Isidoro San José

Escrito el miércoles, 13 de junio de 2012 · 0 comentarios

Hoy viene al caso uno de esos jugadores a los que se podría catalogar de "habían sido famosos". El típico jugador que vino con más nombre que hambre de fútbol. Isidoro San José Pozo nació en Madrid el 27 de octubre de 1955. A los nueve años ingresó en el Torneo Social del Real Madrid y desde ahí fue escalando por todos los equipos del club blanco hasta alcanzar el primer equipo. Su debut se produjo a los 18 años en los cuartos de final de Copa del Rey contra el Granada; también jugó en las semifinales contra la U.D. Las Palmas. Sin embargo, cuando parecía que podría jugar la final, fue relegado al equipo juvenil nuevamente porque en la misma fecha disputaban también la final y San José era el capitán del equipo. En el Real Madrid se mantuvo hasta junio de 1986, disputando 183 partidos de liga y recolectando un bonito palmarés: 4 Ligas, 2 Copas de la UEFA y 4 Copas del Rey. Además coleccionó 13 presencias en la selección española absoluta, habiendo participado en el Mundial de Argentina-78 y en la Olimpiada de Montreal-76. Su único problema serio fue una lesión de menisco que lo tuvo inactivo toda la temporada 1980/1981. Como anécdota queda que fue lesionado en El Molinón por Enzo Ferrero y el público, creyendo que el jugador sportinguista no había tocado al madridista y que no merecía la expulsión, empezó a gritar eso de "así, así, así gana el Madrid", un grito que con el tiempo se fue oyendo en todos los campos, incluído el Lluís Sitjar.

El 16 de junio de 1986 se hizo público que el Mallorca había llegado a un acuerdo con Isidoro San José para ficharlo por dos temporadas, tras haberle concedido la baja el club merengue. San José, de 30 años de edad, iba a cobrar 13 millones de pesetas durante esas dos temporadas en la isla. En su presentación hubo de todo, desde dos puyitas al Real Madrid: "No está en mi ánimo guardar rencor a nadie del Real Madrid, pese a que no comparta la decisión tomada sobre mi baja", "El club, el presidente más concretamente, si lo desea o cree conveniente, hará algo. Yo poco puedo hacer, porque no tenía firmado el partido de homenaje. Creo que me lo merezco, pero es cosa de ellos. No obstante, veo muy difícil que se pueda celebrar, ya que con mi marcha a otro equipo, tal vez no sería aconsejable", a una explicación para su fichaje: "entre las ofertas que tenía, la del equipo mallorquín era la que más me satisfacía en conjunto. Económicamente no era la más alta, pero también pensé que el clima y la estancia en la isla serán muy positivos para mis tres hijos", a una declaración de objetivos realista: "El Mallorca ha sido uno de los primeios clubes que se interesó por mis servicios lo cual me resultó agradable. Soy consciente de que, acostumbrado a jugar por un título, será duro hacerlo ahora por evitar el descenso. Pero soy un profesional de esto y como tal debo obrar según se presenten las cosas". También dejó alguna frase hecha, tan típica de los futbolistas: "No considero que vaya a tener puesto fijo como titular, habrá que ganárselo día a día". Ni que decir tiene que con ese palmarés se convirtió en el fichaje estrella del verano de 1986 para el Mallorca, a la espera de despejar la incógnita del portero marroquí Ezaki Badou y del jovencito de Manacor Miquel Àngel Nadal.

