Un Trofeo llamado Illes Balears

Escrito el sábado, 27 de octubre de 2012 · 0 comentarios

Supuesto heredero del Campeonato de Baleares que, de forma oficial, se disputó entre 1923 y 1940, el Govern Balear, con el apoyo de la Federación Balear de Fútbol reinventó en el año 2004 un torneo de fútbol que acogiera, en sede itinerante y, a ser posible, en un fin de semana, al mejor equipo de Menorca junto al mejor equipo de Ibiza, el mejor equipo de Mallorca de 3ª División y el Mallorca como mejor equipo de las Islas Baleares. La cosa duró hasta el año 2008 en que se disputó la 5ª y última edición.

El I Trofeo Illes Balears se disputó en Ibiza entre el 29 y el 30 de mayo de 2004. Participaron, como ya se ha dicho, el Mallorca, el Santanyí, la P.D. Santa Eulalia y el Sporting Mahonés. Para esa primera edición Luis Aragonés, entrenador del Mallorca, convocó a 21 jugadores. En las semifinales el Mallorca eliminó al Santanyí al batirle por 4-0 (Bruggink -2-, Campano y José); en la segunda semifinal la P.D. Santa Eulalia venció al Sporting Mahonés por 4-0 y así, al día siguiente, 30 de mayo disputaron la final mallorquinistas e ibicencos, derrotando el Mallorca a la Peña Deportiva Santa Eulalia por 2-0.

La segunda edición del Trofeo se disputó en Mahón los días 19 y 20 de agosto de 2005. A parte del Mallorca participaron nuevamente la P.D. Santa Eulalia por Ibiza, el Sporting Mahonés por Menorca y el C.D. Manacor representando a Mallorca, éste último por la renuncia del C.D. Constancia que era el equipo al que le correspondía participar. En la primera semifinal el C.D. Manacor y el Sporting Mahonés empataron a uno, clasificándose el equipo manacorí en la tanda de penaltis. En la segunda semifinal saltó la sorpresa y el Mallorca de Héctor Cúper fue incapaz de marcarle ni un gol a la P.D. Santa Eulalia, llegando a decidirse la eliminatoria por penaltis, una tanda en la que Roberto, meta de los ibicencos detuvo el séptimo penalti lanzado por Maciel dándole el pase a la final a su equipo. Con todo, la peor noticia para Cúper fue el esguince del ligamento lateral interno que se produjo el delantero bermellón Vïctor Casadesús. El entrenador argentino no se cortó ni un pelo en la rueda de prensa: "No estoy para nada contento. Cuando un equipo no tiene ganas... Peor no se puede hacer. No hay nada positivo. Quizás hubo miedo por posibles lesiones, pero el partido es para olvidarlo. Tengo bronca conmigo mismo porque no he sido capaz de estimular al equipo", resumió el argentino. "Mañana habrá doble sesión. Traspirando se pasa la bronca. No estoy preocupado, pero el Mallorca se ha defraudado a sí mismo". En este torneo no se disputaba el partido por el tercer puesto, así que al día siguiente la P.D. Santa Eulalia, derrotando por 1-0 al C.D. Manacor se proclamó campéon.

La tercera edición, la de 2006, nuevamente cogió al Mallorca al final de la pretemporada. En concreto se disputó entre el 1 y el 3 de septiembre en Manacor. Completaban el cartel la P.D. Santa Eulalia, el At. Ciudadela y el C.D. Ferriolense. En la primera semifinal, disputada el día 1, el Mallorca de Manzano se vio sorprendido nuevamente por la P.D. Santa Eulalia. Aunque Jordi López adelantó a los mallorquinistas en el minuto 70, Vallorí y Zubero le dieron la vuelta al marcador. El partido sirvió para que Ibagaza volviera a vestirse de nuevo la camiseta del Mallorca y Manzano alineó a Moyá; Varela, Ramis, Ballesteros, Dorado; Kome, Jordi López, Ibagaza, Pisculichi; N'Sue y Maxi. En la segunda parte salieron Fernando Navarro, Ernesto, Víctor, Jonás Gutiérrez y Tuni. Gregorio Manzano declinó hacer declaraciones al término del partido. Al día siguiente el Ferriolense batió por 4-0 al At. Ciudadela y, en la final del día 3, a la P.D. Santa Eulalia por 1-0.

