este momento no es el hombre indicado para ocupar la tercera plaza de extranjero, pero lo que sí creo es que el club no se ha equivocado en firmarlo. Progresará, estoy convencido de que Villalba acabará siendo futbolista. Todo lo que tiene es innato y a este chico todavía no lo han pulido, no lo han trabajado. Tengo un buen presentimiento con él. Es un delantero centro, un finalizador de jugadas, no un media punta. Yo le he visto detalles que me han agradado profundamente. No nos hemos precipitado". Sin embargo Villalba no fue fichado por el Mallorca y tuvo que volverse a Paraguay. Y su vida deportiva tampoco es que estuviera plagada de éxitos a nivel internacional.

Años después, en marzo de 1993 fichó por el Burgos cedido por el Olimpia de Asunción hasta final de temporada. Disputó 6 partidos con los castellanos no consiguiendo ver la portería contraria en ninguna ocasión (en partido oficial). Lógicamente con su aportación no pudo salvar la Primera División. Digamos que era del tipo de futbolistas que dejan titulares rotundos en la prensa, tal y como se ve en la imagen.

Al parecer tuvo una larga carrera, de la cual no he obtenido muchos datos. Se retiró en 2006 vistiendo la camiseta del Sport Colombia de la Segunda División Paraguaya a los 37 años de edad. En 2005 fue nombrado técnico deportivo, iniciando después de la retirada su carrera como entrenador de la que, al parecer, puede ir viviendo todavía.

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Algunos goles de la temporada 89/90

Escrito el domingo, 18 de marzo de 2012 · 1 comentarios

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Resumen Valladolid-Mallorca 89/90

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Resumen Mallorca-Zaragoza 89/90

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Resumen Athletic-Mallorca 89/90

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La Copa de 1991

Escrito el miércoles, 15 de septiembre de 2010 · 0 comentarios

El camino empezó un jueves 8 de noviembre de 1990 en el campo de El Malecón de Torrelavega. Ese día el Mallorca perdió 1-0 en el partido de ida de la tercera eliminatoria frente a la Gimnástica de Torrelavega y corroboró el mal inicio de temporada que estaba llevando a cabo. Serra Ferrer alineó a Covelo, Sala, Armando, Magín, Parra, Pedraza, Vidal, Nadal, Guillermo (Marcos), Calderón (Marina) y Hassan. El Mallorca a penas si inquietó la meta de Moncaleán y el gol local llegó en el minuto 77, diez después de la expulsión por doble amonestación de Magín. La vuelta se disputó el miércoles 21 de noviembre y Serra Ferrer alineó a Ezaki, Sala, Fradera, Marcos, Parra (Vulic), Nadal (Pedraza), Sergio García, Calderón, Vidal, Hassan y Claudio. Nadal y Vidal remontaron la eliminatoria ya en la primera parte y, tras el descanso, un hat-trick de Hassan y un gol de Marcos dejaron el marcador en un significativo 6-0.

La cuarta eliminatoria empezó el 13 de diciembre de 1990 en la Nova Creu Alta frente al Sabadell. Tres goles marcados por Calderón, Nadal y Guillermo sentenciaron la eliminatoria en el partido de ida. Serra Ferrer alineó a Ezaki, Sala, Fradera, Vulic, Armando, Marcos, Pedraza, Nadal (Sergio García), Calderón, Guillermo y Claudio (Hassan); es decir, lo que vendría a ser el equipo de gala de la época. Eso de las rotaciones aún no se estilaba tanto antiguamente. Cuentas las crónicas que el escaso público congregado en el estadio se dedicó a hacer hogueras en la grada para calentarse debido al frío que hacía. La vuelta se celebró el miércoles 19 de diciembre, con a penas un centenar de aficionados en la grada al coincidir con un partido internacional de España contra Albania que terminó 9-0 a favor de los españoles. En este partido se iba a producir el debut de Pedro del Campo, pero se lesionó en el calentamiento y fue sustituido por Vulic, que a su vez se lesionó en el minuto 24 y tuvo que ser cambiado por Sánchez Clemente. Serra Ferrer salió con Covelo, Serer, Vulic (Sánchez Clemente), Fradera, Armando, Nadal (Sergio García), Pedraza, Marcos, Guillermo, Hassan y Calderón. El Mallorca ganó 4-1 con goles de Marcos, Nadal y dos de Guillermo.