Su debut con la camiseta del Mallorca fue premonitorio de lo que sucedería después con su temporada: un fracaso. Fue en el primer amistoso de la pretemporada frente al Cartagena y con derrota por 2-1. Posiblemente su único gol como mallorquinista lo consiguiera el 20 de agosto de 1986, en partido amistoso en el campo del Albacete que acabó con victoria del Mallorca 1-2. Aunque empezó la temporada en el banquillo de El Sadar, desde la segunda jornada hasta la vigesimoprimera fue entrando más o menos en los planes de Serra Ferrer, bien incrustado en la defensa o en el centro del campo. El 4 de enero de 1987 disputa su último partido de liga con el Mallorca en el Vicente Calderon, un día que salimos derrotados por 3-1. A partir de ese día fue relegado al ostracismo por Serra Ferrer, al igual que su compañero Mantilla. En el mes de junio de 1987, el jugador hablaba clarito a la prensa sobre su situación: "El entrenador me ha explicado lo que quiere que yo haga. Quiere un hombre aguerrido, luchador y agresivo, no sé si eso significa dar patadas ,no lo sé pero bueno, de alguna manera voy a intentar convencer al técnico y ganarme un puesto para la próxima temporada", lo que dejaba claro que no quería irse del Mallorca fracasado: "Sí, por varias razones. Primera, no diría la principal pero sí importante, he sido un profesional durante muchos años y no quiero sáilr del Mallorca por la puerta de atrás. Si alguna vez salgo de aquí no quiero que sea en honor de multitudes pero sí con la cabeza alta. Y la segunda es que vine aqúí con la convicción de jugar dos temporadss. Se lo expliqué al presidente antes de venir. A mi famiila tengo tres hijos, no la iba a mover de Madrid por un año, él lo comprendió hicimos un contrato por dos; ahora ya tengo todo pendiente del año que viene, no tengo ni siquiera mi casa en Madrid, la tengo alquilada. Aquí también me ocurre lo mismo con el señor donde vivo y el colegio de los niños está ya con la matrícula. Sería una movida muy grande el tener que salir de aqul Es decir, es difícil que salga del Mallorca. El fútbol da muchas vueltas y puedo ser útil al equipo en algún momento. No voy a crear ningún problema, no es mi estilo, aunque no juegue. Creo que lo he demostrado este año, he estado marginado y he sido incapaz de meterme con el club o con el entrenador".

Sin embargo la opinión de Serra Ferrer fue superior a los deseos del madrileño e Isidoro San José fue dado de baja ese mismo verano. Como jugador del Mallorca actuó en 17 partidos de liga, acumulando 819 minutos juego, en los que vio una única tarjeta amarilla. No vistió ninguna camiseta más como profesional del balón. Al acabar su ciclo de jugador montó una correduría de seguros y una escuela de fútbol. También ha estado relacionado con la Asociación de veteranos del Real Madrid como secretario y, actualmente, es tertuliano de una radio nacional y dirige las Escuelas de Fütbol del conjunto blanco.

Leer más...

El ultimo derby... y ya ha llovido

Escrito el martes, 5 de junio de 2012 · 0 comentarios

El último derby oficial entre el Mallorca y el C.D. Atlético Baleares se remonta a un ya lejano jueves 13 de noviembre de 1986. Era un partido correspondiente a la cuarta eliminatoria de la Copa del Rey. El Mallorca había derrotado al Hospitalet Isla Blanca 1-4, al Ibiza 1-4 y al Torrevieja 0-2 antes de que el sorteo deparase un interesante derby para la cuarta eliminatoria. Era la segunda vez que se iban a ver las caras en el torneo del k.o.; la vez anterior había sido en el lejanísimo año 1948, cuando la Copa aún era del Generalísmo y la eliminatoria, de primera ronda y a partido único acabó con la victoria del Mallorca ante el At. Baleares por 1-0.

Esa noche resultó especialmente de perros en Palma. Llovía a cántaros sobre la ciudad y el Estadio Balear no era una excepción. Como en aquellas épocas, algo que ya he repetido hasta la saciedad, no se había inventado aún la palabra "rotación", ambos equipos salieron al irregular terreno de juego con los onces de gala o casi. El Mallorca de Serra Ferrer llegaba a la cita copera tras tres partidos consecutivos sin conocer la victoria (derrotas visitantes frente al Real Madrid y el Murcia y empate casero ante el Español). El Atlético Baleares no sé cómo llegaba y tampoco viene mucho al caso... bueno, está bien, la jornada anterior había perdido por 2-0 frente al Portmany en el grupo XI de 3ª División. Así pues Serra Ferrer mandó al césped (o lo que fuera) a Mallo; Izquierdo, Bernal, García Jiménez, Amer, Crespí, Luis García, Orejuela, Higuera, Magdaleno y Hassan. En el minuto 47 García Jiménez fue sustituído por el mítico y ahora tertuliano radiofónico, Isidoro San José (ejem). En el 76 Trobiani sustituyó a Higuera. Arbitro el colegiado catalán Enríquez Negreira que, según las crónicas, tuvo una aceptable actuación, lo cual sí resulta bastante extraño.