La cuarta edición del Trofeo Illes Balears volvió a Ibiza y se disputó aprovechando un parón liguero los días 9 y 10 de octubre de 2007. Esta vez eran el Sporting Mahonés, el Eivissa y el Poblense los equipos que acompañaban al Mallorca. En las semifinales del día 9 el Eivissa derrotó por 1-0 al Poblense y el Mallorca, con los mismos apuros de siempre, derrotó por 2-1 al Sporting Mahonés. Trejo y Vïctor (en el minuto 89) fueron los autores de los goles de los de Manzano. En la final se volvió a demostrar que no era un torneo para el Mallorca y el Eivissa vapuleó al cuadro bermellón por 4-1. Ante 1500 espectadores en Can Misses, tan solo N'Sue fue capaz de batir la meta local y el Mallorca mostró una indolencia impropia de su categoría.

La quinta edición, y última de las disputadas, tuvo lugar nuevamente en Menorca y a ella acudieron el Sporting Mahonés, la P.D. Santa Eulalia y el Atlético Baleares. El sorteo hizo que la primera semifinal, programada para el día 8 de octubre, enfrentara al Mallorca con el Atlético Baleares y Manzano mandó al campo la siguiente escuadra: Tomeu, Scaloni, Navarro, Ramis, Dorado, Martí (Alberto López, m. 50), Cléber, Callejón, Castro, Nicolás (Javi Castellano, m.62) y Aduriz (Sergi Enrich, m. 17). Como vemos, una mezcla entre jugadores del primer equipo y del B. Anotaron Sergi Enrich -2-, Nicolás y Cléber. En la otra semifinal el Sporting Mahonés se deshizo de la Peña por 1-0. La final, disputada el día 9 de octubre, vio nuevamente a un Mallorca sin ánima. La alineación de Manzano fue la siguiente: Tomeu Nadal, Josemi, Navarro (Scaloni, m. 46), Nunes (Ramis, m. 46), Corrales, Martí (Cléber, m. 46), Alberto, Dani Castellano, Jaime (Castro, m.46), Santi González (Callejón, m. 46) y Sergi Enrich (Nicolás, m. 46). Los de Mahón, que jugaron con diez cerca de media hora, consiguieron llevar el partido hasta la tanda de penaltis y no ganaron durante los 90 minutos de milagro ya que tan solo un gol de Nico a falta de poco más de diez minutos para el final consiguió nivelar el tanteador. En los penaltis ganó el que más méritos había hecho durante el encuentro, es decir, el Sporting Mahonés.

Y estas fueron las cinco ediciones disputadas de un torneo deficitario en todos los sentidos: victorias del Mallorca (solo lo consiguió en su primera edición), público, espectáculo y sentimiento de "Balearidad" o como se diga.

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Pañolada en Son Moix

Escrito el miércoles, 5 de enero de 2011 · 1 comentarios

Que la afición del Mallorca es bastante fría no hace falta repetirlo, es algo ya sabido. Esta frialdad tiene su lado positivo y su lado negativo, todo es relativo. El lado positivo es que aquí dejamos a los entrenadores, jugadores, presidentes, etc. desarrollar su labor con tranquilidad y en paz. El lado negativo es que la frialdad se traduce a veces en pasotismo o, como diríamos en mallorquín, en manfutismo (me'n fot). Por eso es raro encontrar muestras de exaltación entre la parroquia bermellona. Tampoco el nuevo estadio ha ayudado en este aspecto a crear una afición caliente con su equipo, a veces la simple distancia entre el campo y la grada hace que se te quiten las ganas de gritar. Desde luego no es como en el Lluís Sitjar en que casi podías tocar a los jugadores o hacer que se sintieran realmente amenazados. Así, en pocas décadas, hemos pasado de una afición tan caliente como la que llenó el campo cada partido de la temporada 1983/1984 al campo semi vacío y mudo que tenemos en la temporada actual.

Hoy quiero hablaros de la penúltima pañolada que se ha vivido en Son Moix (voy a considerar la última la que se vivió en el Mallorca-Recreativo de Huelva de diciembre del 2008 que nos situó colistas de la Primera División). Pues bien, la penúltima pañolada se vivió en el partido disputado el domingo 17 de octubre de 2004 (una pañolada cada cuatro año no está mal, qué más quisieran en el Valencia, por ejemplo) entre el Mallorca y el Villarreal. Ese día la pañolada contra técnico y jugadores fue noticia nacional no por el acto en sí (en realidad nunca importamos mucho al resto de España), si no por un pañuelo muy especial que pudieron captar los fotógrafos de prensa de Mallorca. Fue el pañuelo de Catalina Cirer Adrover, alcaldesa de Palma por aquel entonces, mostrado desde su localidad de Tribuna de Sol Baja, el que desató la polémica. Cuando el lunes la polémica llegó a su punto álgido, la alcaldesa dijo que su pañuelo no iba dirigido contra nadie en especial, ni mucho menos contra la entidad, si no contra la situación. Que era una manera de protestar contra la situación y que ella, en el campo, era un simple abonada del Mallorca, no la alcaldesa. De hecho fueron pocas veces las que ocupó plaza en el palco, ya que prefería ver los partidos desde su asiento de abono. Creo que la foto es la evidencia clarísima del pasotismo de los mallorquinistas frente a su equipo: ni en la instantánea de una pañolada se ven caras de enfado, de crispación, de gente con la que no querrías toparte a solas por la calle en ese momento. La foto tiene incluso un aire de fiesta, de juerga, de alegría. Más que una pañolada parece la celebración de un gol espectacular.