El sorteo de la quinta eliminatoria deparó un enfrentamiento contra el Oviedo. Muy lejos de la mente de los mallorquinistas estaba imaginar que un año y medio después el duelo se convertiría en fraticida por la promoción. El 9 de enero de 1991 se disputó el partido de ida en el Carlos Tartiere. El Mallorca formó de inicio con Ezaki, Sala, Serer, Fradera, Pedraza, Armando, Nadal, Marcos, Sergio García (Parra), Hassan y Guillermo (Claudio). Se adelantaron los astures ya en la segunda parte y no fue hasta el tiempo de descuento cuando Hassan enmudeció (es un decir pues las crónicas hablan de un partido horrible) a los 8.000 espectadores anotando el tanto del empate definitivo. La vuelta se disputó el 23 de enero en el Lluís Sitjar. Esa noche Serra Ferrer alineó a Ezaki, Sala, Vulic, Fradera, Armando (Álvaro), Pedraza, Nadal, Marcos, Vidal (Guillermo), Hassan y Claudio, jugadores que nos ofrecieron la mejor noche de fútbol de la temporada. Recuerdo perfectamente ese partido por la cantidad de ocasiones y juego ofensivo desarrollado por el Mallorca. Sin embargo hubo que esperar hasta el minuto 83 para que Hassan materializara el primer gol, a continuación Vulic, de penalti, subió al marcador el 2-0 definitivo.

La Copa del Rey empezaba a ponerse interesante. Y seria. Quedaba una sola eliminatoria antes de que la Copa se parase hasta la finalización de la liga (inventos raros se han hecho muchos años). Eran los octavos de final y el sorteo, a priori, fue benévolo con los bermellones, ya que el Elche fue el rival que nos deparó el azar. Otro equipo de inferior categoría. El partido de ida se disputó el domingo (sí, domingo) 17 de febrero de 1991 en Altabix. Y el Mallorca lo pasó mal, muy mal. Ezaki, Sala, Fradera, Parra, Pedraza, Marcos (Guillermo), Marina (Calderón), Nadal, Claudio, Hassan y Álvaro merecieron caer derrotados ampliamente por un mejor equipo ilicitano. Seguramente la lesión de Roberto Marina al poco de iniciarse el partido influyó en el devenir del mismo. En la primera parte Jesús adelantó por dos veces al Elche y, en la segunda parte, pudo llegar la puntilla en un par de ocasiones más. Pero, cosas del fútbol, en uno de los poquísimos acercamientos bermellones al marco local, en el minuto 88, Claudio, al rematar una falta botada por Álvaro, puso el 2-1 definitivo. Todo quedaba a expensas del partido de vuelta a disputar el 27 de febrero. Ese día, con Johan Cruyff en el post operatorio de su operación de corazón, Serra Ferrer alineó a Ezaki, Sala (Guillermo), Vulic, Fradera, Pedraza, Parra, Nadal, Marcos, Claudio, Hassan y Álvaro (Vidal). La pieza clave del partido fue... el árbitro Vico Díaz, que dejo al Elche con 8 jugadores y nos pitó un penalti a favor más que dudoso. El Mallorca se puso 2-0 merced a dos goles de Claudio Barragán, pero en el descuento el Elche, de rebote, todo sea dicho, anotó el 2-1 que llevaba a la prórroga. Ya en la segunda parte de la prórroga Vulic, de penalti, estableció el 3-1 definitivo. La parte negativa de la eliminatoria fue la lesión de Álvaro Cervera, con rotura del ligamento de su tobillo izquierdo.