Durante la primera parte un voluntarioso y disciplinado cuadro local le puso las cosas bastante difíciles al Mallorca, con alguna que otra ocasión para adelantarse en el marcador, sobre todo un disparo de Pepín que se estrelló en la cepa del poste de Ignacio García Mallo. La lluvia persistente beneficiaba al conjunto de menor calidad técnica, eso era evidente. Tras el descanso y la "Serraferrerada" en el vestuario, el Mallorca salió con más mordiente y fruto de su dominio fue el gol de Hassan, al empujar a la red un servicio de Orejuela desde la banda derecha, en el minuto 63. Cuando parecía que el partido se encaminaba plácido hacia un final pírrico de 1-0 para el Mallorca, aprovechando el barullo que se formó a la salida de un córner que no llegó a despejar la defensa mallorquinista, Javi empató el partido para el At. Baleares. No pudo el Mallorca ya deshacer la igualada en lo que restaba de tiempo reglamentario y el partido se encaminó hacia la prórroga. En la prórroga la superioridad física del Mallorca se hizo más evidente y en el minuto 110 Magdaleno aprovechó una salida en falso del portero local para poner el 1-2 tranquilizador en el marcador. Con un At. Baleares ya muy desordenado en busca de unos gramos de fuerza para volver a equilibrar la eliminatoria, un rápida combinación entre Trobiani y Hassan es aprovechada por Pep Crespí en el minuto 114 para anotar el 1-3. Cuatro minutos después, ya en la segunda parte de la prórroga, en otra combinación del ataque mallorquinista Orejuela, Magdaleno y Crespí mezclan el juego entre ellos para que sea el alemán el que anote el 1-4. A falta de 5 minutos para el final, en el 125, Pepín aprovecha un mal rechaze de Luis García para anotar el definitivo 2-4. El Mallorca, con más pena que gloria, todo sea dicho, supera la eliminatoria con un resultado final más abultado que los méritos contraídos durante el partido. La ducha de agua caliente es bien recibida por los veintidós jugadores.

La última vez que el Mallorca y el Atlético Baleares se vieron las caras en un partido de liga fue el 25 de mayo de 1980 y ese partido el Mallorca de Antonio Oviedo lo empató 1-1, consiguiendo el punto que necesitaba para proclamarse campeón del grupo VIII de 3ª División. El último partido "amistoso" que disputaron fue en Mahón con motivo del V Trofeo Illes Balears de Fútbol y el Mallorca ganó por 4-2 a un At. Baleares que militaba en Segunda B esa temporada. Los goles mallorquinistas de esa noche los anotaron Nicolás, Sergi Enrich (2) y Cléber Santana.

Leer más...

Jorge Muñoz Luna

Escrito el jueves, 9 de septiembre de 2010 · 6 comentarios

Dicho así, a nadie le sonará el nombre. Digamos ahora su apodo futbolístico: "pindinga". ¿Tampoco? En realidad es lo normal. ¿Quién podría acordarse de este jugador chileno que estuvo en el Mallorca entre diciembre de 1985 y marzo de 1986? Muy pocos. Incluso a mí me resulta difícil hablar de él. Delantero crecido en el San Luis de Quillota junto a otros ilustres jugadores chilenos como Pato Yáñez o Víctor Cabrera, al llegar al Mallorca medía 1'68 metros, pesaba 69 kilos y tenía 22 años. O sea, el prototipo de uno de esos delanteros pequeñitos y escurridizos, verdaderos incordios para las defensas rivales. Ante la pregunta típica a su llegada para que se comparara con el Pato Yáñez, Pindinga dijo que el Pato era más fuerte que él, pero que eran del mismo corte de jugador. El chileno era jugador del Guachipato y su cesión le costó al Mallorca 3'5 millones... de pesetas. En principio su fichaje era hasta final de temporada como recambio del finlandés Mikka Lipponen, que no se había acostumbrado a la vida en Mallorca e iba a cobrar 200.000 pesetas al mes.

