Antes de un minuto

Escrito el jueves, 13 de enero de 2011 · 1 comentarios

Esta historia sucedió cuando peor estaba el primer Mallorca de Cúper, en la temporada 1997/1998. Nos trasladamos al siempre complicado mes de diciembre para el Mallorca. El Mallorca recibe la visita del Betis habiendo ganado únicamente 2 de los últimos 15 puntos disputados y con Héctor Cúper un poco preocupado porque sus jugadores andan tocados psicológicamente. Es sábado y es día 13 cuando el Mallorca recibe al equipo de Heliópolis en el Lluís Sitjar.

A los 25 segundos de partido Gálvez aprovecha un pase en profundidad de Engonga para plantarse en solitario frente a Prats y batirlo. El Betis reacciona gracias un gol de Jarni en el minuto 7 al aprovecharse de un inoportuno resbalón de Iván Campo y le da la vuelta al marcador en el 36 merced a un gol de Finidi que vuelve a aprovecharse de un desorientado Iván Campo. A pesar de jugar con uno más desde el minuto 60, el Mallorca de Cúper sigue en caída libre tras ser derrotado por 1-2 por el Betis de Luis Aragonés.

Cuatro días más tarde, el miércoles 17 de diciembre, el Mallorca visita el Calderón con Cúper en la cuerda floja tras seis partidos sin conocer la victoria, una racha que serviría de excusa perfecta para que rodara la cabeza de cualquier entrenador de España. Antes de cumplirse el primer minuto de juego Gálvez se aprovecha de una indecisión entre Molina y Andrei para poner en ventaja al Mallorca. Empata Santi Denia en el minuto 11 para el Atlético de Madrid de Radomir Antic, Carreras en el 43 adelanta de nuevo al Mallorca, vuelven a empatar los colchoneros por mediación de Rade Bogdanovic en el 48 y, finalmente, Valerón le da una justa victoria al Mallorca en el 69.

En resumen, esos dos goles de José Gálvez en jornadas consecutivas antes de cumplirse el primer minuto de juego, a parte de ayudar a salvar la cabeza de Cúper, constituyen todo un récord en la historia del Mallorca en Primera División.

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El día que el Mallorca empezó a ser un sentimiento

Escrito el sábado, 28 de agosto de 2010 · 4 comentarios

Todo tiene una fecha de nacimiento, un momento en el que algo pasa a existir. Al menos a los seres humanos nos encanta ponerle fecha a todo, datarlo todo. Nos da seguridad creer que el tiempo no es algo intangible, si no que es algo que sirve, que nos lleva a la realidad. Por eso la fecha del 15 de septiembre de 1997 debe quedar marcada en la memoria de todo buen mallorquinista.

El Mallorca llegaba a la tercera jornada de liga tras haber derrotado al Valencia por 2-1 en el primer partido de liga y haber sacado un meritorio 1-1 en el siempre difícil estadio de Riazor (y más para un recién ascendido) ante el Deportivo de La Coruña. La euforia, por supuesto, estaba contenida, aún podía ser todo un espejismo, una sorpresa inicial que, poco a poco, nos devolviera a la realidad y a los bajos fondos clasificatorios, nuestro hábitat natural desde siempre en Primera División. Esa noche del lunes 15 de septiembre, en el periódico gratuito que se entregaba a la entrada del añorado Lluís Sitjar se hablaba precisamente de eso: ilusión por el buen arranque, pero los pies en el suelo bien firmes por si acaso algún rival nos ponía en nuestro sitio en breve. Héctor Cúper, prudente siempre y muy comedido, era el primero en frenar la euforia. Total, al Valencia se le había ganado en los últimos minutos y en La Coruña se había sufrido mucho para conseguir el empate. Sufrimiento era una de sus palabras claves. Esa noche, por primera vez en la liga bajo los focos y las cámaras de Antena 3, Cúper mandó al campo a Roa, Olaizola, Iván Campo, Marcelino, Romero, Mena, Engonga, Stankovic, Valeron, Moya y Amato. Delante el Sporting de Gijón, un histórico. Cuando el delantero de los asturianos Kosolapov, al rematar un falta lateral, mandó el balón a las redes del Lechuga Roa el campo pareció despertar de un sueño. El Sporting dominaba 0-1 y devolvía al Mallorca a su verdadera realidad. Pero no. Fue uno de esos currantes del balón que tanto gustaban a Cúper el que siete minutos después puso las tablas en el marcador. Óscar Alcides Mena, al recoger un rechaze de la defensa anotó el 1-1 y, de paso, el que suponía el gol 400 del Mallorca en Primera Divisón. Cuando el madrileño Esquinas Torres mandó a los vestuarios a Mingo por doble amonestación en el minuto 32, el partido se volvió cuesta abajo para el Mallorca. El Sporting se rompió y Moya, tras finalizar una bonita combinación con Valerón puso al Mallorca en ventaja al borde del descanso. El gol había sido tan bonito que la gente empezó a hacer ondear las hojas de los periódicos que regalaban en la entrada al campo. Y el Lluís Sitjar se tiño de hojas de periódico que emulaban a los pañuelos. Y ese primer muchacho que ondeó la hoja de periódico, sin saberlo, sin premeditación, modificó la historia del Mallorca, la historia del Lluís Sitjar para siempre. Y los argenitinos que había detrás de la portería del fondo sur (da igual si entraban con entradas pagadas, con invitaciones o colándose) empezaron a entonar una canción nunca escuchada en el viejo campo del Mallorca. Y el Mallorca fue un sentimiento. Y ellos, Darío y compañía, tampoco pretendían pasar a la historia y el Lluís Sitjar no era la Bombonera ni el Monumental ni el Nuevo Gasómetro ni Parque Patricios, ni falta que hacía. El Lluís Sitjar era una fiesta de hojas de periódico al viento y el Mallorca un sentimiento que se lleva muy adentro.