Así pues, pasaron los meses, el Mallorca consiguió la salvación y, de paso, un sorteo más o menos favorable de Copa del Rey. Tal y como se hace en la actualidad se sorteó el camino hasta la final. El Mallorca quedó emparejado con el Valencia en cuartos y con el vencedor del Logroñés-Sporting en una hipotética semifinal. Por el otro lado del cuadro iban los grandes favoritos: Sevilla-Barcelona y Valladolid-Atlético de Madrid. El miércoles 12 de junio de 1991 se disputó el partido de ida de los cuartos en el Luis Casanova de Valencia. Serra Ferrer alineó a Ezaki, Sala, Serer, Del Campo, Fradera, Armando, Pedraza, Nadal, Marcos, Soler y Hassan (Claudio, Calderón). El Mallorca perdió 1-0 con gol de Roberto en el minuto 69 y el partido tuvo su punto de polémica al anularle el colegiado un gol a Chichi Soler en el minuto 30 de la primera parte por un dudoso fuera de juego. Las espadas estaban en todo lo alto para el partido de vuelta, partido que se disputó el domingo 16 de junio. Se engalanó el Lluís Sitjar ese día, con más de 20.000 espectadores, para presenciar el "partido más importante de la historia". El brujo de Sa Pobla mandó al campo a Ezaki, Sala (Calderón), Del Campo, Fradera, Serer, Pedraza, Soler, Nadal, Marcos, Hassan (Vidal) y Claudio. Se adelantó el Mallorca con un gol de Claudio en el minuto 15, Penev empató en el 37; en el 43 Nadal se hizo con un balón en campo propio y lo condujo hasta cerca de la frontal desde donde consiguió un fenomenal gol que suponía el 2-1; en el minuto 51 Ezaki Badou le detuvo un penalti a Fernando y en el minuto 60, unas manos en el área de Roberto son señaladas también como penalti por López Nieto y, Pedro del Campo Zafra, cogiendo el testigo de Vulic en el centro de la defensa y en el punto fatídico de los 11 metros, anota el 3-1 definitivo. El Mallorca ha hecho historia, pero aún quiere más.

Será el Sporting de Gijón el rival de los bermellones en la semifinal. Además con la suerte de tener el partido de vuelta en casa. En El Molinón Serra Ferrer alineó a Ezaki, Sala, Serer, Del Campo, Fradera, Pedraza, Parra, Nadal, Marcos (Calderón), Soler y Hassan (Claudio). El planteamiento del partido fue, simplemente, perfecto y el control del Mallorca quedó patente en el minuto 33 cuando Hassan aprovechó una preciosa jugada entre Soler y Marcos para, de cabeza, establecer el 0-1 definitivo. Y si bien todos los jugadores estuvieron magníficos, el jugador que maravilló fue un jovencito Nadal (por entonces todocampista: defender, robar, atacar y rematar) que poco iba a durar en las filas mallorquinistas. La vuelta, el domingo 23 de junio, iba a ser una jornada histórica. Por primera vez en mucho tiempo la isla se despertó pensando en fútbol y se acostó plena de felicidad. 25.000 espectadores abarrotaron el Lluís Sitjar. Serra Ferrer confió ese día en Ezaki, Del Campo, Fradera, Serer, Pedraza, Nadal, Parra, Soler, Marcos, Claudio (Álvaro) y Hassan. En realidad, si uno lo mira con perspectiva histórica, en esa alineación hay hasta 9 jugadores de corte defensivo enmascarados en un 3-5-2 engañoso, pero ese día esto no importaba, lo importante era clasificarse para la final. La apoteosis, sin embargo, tuvo que esperar hasta el descuento, cuando, con el Sporting volcado en busca del gol salvador, Hassan, rompiendo el fuera de juego desde su propio campo se fue de Jiménez y, ante la salida del portero Isidro le cede el balón a Álvaro que venía desde atrás para que marque el 1-0 definitivo. Y las tortugas de llenaron de mallorquinistas y esa noche Palma fue una fiesta.

El 29 de junio de 1991 el Mallorca perdió su primera final de Copa del Rey. Hubiera sido una hazaña increíble haber ganado ante más de 60.000 atléticos. Ezaki Badou, Ángel Pedraza Lamilla, Esteve Fradera Serrat, Pedro Del Campo Zafra, José Pérez Serer, Pascual Luna Biar "Parra", Miquel Ángel Nadal Homar, Marcos Martín de la Fuente (Álvaro Cevera Díaz), Francisco "Chichi" Soler Atencia, José Armando Lucas Contreras (Claudio Barragán Escobar) y Hassan Nader se dejaron la piel en el campo. Lo sé porque yo estuve allí. Y cuando Alfredo Santaelena en el minuto 111, cuando más cerca teníamos la victoria, aprovechó un rechazo de Ezaki delante de nuestras narices para clavarnos esa puñalada sentí un vacío tan grande que, por muchos años que pasen, nunca podré olvidar esa jugada, ese gol tan injusto.