Al llegar a Mallorca, justo antes de las navidades de 1985, declaró que venía en forma tras haber disputado la temporada en Chile, e incluso insinuaba estar "un poco saturado de partidos porque tuve que ir a una gira por Indonesia hace algunos meses y, además, disputé los partidos de clasificación para el Mundial". Eso sí, el dinero no era lo más importante para él ya que "por ahora no me interesa nada la plata, solo pienso en triunfar aquí. Si esto fuera así, quizás después podría ser traspasado a un club de superior categoría". Es decir que lo de equipo trampolín no es algo nuevo para el Mallorca.

Debutó el 29 de diciembre de 1985 en el campo del Albacete sustituyendo a Ízquierdo en el descanso cuando el Mallorca ya perdía 1-0. Según las crónicas se mostró rápido y driblador e incluso tuvo una ocasión para lograr el empate. Al final el Mallorca perdió 2-0 con un gol de Cazaurang en el descuento. El siguiente partido, que cerraba la primera vuelta contra el Logroñés fue titular y tuvo una actuación irregular, entrando muy poco en juego. Aún así jugó los 90 minutos. También consiguió la titularidad contra el Bilbao Ath., Sabadell, Recreativo de Huelva y Castilla. Fue frente al filial madridista, el 23 de febrero de 1986, cuando disputó su último partido con la camiseta roja del Mallorca. Un partido horroroso por su parte. En total disputó 8 partidos de liga, estando 632 minutos sobre el terreno de juego sin ver la portería contraria.

Su única actuación potable, más por las circunstancias que por su juego en sí, fue en un partido épico de Copa del Rey frente al Sevilla correspondiente a la cuarta eliminatoria disputado el 8 de enero de 1986. Era el partido de vuelta en el Lluís Sitjar y en Nervión el Mallorca había caído 1-0. En el minuto 57 Orejuela igualó la eliminatoria y, a continuación empezó el show del colegiado Enríquez Negreíra que expulsó a los mallorquinistas Hassan en el 64 y Mantilla en el 98. Recuerdo perfectamente que Jorge Pindinga Muñoz tuvo que hacer ese día el trabajo de los dos delanteros y de un centrocampista y que no paró de correr sobre todo después de las expulsiones. Incluso recuerdo alguna jugada suya que pudo habernos dado el pase a la siguiente ronda. Al final Paco Buyo, en los penaltis, clasificó al Sevilla. El autobús del Sevilla fue apedreado a la salida (¡a mí no me mireis!) y Enríquez Negreira también tuvo problemas para abandonar el Lluís Sitjar. Recinto que fue apercibido de cierre por el Comité de Competición.

Pero volviendo a nuestro amigo chileno, decir que a finales del mes de marzo de 1986, al finalizarle el visado de turista que traía y no poder legalizar su situación laboral en España, y visto también su escaso rendimiento en el conjunto bermellón, rescindió su contrato de cesión con el Mallorca y fue devuelto con un lacito a su país. Si alguien esperaba encontrar la trayectoria anterior y posterior del chileno, se equivocó de sitio. Tan solo añadir que un hijo suyo, Jorge Muñoz, siguió el ejemplo de papá y es jugador profesional en Chile. Eso sí, juega de defensa central, no sea que las comparaciones sean odiosas. A su favor, por supuesto.

Leer más...

Un al.lot de Manacor

Escrito el viernes, 10 de abril de 2009 · 3 comentarios

Cuando el lunes 14 de julio de 1986 el Mallorca se presentó ante su afición para iniciar la pretemporada llamaba la atención la presencia de un espigado y joven jugador que pocos conocían, aunque lo más notable de ese día fue la no presencia del recién fichado portero marroquí Ezaki Badou. Fichado del Manacor, donde había jugado las dos últimas temporadas en Segunda B, y procedente de la cantera del Olímpic de Manacor, Miquel Àngel Nadal Homar era un perfecto desconocido para los incondicionales mallorquinistas. Nadal le había costado al Mallorca cuatro millones de pesetas y un partido amistoso a celebrar en la ciudad de las perlas. El Real Zaragoza le iba detrás, tanto, que incluso le había mandado unos billetes de avión para que se desplazara a la capital del Ebro para firmar contrato con los maños. El compromiso con el Mallorca se firmó el 6 de junio de 1986, menos de un mes después del famoso ascenso en Las Gaunas y con Nadal próximo a cumplir los 20 años de edad.