El Mallorca ganó ese día 6-2 (Mena, Moya, Amato, Monchu 2 y Villarroya en propia puerta), consiguiendo la que fue mayor victoria hasta la fecha en Primera División. Cúper siguió con su discurso de humildad y los jugadores creyeron en él y la afición creyó en él y en los jugadores. Y el Mallorca acabó quinto en la liga y perdió la final de Copa. Pero lo más importante es que conseguimos una identidad, una unión. Rojo y negro hasta que me muera.

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Valió el precio de la entrada

Escrito el martes, 12 de mayo de 2009 · 0 comentarios

El 9 de noviembre de 1997 el Mallorca recibía al Athletic Club de Bilbao en el Lluís Sitjar tranquilamente instalado en el séptimo lugar de la tabla clasificatoria, tras un buen arranque de temporada con grandes resultados como el 6-2 al Sporting o el 1-4 en Tenerife.

El Mallorca de Héctor Cúper puso el partido de cara ya en la primera parte, con tres goles obra de Iván Campo a los 2 minutos, Amato en el minuto 27 y Monchu en el 29. El Athletic, tras el descanso, había dejado de ser un equipo, lo normal cuando se retira uno a los vestuarios perdiendo 3-0. Nuestro protagonista del día, Juan Carlos Valerón Santana, le había ganado ya la partida y el puesto de titular al brasileño Palinha. Ese día mostró su carta de presentación a la España futbolística y su nombre empezó a cobrar fuerza en los mentideros futbolísticos. Corría el minuto 54 cuando recogió un balón en la frontal del área vasca, cerca del vértice derecho de la misma, encaró con decisión y el atrevimiento que dan la calidad y el resultado a favor la portería  del gol sur y se quitó de enmedio a Rafa Alkorta sobre la raya del área y a Roberto Rios ya dentro del área con un sutil toque elevando el balón mínimamente sobre el pie que quería cortar el balón y, por último, evitó la salida desesperada de Imanol Etxeberria que se venció hacia la izquierda, con un sutil recorte de interior hacia la derecha que le dejó solo ante la portería vacía, marcando con su pie izquierdo y llenando el viejo coliseo mallorquinista de pañuelos blancos (o de hojas del periódico oficial que repartían esa temporada en la entrada del campo, muy de moda esa temporada). No pudo elegir una mejor jugada para marcar lo que fue su primer gol en Primera División. Uno de los mejores goles que recuerdo en la historia del Mallorca.