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Ariel Osvaldo Cozzoni

Escrito el viernes, 22 de mayo de 2009 · 3 comentarios

Famosas y recordadas son las frases de Bartolomé Beltrán anunciando por los altavoces durante una presentación de la primera plantilla del Mallorca que, por esa puerta (refiriéndose a la de entrada al campo) entraría Klimowicz. Al final, como de todos es sabido, Diego Klimowicz, no llegó nunca a aparecer por donde se le esperaba ya que prefirió los aires de la capital y fichar por el Rayo Vallecano.

Algo así pasó con nuestro invitado de hoy: Ariel Osvaldo Cozzoni. El Mallorca 90/91 estaba iniciando su pre-temporada en Font Romeu. Serra Ferrer había pedido (vaya vicio el de los entrendores de pedir) a un delantero resolutivo para su equipo visto que la temporada anterior había sido la mayor deuda de una plantilla que había sido, por otra parte, la menos goleada de la Primera División. El Mallorca se había fijado en el charrúa, aunque oriundo, de Huracán de Montevideo Jorge Antonio Regueiro, que vendría unos días a prueba, y en el argentino Cozzoni. Miquel Contestí, en plena canícula estival declaraba que "ahora mismo tiene muchas posibilidades de venir, porque es un jugador que gusta mucho a nuestro técnico". Apodado "la vaca" Cozzoni era definido como un nuevo Kempes, aunque con más cantidad de recursos técnicos. Y es que ya por aquél entonces no sabían como encarecer el producto los intermediarios. Incluso el Presidente Menem había requerido a Bilardo el porqué no lo había incluído en la lista definitiva para el Mundial de Italia 90. El Mallorca ofrecía algo más de medio millón de dólares, en dos plazos, a su club de origen, el Newell's Old Boys y parecía haber un principio de acuerdo. Desde Rosario empezaban a llegar noticias contradictorias, afirmando que ningún intermediario podía negociar el traspaso ya que el único poseedor de ese privilegio era el club rosarino.

El 7 de agosto el delantero aterriza en Palma al objeto de formalizar el contrato que le vinculará al Mallorca por tres temporadas con opción a una cuarta opcional. Contestí declaraba al respecto que "existen unas pequeñas diferencias de criterio, que son lógicas en estos casos", por otra parte de Cozzoni se supo que dijo que "he desestimado otras ofertas de equipos europeos porque ni a mi mujer ni a mí nos atrae adaptarnos a otros idiomas".

El 8 de agosto el delantero ya no estaba en Palma, a las 6'30 de la mañana abandonó su habitación de hotel junto a su representante y a los directivos del Newell's que le acompañaban camino a Niza, donde firmó contrato nada más aterrizar por el equipo de la Côte d'Azur. En realidad la espantada no fue tal espantada, si no que Contestí los sacó de su despacho, de muy mal humor y con malos modos, la tarde anterior, al saber que habían recibido otra oferta y que pedían cuarenta y ocho horas para estudiarla.

Ariel Cozzoni, jugó en el Niza la temporada 90/91 y al año siguiente se fue al Toluca de México, desde donde regresó a Argentina para jugar en Newell's, donde era el ídolo de la afición, Banfield y Central de Córdoba, donde se retiró en 1996.

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Petar Kurdov

Escrito el viernes, 1 de mayo de 2009 · 0 comentarios

Petar Atanasov Kurdov nació en Plovdiv, Bulgaria, el 12 de marzo de 1961. Creció futbolísticamente en el equipo del barrio de Karshiaka, el FC Maritsa Plovdiv, tercer equipo de la ciudad tras el Lokomotiv y el Botev y por delante del Spartak. Un club por el que, por ejemplo, pasó también Hristo Stoichkov. En su juventud formó parte de las selecciones de Bulgaría, llegando a disputar el 2 de junio de 1979 la final de la trigésimosegunda edición del Torneo junior de la UEFA que perdió Bulgaría 1-0 frente a Yugoslavia. En este partido Kurdov marró una ocasión inmejorable para haber empatado el encuentro, al disparar fuera el balón cuando ya había driblado al portero yugoslavo Pudar.