Los inicios de Nadal en el Mallorca fueron desalentadores. En la pretemporada iba de una lesión a otra. En los amistosos jugados en Lorca y Jerez recibió dos golpes muy dolorosos en la pierna derecha. El día antes de debutar, presumiblemente, ante el público mallorquinista en el Ciudad de Palma sufrió una contractura muscular que no le permitió jugar ni un minuto. No empezaba con buen pie Nadal. Por otra parte, nadie en el equipo parecía echar en falta a Nadal en los entrenos, desde luego no era un jugador nada importante. Llegado a este punto Nadal estuvo a punto de volverse a Manacor y abandonar el club.

En el mes de septiembre de 1986 Serra Ferrer cogió en un aparte al espigado jugador de Manacor y le dijo que para irse fogueando, lo mejor sería que jugara los partidos con el filial, Mallorca Atlético, que estaba en Segunda División B. Así pues el 27 de septiembre de 1986 Miquel Àngel Nadal, obediente siempre, se dispuso a viajar con el Mallorca Atlético a Granada, donde tenían partido el día siguiente. Cuando llegó al aeropuerto le comunicaron que el entrenador del filial, Rafael Alcaide Crispi, no le había incluído en la lista de convocados, alegando que no lo conocía y que, además, no le gustaba como jugador porque era muy lento (una contradicción, porque en qué quedamos, ¿no lo conocía o era muy lento?). Al final Nadal viajó a Granada, pero Crispi se vengó de él. Nadal no salió en el equipo titular ese día, equipo que formaban Villalvilla, Soria, Salas, Doro, Cazorla, Salvuri, Tomás, Redondo, Aleñá, Bonnín y Molina. El Mallorca Atlético se puso en ventaja 0-2 con goles de Aleñá y Doro. En el minuto 42, con ese marcador, Crispi hizo salir al campo a Nadal por Redondo para "marcar al número 10". En el minuto 60, tras el primer gol del Granada obra de Manolo. Crispi volvió a sustituír a Nadal por Obrador. Esa fue la primera y desagradable experiencia de Nadal en el Mallorca Atlético.

En los sucesivos partidos Crispi sigue sin contar con el manacorí para nada, ni siquiera en el amistoso contra el Constancia con motivo del Dijous Bo de Inca del 13 de noviembre de 1986. Los roces con Serra Ferrer por el tema Nadal son constantes, puesto que el entrenador del primer equipo quiere que Nadal sea titular en el Mallorca Atlético y el preparador del filial se niega a ponerlo. Finalmente, el 3 de diciembre de 1986 Crispi presenta su dimisión como entrenador del filial después de una victoria por 1-0 frente al Sanse y su puesto lo ocupa, interinamente, Juancho Forneris. Cuatro días más tarde, el 7 de diciembre de 1986 Miquel Ángel Nadal juega, por fin, su primer partido como titular en el Mallorca Atlético, en el campo de Pasarón de Pontevedra, donde el conjunto filial es derrotado por 1-0. Nadal disputa los 90 minutos aunque, todo sea dicho, con escaso acierto. Forneris fue sustituído por Joan Bibiloni y este por un tándem formado por Miquel Crespí y Joan Cladera. Todos estos sucesivos entrenadores, a pesar de que no lograron reconducir la clasificación del Mallorca Atlético, sí confiaron en el manacorí en todos los partidos, elevándolo a la categoría de titular indiscutible que tanto reclamaba Serra Ferrer desde el primer equipo.