El Mallorca de Benito Floro había iniciado la campaña 2004/2005 de forma pésima. Los tres partidos anteriores al día de autos disputados en casa habían terminado en derrota (0-1 Real Madrid, 1-2 Málaga, 1-3 Barcelona) y aunque fuera se había ganado en Getafe 1-2 y empatado en Albacete 0-0, se llegaba al partido contra el Villarreal tras una dolorosa derrota 2-0 en el campo del Levante. De nada le sirvió a Floro ganar su primer punto en casa (y a la postre el último) para evitar la pañolada y la pitada de la grada, coreando unánimemente eso de "Floro vete ya". Para Benito Floro la pañolada fue orquestada y "no refleja el sentir de toda la afición. Había una predisposición de cierta gente a criticar pasara lo que pasara, como ha quedado demostrado". También, en referencia al famoso pañuelo de la alcaldesa dijo, siendo más políticamente correcto que la política implicada, que "yo estaba muy atento a lo que ocurría en el césped y ni siquiera me fijé en la reacción de una parte del público". Sin embargo esa semana Floro no fue cesado por el Consejo de Administración del Mallorca, se le dio margen hasta el partido siguiente bajo el pretexto de una ratificación que nadie podía creerse. Partido que acabó con derrota 2-1 en Anoeta y con su destitución.

El presidente del Mallorca, Mateu Alemany, afeó y recriminó públicamente la conducta de la alcaldesa, pues entendía que la actitud de la primera autoridad municipal hacia el equipo debía ser muy diferente.. Además, la pañolada tuvo también su repercusión en clave política. El grupo socialista del Ayuntamiento de Palma criticó la "imagen de personaje esperpéntico y populista" que ofreció la distinguida seguidora del Mallorca.

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Amor por los colores

Escrito el viernes, 17 de diciembre de 2010 · 1 comentarios

Que el Mallorca siempre ha ido en el furgón de cola de los equipos de fútbol en tantos y tantos temas no es algo novedoso. Por ejemplo, en el tema de las equipaciones. En mis primeras aproximaciones al Mallorca las fotos aparecen todas con las famosas camisetas Ressy. Estoy hablando del inicio de los años 80. Durante esa época la primera camiseta era roja y la segunda era azul. El Mallorca, por ejemplo, nunca cambiaba de equipación al visitar el Camp Nou y frente al F.C. Barcelona vestía de rojo y negro sin ningún problema. Sin ir más lejos, en el famoso ascenso de Logroño, el Mallorca vistió de rojo y negro sin ningún problema ni para el árbitro ni para nadie. En sus visitas a Murcia, Bilbao o Pamplona, por ejemplo, usaba la camiseta azul. Luego llegaron años con las marcas Gilcor, Puma, Umbro o Luanvi y el Mallorca siguió rigurosamente de rojo o azul. Quiero destacar que el Mallorca cambiaba de camiseta, pero nunca de pantalones y calcetas (al menos que yo recuerde), que siempre eran de color negro.

No fue hasta los años 90 cuando se produjo un cambio en la segunda equipación del Mallorca. En la temporada 1992/1993 la marca Ressy proporcionó una segunda equipación blanca. Durante los años de mandato de Miquel Dalmau, vestidos con Ressy y Kappa, la segunda equipación se transformó en blanca. El desembarco de Bartolomé Beltrán a mediados de los noventa al Mallorca dinamizó mucho el tema de merchandising, aunque tanto en la fallida temporada del ascenso como en la del ascenso el Mallorca mantuvo su segunda equipación de color blanco con la marca Tenth. Una vez en Primera División se cambió a la marca Kelme, pero la camiseta blanca se mantuvo como segunda equipación. De blanco jugó el Mallorca la final de Copa del Rey del año 1998 contra el F.C. Barcelona.