La temporada 80/81 debuta en la Primera División Búlgara en el Levski Sparta de Sofía, disputando 10 partidos sin conseguir anotar ningún gol, de la mano del entrenador Hristo Mladenov. La temporada 81/82 disputa 28 partidos marcando 12 goles, marcando también 2 goles en la Copa de la UEFA frente al Dinamo de Bucarest. En la temporada siguiente, la 82/83 juega 20 partidos en los que consigue 1 único gol. La 83/84 juega 26 partidos anotando 9 goles que ayudan a que el Levski se proclame campeón de liga. La temporada siguiente, 84/85, bajan mucho sus prestaciones disputando únicamente 9 partidos con el botín de 1 gol, esa temporada su club también se proclama campeón de liga. En su debut en la Copa de Europa marca 1 gol en la famosa eliminatoria (al menos para ellos) superada contra el campeón alemán VFB Stuttgart (estamos hablando de la competición tristemente famosa por la final de Heysel entre Liverpool y Juventus). En la temporada 85/86 disputa únicamente 3 partidos con el Levski sin conseguir ver la portería rival. A partir de ese momento se me hace difícil seguirle la pista al delantero búlgaro, igual esa temporada y la siguiente las pasó fuera del Levski cedido en algún club menor, Volvió al club de Sofía para disputar la temporada 87/88 en la que anotó 11 goles en 22 partidos, ayudando a que su club volviera a ser campeón de liga. La temporada 88/89 la empezó en el Levski, con el que disputó 2 partidos anotando 1 gol, pero esos números y haber alcanzado los 27 años le permitieron salir del país y enrolarse en las filas del conjunto alemán del FSV Mainz 05 de la 2.Bundesliga, donde disputó 18 partidos anotando 2 goles. Fue justo irse él y que apareciera en escena en el club búlgaro otro delantero para sustituirle, un tal Petar Mihtarski (no sé si os suena, pero yo ya tengo post al canto).

No sé bien dónde empezó Petar Kurdov la temporada 89/90, ya que ni en el Mainz 05 ni en el Levski disputó partido oficial alguno, pero lo que sí está claro es que Serra Ferrer salía a pelea con uno o varios jugadores por temporada y, esa temporada, le había tocado a Zoran Stojadinovic pelearse con el pobler. La Junta Directiva había acordado, a medidados de diciembre de 1989, imponerle una sanción al yugoslavo de 45 días de suspensión de empleo y sueldo por una falta muy grave. El Mallorca se había puesto manos a la obra a la búsqueda de un nuevo jugador para sustituirlo, se hablaba del argentino del Independiente Marcelo Reggiardo, del uruguayo de Peñarol Juan González (sí, el mismo del Oviedo y Atlético de Madrid),  pero el que finalmente llegó fue el delantero centro del Levski Sparta de Sofía, Petar Atanasov Kurdov, más conocido como Pere por el gol sur del Lluís Sitjar. Stojadinovic fue cedido al equpo belga del Royal Antwerp. Kurdov, a su llegada a Palma en las navidades de 1989, no pudo si no hacer declaraciones a la prensa tan premonitorias como "he venido con la intención de marcar goles y de quedarme en este equipo y en el fútbol español durante una larga temporada". Luego se vio que la larga temporada acabó prematuramente el 30 de junio de 1990. También dejó perlas sobre el clima "todavía tengo que aclimatarme a la temperatura de esta isla porque vengo de una zona en la que hay entre siete y diez grados bajo cero y aquí, en cambio, el termómetro está muy por encima de cero". Dejó también una andanada sobre las costumbres españolas a la hora de comer "es una hora (refiriéndose a las 14 horas) un poco tarde para una persona acostumbrada a comer a las doce o doce y media". Como muchas de las rémoras que he analizado ya aquí, todo un prodigio de visionario.

En el Mallorca jugó 7 partidos, debutando el 7 de enero de 1990 en La Romareda contra el Zaragoza en una derrota por 1-0 sustituyendo a Albistegui en el minuto 59. En total, con la camiseta mallorquinista disputó 419 minutos y llegó a marcar 1 gol el 11de marzo en el partido que enfrentaba al Mallorca con el Logroñés en el Sitjar y que acabó con goleada 3-1 (para lo poco que acostumbrábamos esa temporada a ver goles esa temporada, lo pareció), al rematar de cabeza, anticipándose a Luis Islas, un preciso centro de Álvaro. Gol, que como se puede comprobar en el titular de prensa, fue acogido con cierto "cachondeo". Su carta de presentación era la de ser un delantero fuerte, con buen disparo desde la media distancia que había sido 7 veces internacional A por Bulgaria, en donde encontraba una fuerte competencia con los Sirakov, Iskrenov y compañía. Durante su corta estancia en el Mallorca sufrió constantes contratiempos físicos que le impidieron rendir a su mejor nivel (¿?), desde un cierto sobrepeso al llegar, a molestias en los abductores que le retrasaron el debut, pasando por alguna que otra contractura muscular y ciertas molestias en la rodilla. Excusas claras que le impidieron triunfar en la isla, por supuesto.