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Paco Sanz sí tenía camisetas del Mallorca

Escrito el lunes, 20 de abril de 2009 · 1 comentarios

Este post es para los mal pensados que se creían que a Paco Sanz Durán no le hicieron camisetas del Mallorca con el número y el nombre en la espalda. Sí que le hicieron, la número 6 era la suya las dos primeras temporadas y luego pasó a llevar la número 17 en su última temporada en el Mallorca. Eso sí, con la de manga corta bastó, y tuvo la ocasión de ponérsela en dos ocasiones. La primera un miércoles 8 de octubre de 1997 en partido de Copa del Rey contra el Sóller de Segunda B, un partido en el que, aunque se disputó en el Lluís Sitjar, el Mallorca actuaba como visitante. Bajo la atenta mirada del árbitro canario Rodríguez Martel, el Mallorca de Héctor Cúper alineó ese día a Kike, Paco Sanz, Barbero, Iván Campo, David, Chichi Soler, Pep Lluís Martí, Palinha, Maldonado, Monchu y Gálvez. Tras el descanso Mena sustituyó a Paco Sanz (con esto queda todo dicho) y Valerón a Maldonado (otro zurdito del filial procedente de la cantera del Betis que, al parecer, también quedó marcado por ese partido), en el minuto 67 Amato a Palinha lesionado. La gran proeza de Paco Sanz fue cometer un penalti en el minuto 10 que se encargo el jugador del Soller Juan Samper de transformarlo en el 1-0. Empató para el Mallorca Gálvez en el minuto 31. Apenas éramos 4.000 espectadores los que nos dimos cita esa noche en el Lluís Sitjar y los que pudimos observar que Paco Sanz sí tenía dorsal en su camiseta.

Su segunda y última aparición fue el 7 de mayo de 2000, cuando en el campo del Sevilla disputó sus únicos 3 minutos en liga con la camiseta número 17 del Mallorca, en esa fecha Fernando Vázquez decidió que sustituyera a Engonga cuando el partido, histórico para el Mallorca por ser su mayor goleada fuera de casa en Primera División de la historia, estaba ya más que decidido con cero a tres a favor. Sin embargo aún tuvo tiempo de celebrar el 0-4 de Carlitos sobre el terreno de juego y correr a abrazarlo como si le hubiera dado él mismo la asistencia.

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El partido que empezó el lunes y terminó el martes

Escrito el martes, 3 de marzo de 2009 · 0 comentarios

El lunes 27 de octubre de 1997 se presentaba como un lunes típico de otoño en Mallorca, es decir, podía descargar una tormenta en cualquier momento, sin previo aviso. Esa noche, en partido retransmitido en directo por Antena 3, el Mallorca recibía al Real Madrid. El partido se presentaba con un Real Madrid que necesitaba vencer para seguir la estela del F.C. Barcelona y un Mallorca, recién ascendido, que estaba sorprendentemente instalado en la zona noble de la clasificación luchando por la zona UEFA. El encuentro estaba programado a la 21'30 horas del lunes.

Esa noche el Mallorca formaba con Roa, Olaizola, Iván Campo, Marcelino, Romero, Mena, Engonga, Stankovic, Valerón, Amato y Moya. También jugaron Monchu y Eskurza. Recuerdo que desde el principio del partido, desde mi posición en el Gol Sur se veían relámpagos sobre la sierra de Tramuntana y se escuchaban truenos, en una palabra, parecía inminente la llegada de una gran tormenta. Y así fue. En el minuto 43 un apagón parcial dejó sin luz una de las torretas de iluminación del Lluís Sitjar y el juego fue interrumpido por el colegiado, el navarro Andradas Asurmendi. El partido estuvo detenido 25 minutos y tras jugar los dos minutos que restaban del primer tiempo, ambos equipos enfilaron el camino a los vestuarios. Tras el descanso llegó el fin del mundo: truenos, relámpagos y lluvia torrencial. A los 20 minutos de ese segundo período se produjo un apagón total en el Lluís Sitjar. El partido estuvo suspendido media hora más hasta que se pudo restablecer el sistema eléctrico en el vetusto ya Lluís Sitjar.

Así pues, un partido que debía finalizar a las 23'15 horas, no terminó hasta pasada la medianoche, ya en martes. Por eso ha pasado a la historia como el partido que duró 2 días. Para los amantes de la estadística, el marcador no se movió en todo el partido, entre otras cosas porque el árbitro se tragó un clarísimo penalti a favor del Mallorca por derribo de Fernando Hierro a Gabi Amato.

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Busco nombres completos, fechas de nacimiento, lugares de nacimiento (y en su caso de fallecimiento) de jugadores que hayan jugado en el Mallorca entre 1916 y 1959; o entre 1975 y 1980.


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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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