Finalmente el 19 de abril de 1987, en el Camp Nou, Miquel Ángel Nadal Homar debutó en el primer equipo del Mallorca, en el segundo partido del famoso play-off por el título y en un día en que Serra Ferrer contaba con las bajas de Ezaki, Chano, Orejuela e Higuera. El Mallorca cayó derrotado por 1-0, pero sudó tinta el F.C. Barcelona para lograrlo. Ese día el Mallorca formó con Mallo, Amer, Paco Bonet, García Jiménez, Izquierdo, Nadal, Bernal, Pepe Bonet, Trobiani, Magdaleno y Hassan. Nadal, como casi todo el Mallorca, hizo un buen partido y fue el futuro jugador mallorquinista Ángel Pedraza el que decidió el partido superando de vaselina a Mallo tras un despeje defectuoso del guardamenta mallorquinista en el minuto 61.

El domingo siguiente, el 26 de abril de 1987, Nadal, humilde como siempre y sin tiempo para que se le subieran los humos,  aprovechando que el primer equipo descansaba debido a un partido de la selección nacional, volvió al Mallorca Atlético para jugar en el campo del Sanse de donde el filial se trajo una dolorosa derrota por 5-0, siendo ese el último partido que Nadal disputó en Segunda B en toda su carrera deportiva. Hasta el final de esa temporada Nadal jugó 8 partidos con el primer equipo, jugando un total de 536 minutos. Anotó un gol, su primer gol en Primera División, en el Lluís Sitjar en el último partido del play-off contra el Sporting de Gijón.

Leer más...

El primer ascenso del Mallorca Atlético

Escrito el miércoles, 8 de abril de 2009 · 2 comentarios

La temporada 1985/1986 fue muy buena en líneas generales para el Mallorca. La primera plantilla consiguió el ascenso a Primera División en Logroño el 18 de mayo de 1986 y, el Mallorca Atlético quedó campeón del grupo XI de Tercera División, habiendo perdido solo 2 partidos en toda la competición, obteniendo, por segundo año consecutivo, el derecho a jugar la fase de ascenso a Segunda B. Las eliminatorias se celebraron a la par que se estaba disputando el Mundial de México 86.

En la primera eliminatoria el Mallorca Atlético debía enfrentarse al Baracaldo. El partido de ida se disputó en el campo de Lasesarre el 25 de mayo de 1986. El Mallorca Atlético alineó ese día a Villalvilla, Soria, Pastor (Del Campo min.46), Doro, Salas, Salvuri, Fortunato (Castillo min.89), Bonnín, Molina, Ramis y Piñar. Empezó marcando el Mallorca Atlético en el minuto 28 por mediación de Ramis, empató Javo de cabeza en el minuto 72, Eguiguren puso en ventaja a los vascos en el minuto 82 y Ruiz en el minuto 90 certificó el 3-1 definitivo. Los baracaldeses fallaron, por mediación de Eguiguren, un penalti en el minuto 4. Parecía que el filial mallorquinista había cavado su propia fosa ese mismo día. El ascenso se esfumaba a las primeras de cambio. El 1 de junio de 1986 a las 17 horas se celebró el partido de vuelta en el Lluís Sitjar, el mismo día que España perdía 1-0 contra Brasil y el colegiado Australiano Bambridge anulaba un gol legal a Míchel. El Mallorca Atlético ganó en la prórroga por 3-0 en un partido muy brusco que terminó con tres expulsiones por parte del árbitro Pérez Sánchez.

El lunes 2 de junio se celebró el sorteo de la segunda eliminatoria que dictaminó que el Mallorca Atlético se jugara el ascenso contra la Ponferradina. El que superara la segunda eliminatoria sería equipo de Segunda B la siguiente temporada. El partido de ida se disputó el 8 de junio en el campo de Fuentesnuevas de Ponferrada con las bajas por sanción de Piñar, Del Campo y Soria. El Mallorca Atlético alineó ese día a Villalvilla, Castillo, Salas, Pastor, Doro, Salvuri, Costa (Del Moral), Fortunato (Moll), Ramis, Bonnín y Molina. Se adelantó el Mallorca Atlético en el minuto 75 por mediación de Costa y puso las tablas definitivas Montes en el minuto 87 al rematar un saque de esquina. El árbitro granadino Martínez López tuvo una buena actuación. Tras ese empate todo estaba por decidir en el partido de vuelta que se celebraría en el Lluís Sitjar el sábado 14 de junio. El equipo filial jugó ese día con Villalvilla, Castillo (Miguel Ángel), Salas (Moll), Pastor, Doro, Salvuri, Costa, Fortunato, Ramis, Bonnín y Molina. A los 20 segundos tuvo el Mallorca Atlético una ocasión inmejorable para ponerse en ventaja y, sin embargo, fueron los visitantes los que se adelantaron en el marcador en el minuto 5. El Mallorca Atlético no consiguió empatar hasta el minuto 76 cuando Manolo Molina remató de cabeza una bonita jugada de Moll. El partido, arbitrado por el castellano Linacero del Castillo, llegó así a la prórroga, un tiempo extra en el que no se movió el marcador, por lo que fue necesario el lanzamiento de penaltis. Lino tiró al poste el quinto lanzamiento de los leoneses y el Mallorca Atlético consiguió llevarse la tanda por 5-4 y el primer ascenso de su historia a Segunda B.