Al abandonar la disciplina bermellona se pierden sus pasos durante algunos años. Tal vez se fuera a la montaña de ermitaño, vete a saber. Se sabe que fue entrenador del PFC Belasitza Petrich, pero no sé exactamente en qué temporada (mis conocimientos del idioma búlgaro son nulos, queridos amiguitos). En la temporada 01/02 es el entrenador del Botev Plovdiv, un puesto de trabajo cómodo y tranquilo, sin salir de casa. En la temporada 04/05 toma las riendas como entrenador del PFC Spartak Varna tres días antes del inicio del campeonato, aunque no termina la temporada en ese banquillo.  En noviembre de 2008, su nombramiento como director deportivo del Lokomotiv de Plovdiv fue altamente contestado por los hinchas de ese club que intentaron entrar en el campo y suspender el partido contra el Lokomotiv Mezdra, ya que había sido jugador (sería después de abandonar el Mallorca o en una de esas temporadas intermedias, no sé bien, si alguien más iluminado que yo lo sabe, que lo diga en los comentarios) y entrenador del rival ciudadano, el Botev. Kurdov declaró en su presentación que "no soy un fan del Lokomotiv, pero soy un profesional que quiere hacer bien su trabajo, pido a los aficionados tolerancia". No la tuvo y debió abandonar el cargo. Al menos dejó algo positivo al fútbol y es que su hijo, Atanas Kurdov, que jugaba en los equipos inferiores del Levski y es internacional sub-21 búlgaro, fichó en 2007 por el Bayer Leverkusen por 350.000 Euros para cuatro temporadas, aunque desde diciembre de 2008 juega cedido en el FC Winterthur de Suiza.

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I Torneo de Fútbol Internacional Tot Sport

Escrito el jueves, 23 de abril de 2009 · 1 comentarios

Y por suerte, el último. Este torneo pre-veraniego es la demostración clara de que cualquier evento es bueno para "liarla", o de cómo un árbitro puede pensar que los equipos extranjeros son tontos de baba e intentar ponerse a bien con el Mallorca consiguiendo justo lo contrario.

El 17 de mayo de 1990 se presentó el Torneo que se iba a disputar en el Lluís Sitjar el viernes 18 y el sábado 19 y que contaba con la presencia del Mallorca como anfitrión y de los equipos holandeses de Primera División Vitesse Arnhem, Roda JC Kerkrade y Fortuna Sittard. El dichoso torneíto se había montado debido a que la liga había finalizado muy pronto por la celebración del Mundial de Italia y había que pasar el rato (y justificar los contratos) de alguna manera. El Presidente del Mallorca, Miquel Contestí, en un ejercicio de visionismo total declaró el día de su presentación que "confío que se puedan presenciar unos encuentros bonitos, sin crispaciones". Eso sí, no se equivocó al esperar que "la gente que vaya al campo se divierta". El calendario dispuso que abrieran el torneo el viernes a las 20'30 el Mallorca y el Vitesse Arnhem. A las 22'30 horas jugarían el Roda JC Kerkrade y el Fortuna Sittard. El Mallorca iba a tener a prueba a dos jugadores: el delantero marroquí Hassan Nadir y el centrocampista hispano-francés Sergio García.

El Mallorca de Serra Ferrer formó esa primera noche de torneo con Ezaki, Sala, Albistegui, Parra, Serer, Nadal, Sergio García, Marcos, Calderón, Vidal y Hassan Nadir. También jugador Claudio, Pedraza, Sánchez Clemente y Antonio Torres (canterano que también debutaba en el primer equipo). Por motivos obvios vamos a pasar por alto la alineación de los holandeses, total para qué. El Mallorca ganó el simulacro de partido por 2-0, con dos goles anotados por el debutante Sergio García de penalti en los minutos 21 y 55.