A partir de ese momento llegó la edad del color y del diseño al Mallorca gracias a marcas como Kelme, John Smith, la marca propia Reial o Macron. Camisetas rojas de todos los diseños, camisetas negras, camisetas rojas y negras, camisetas grises ... y camisetas naranjas. La camiseta naranja fue un invento de tercera equipación para la temporada 2004/2005. Dado que el rojo era inamovible para la primera equipación y que el blanco y el negro ya estaban muy vistos, la marca Reial se inventó una tercera equipación naranja con ribetes rojos. Hay que decir que el invento tuvo una aceptación regular, pues aunque algunas se vieron por las gradas del Ono Estadi, no creo que fueran objeto de compra masiva por parte de los aficionados mallorquinistas.

El Mallorca jugó su primer partido con la equipación naranja (quién sabe si queriendo emular aquélla amarilla con la que se consiguiera el mítico ascenso en el campo de Vallejo) el 24 de octubre de 2004 en el estadio de Anoeta frente a la Real Sociedad. Fue un partido en el que todo lo que podía salir mal, salió mal. En el minuto 10 de partido Ballesteros ya había cometido penalti sobre Kovacevic que Karpin había convertido en el 1-0. Tres minutos después Luis García estrelló un balón en la madera. En el minuto 52 Arango empató al rematar de cabeza un centro medido (por una vez y sin que sirviera de precedente) de Cortés. Cuando parecía que el empate sería el resultado definitivo en el minuto 85 De Paula puso un disparo en la escuadra, imposible para Moyá, subiendo el 2-1 al marcador. Aún pudo empatar Jesús Perera gracias a una ocasión de oro en el 90 que no logró concretar. Ese 2-1 final precipitó el despido de Benito Floro como entrenador del Mallorca, equipo al que mantenía en último lugar de la tabla clasificatoria. A pesar de todo la camiseta naranja no cayó en desgracia y fue utilizada durante algunos partidos más de la temporada. Nada que ver con la leyenda negra que sí acompaña a la camiseta gris de años más tarde.

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Au revoir Europa

Escrito el jueves, 21 de mayo de 2009 · 0 comentarios

El jueves 25 de marzo de 2004 disputó el Mallorca el que es, por el momento, su último partido en competición europea. El partido no invitaba al optimismo pues en el partido de ida de los octavos de final, celebrado el famoso 11-M, el Newcastle United nos había ganado por 4-1. El gol de Correa en la segunda parte parecía encarrilar la eliminatoria a nuestro favor, pero cuatro goles de las urracas en el último cuarto de hora, llevaron el delirio al Saint James Park. Así pues, los chicos de Luis Aragonés estaban más centrados en conseguir la permanencia en la liga, en la que estaban cuatro puntos por encima del descenso, que en la competición europea en la que ya habíamos eliminado al Apoel de Nicosia (1-2 y 4-2), F.C. Copenhague (1-2 y 1-1) y Spartak de Moscú (1-3 y 1-0).

El Mallorca presentaba las bajas de Edu Moya, Cortés y Colsa por sanción, Olaizola y Nadal por lesión y Pereyra y Delibasic por no estar inscritos en la competición y llegaba al partido después de haber sido goleado 5-1 por el Valencia el fin de semana anterior. El Newcastle llegó a Palma acompañado por más de 2.000 seguidores que ocuparon y tiñeron de blanco y negro todo el fondo norte del Ono Estadi, y, también, con la noticia de la renovación de su entrenador Bobby Robson y el eco de una pelea acaecida en el aeropuerto de Newcastle entre su jugador estrella Craig Bellamy y el segundo entrenador. Luis Aragonés, como ya hemos dicho más pendiente de la liga que del torneo europeo, alineó de entrada a Miki, Ramis, Poli, Lussenhoff, Marcos, Nagore, Finidi, Toni González, Perera, Bruggink y Nené. Por si había pocas bajas Marcos se retiró lesionado en el minuto 35, siendo sustituido por Campano. Toni González sufrió una lipotimia en el descanso y fue suplido por Fernando Niño. Finalmente Eto'o sustituyó a Ramis en el minuto 50. La primera parte fue de dominio mallorquinista, pero no supo traducirlo en goles. Un disparo del tulipán Bruggink a los 7 minutos fue la acción más peligrosa en este primer período.

En el descanso, el galés Bellamy y compañía, es decir, los suplentes del Newcastle, se dedicaron a provocar a la parroquia local, mandando todos los balones con los que peloteaban, bien fuera del estadio, bien a las manos de sus ruidosos hinchas. En el primer minuto de la segunda parte, un error de Miki lo aprovechó el veterano Alan Shearer para establecer el 0-1 y sentenciar la eliminatoria si es que ya no lo estaba. La salida explosiva de Eto'o mejoró bastante al Mallorca, pero ya estaba todo decidido. En el minuto 78 de partido un provocador Bellamy anotó el 0-2 y en el 89 de nuevo Shearer marcó el 0-3 definitivo.

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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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