Dirigía el partido el colegiado Balear Domenech Riera y su actuación hay que calificarla, como mínimo y siendo benévolos, de lamentable. Casero hasta dar pena, dejó sin sancionar un penalti clarísimo de Sala con el empate a cero inicial, pitando a continuación otro a favor del Mallorca más que discutible. De resultas de esa señalización se encaró y expulsó al defensa tulipán Van der Brom y al entrenador visitante Bert Jacobs que había salido al terreno de juego a poner paz. La policía, siguiendo instrucciones de Domenech Riera, expulsó del recinto al entrenador, es decir, lo puso literalmente de patitas en la calle, en la puerta de acceso al Lluís Sitjar. Visto el panorama y que los jugadores holandeses no entendían nada, optaron por retirarse del terreno de juego, por lo que el partido estuvo detenido casi media hora. Después de una amenaza de denuncia ante la UEFA los holandeses salieron a disputar el resto de partido. Domenech Riera siguió haciendo de las suyas y, para compensar, expulsó al mallorquinista Claudio por dar un pisotón a un contrario.

Personalmente recuerdo el torneo este como surrealista total. El Lluís Sitjar estaba prácticamente vacío los dos días y nosotros, desde el fondo sur, nos dedicábamos a hablar con los porteros holandeses en un inglés macarrónico. ¡Si ni siquiera sabíamos qué equipo era cada uno! Con el tiempo descubrí que los rayados amarillo y negro con el pantalón blanco eran el Vitesse, que los de camiseta amarilla y pantalón negro eran los del Roda y que los de camiseta amarilla y pantalón blanco eran el Fortuna Sittard. Además, la temperatura veraniega hacía que apeteciera tomarse unas cervecitas ...

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Proeza en el Bernabéu

Escrito el lunes, 23 de marzo de 2009 · 1 comentarios

Con miedo en el cuerpo, así iban todos los equipos visitantes al Bernabéu la temporada 1989/1990. El Real Madrid estaba certificando una de sus mejores temporadas de la historia y los equipos que pasaban por su feudo salían trasquilados y goleados uno tras otro, tanto fue así que esa temporada batió el Real Madrid el récord goleador estableciéndolo en 107 dianas. El santuario madridista era un fortín inexpugnable. De hecho el único equipo que fue capaz de robarle un punto al Real Madrid en toda la temporada fue el Mallorca. Esa es la historia de hoy.

El 4 de febrero de 1990 había amanecido muy frío en la capital de España. A las 17 horas el Real Madrid recibía a su próxima victima propiciatoria en el Bernabéu, o sea, el Mallorca, ante 80.000 espectadores ávidos de una nueva goleada y que dejaron en taquilla 29 millones de pesetas. El Mallorca de Serra Ferrer, que estaba completando una campaña más que digna en su enésimo retorno a Primera División, basada en una defensa casi numantina en muchos partidos, alineó de entrada a Ezaki, Serer, Fradera, Vulic, García Cortés, Parra, Pedraza, Nadal, Calderón, Claudio y Álvaro. En el minuto 70 Guillermo sustituyó a Claudio. En frente, el Real Madrid de John Benjamin Toshack, alineó a Buyo, Julio Llorente, Hierro, Ruggeri, Gordillo, Míchel, Sanchís, Solana, Martín Vázquez, Butragueño y Hugo Sánchez. En el minuto 56 Paco Llorente sustituyó a su hermano Julio y en el minuto 76 Tendillo a Butragueño. Arbitró ese día el colegiado Castellano-Leonés Ángel Calvo Córdoba, que tuvo una actuación irregular, siendo su mayor lunar el no haber expulsado a Míchel por una agresión a Vulic al filo del descanso, enseñándole tan solo cartulina amarilla tras consultar al juez de línea (si vieron algo debía haber sido una agresión y, por lo tanto, tarjeta roja). En las postrimerías del partido expulsó por doble amonestación a Hugo Sánchez (famosas sus palabras a Ezaki cada vez que nuestro portero iba a efectuar un saque "morito, saca ya, morito"). Se adelantó el Real Madrid en el marcador en el minuto 32 por mediación de Fernando Hierro de tiro libre directo y empató para el Mallorca, todavía en la primera parte, Claudio Barragán , de un zurdazo tremendo que se coló por la escuadra de Buyo.

Crónicas de ese partido cuentan que los jugadores del Mallorca no querían que el árbitro pitara el descanso para no perder de vista a sus marcas en el vestuario. Tal era el entramado defensivo montado por Serra Ferrer, que no en vano el Mallorca llegaba al Bernabéu como equipo menos goleado de la categoría con 19 goles encajados. No fue hasta la segunda parte, cuando los merengues ya jugaban con un jugador menos, que llegaron los apuros para la zaga bermellona, con dos balones enviados a los palos por parte de Martín Vázquez y Gordillo. El banquillo madridista se llevó una buena pita cuando, tras la expulsión de Hugo Sánchez, decidió sustituír a Butragueño por Tendillo; Toshack lo explicaba en rueda de prensa diciendo que "hice ese cambio porque vi el partido perdido".

Para la historia queda también que ese día fue la primera vez que el Mallorca consiguió puntuar en el feudo madridista.

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La trampa mora

Escrito el miércoles, 4 de marzo de 2009 · 3 comentarios

Cuando era más joven viajaba en barco. Supongo que porque era más barato y era la forma en la que las peñas del Mallorca seguían al equipo. La noche del 10 al 11 de febrero de 1990 la pasé en el barco de la Trasmediterránea que debía llevarme a Barcelona en un viaje nocturno de casi 8 horas de travesía. Ese domingo, el 11 de febrero de 1990 el Mallorca visitaba el Nou Camp para enfrentarse al F.C. Barcelona y lo hacía con una euforia contenida ya que el domingo anterior habíamos rendido visita al Santiago Bernabéu logrando un meritorio empate a uno ante el equipo de J.B. Toshack que estaba batiendo récords goleadores históricos (de hecho fue el único punto que cedió en su campo esa temporada). Después de una soleada mañana paseando por las Ramblas y alrededores, después de comer, me dispuse a ir al campo y recuerdo que me desplacé en metro.

El Mallorca formó esa tarde de inicio con Ezaki, Serer, Vulic, Fradera, García Cortés, Sala, Pedraza, Parra, Calderón, Claudio y Vidal. También jugaron Guillermo y Albistegui. El partido no pudo empezar peor pues a los 22 segundos Guillermo Amor ya había hecho funcionar el marcador para el equipo local. El gol del empate mallorquinista llegó en el minuto 81 de partido, cuando Claudio fue derribado (y lesionado en los ligamentos de la rodilla en esa misma jugada) por el defensa culé Ricardo Serna (que años después jugaría en el Mallorca dejando no muy buen recuerdo, por cierto) y el árbitro señaló un penalty que se encargó de transformar el defensa zurdo García Cortés.

Antes de ese empate fue cuando el partido tuvo su historia, su momento para el recuerdo. Beguiristain había caído ante Vulic y el árbitro, el valenciano José María Jiménez Muñoz, no lo dudó dos veces y señaló el punto fátidico de los 11 metros. Koeman se preparó para ejecutarlo rutinariamente, para que acabara en las redes de la portería visitante como había ocurrido siempre hasta esa fecha con todos los penalties que había lanzado en España. Pero no sabía que en la portería contraria estaba Ezaki Badou, que era como un hipnotizador más que un portero al uso. Ezaki se colocó un par de pasos fuera de la mitad de la portería, el lugar donde indican los cánones que debe estar un portero en el momento del lanzamiento del penalti, escorado hacia la izquierda del marco, dejando más espacio por su flanco derecho. Además, lo recuerdo perfectamente ya que mi posición en la primera gradería lateral era de lujo, se giró hacia su lado derecho y miró fijamente a Koeman. Éste debió ponerse nervioso viendo la postura rara y escorada de Ezaki, pero pensó que esa guerra no iba con él y tomo impulso con decisión para golpear el balón. Un disparo hacia la izquierda de nuestro portero habría sido imparable para él, pues la posición de sus pies le impedía lanzarse rápidamente hacia su izquierda. Sin embargo el balón de Koeman fue hacia la derecha de Ezaki. Y éste, en una intervención felina y alegrándose de que Koeman hubiera caído en "la trampa mora", despejó el penalti.

El viaje de vuelta, tras ese meritorio empate, que debería haber sido de alegría y fiesta, no lo fue tanto porque me mareé por primera vez (y última) en el barco y acabé en un baño haciendo lo que ya suponeis todos. Cuando llegué a casa a la mañana del lunes no tenía cuerpo para nada.

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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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