El Mallorca Atlético estaba entrenado por Miquel Crespí y la plantilla del ascenso fue la siguiente: Villalvilla, Pascual y Arteaga (porteros); Castillo, Soria, Doro, Pastor, Fortunato, Salas, Cazorla, Pons y Del Campo (defensas); Navarrete, Bonnín, Salvuri, Crespí y Moll (centrocampistas); Piñar, Blas, Costa, Ramis, Teruel, Guerrero, José, Puskas y Molina (delanteros). Destacar que Molina era internacional juvenil por España y que tanto él como Pascual, Villalvilla, Pastor, Crespí y Puskas habían llegado a debutar ya con el primer equipo.

Destacar por último, como dato anecdótico, que tanto el Baracaldo como la Ponferradina consiguieron el ascenso a Segunda B la temporada siguiente, en la que se produjo una reestructuración de la categoría, pasando a estar formada por dos grupos. El Mallorca Atlético, por su parte, renunció a jugar en esa categoría al finalizar la temporada.

Leer más...

Memorable Mallorca - Atlético de Madrid

Escrito el lunes, 16 de marzo de 2009 · 0 comentarios

Hay partidos que marcan tendencias o, incluso, marcan temporadas. Un mal resultado te puede hundir en la tabla clasificatoria y un buen resultado puede elevarte la moral hasta tal punto de no abandonar las posiciones nobles de la tabla durante toda la temporada.

Uno de esos partidos fue el que el Mallorca disputó el 14 de septiembre de 1986 contra el Atlético de Madrid en el Lluís Sitjar. El Mallorca llegaba al encuentro de la cuarta jornada de liga después de haber empatado a cero contra Osasuna en el Sadar en el debut, haber empatado a uno contra el FC Barcelona en el Lluís Sitjar en la segunda jornada y haber ganado en el campo del Rácing de Santander 1-2 en la tercera jornada celebrada el miércoles anterior, con cuatro puntos y dos positivos, en sexta posición. Inmejorable para un equipo recién ascendido.

El Lluís Sitjar presentaba una entrada de gala para presenciar ese partido y la recaudación ascendió a 24 millones de pesetas. Ese día Serra Ferrer alineó a Ezaki, Izquierdo, Bernal, Bonet, Amer, Chano, Luis García, Higuera, Orejuela, Magdaleno y Trobiani. Tras el descanso Puskas sustituyó a Chano y en el minuto 81 San José a Izquierdo. El Atlético de Madrid de Vicente Miera puso en liza de entrada a Elduayen, Tomás, Arteche, Ruiz, Clemente, Sergio, Julio Prieto, Landáburu, Setién, Uralde y Llorente. Julio Salinas y Mínguez sustituyeron a Setién y Llorente en el transcurso de la segunda parte. Arbitró el guipuzcoano Urío Velázquez que fue el único que desentonó durante el partido por su precario estado de forma física.

El partido fue de los que no se olvidan fácilmente, con un fútbol de ataque y de calidad al que aquí no estábamos muy habituados. El Atlético de Madrid se puso en ventaja en el minuto 34 por mediación de Pello Uralde. Con ese resultado se fueron ambos equipos al descanso. La segunda parte fue un vendaval de goles. Antonio Orejuela igualó el partido en el minuto 51 rematando un balón dejado de tacón por Magdaleno. El Atlético de Madrid lejos de amilanarse volvió a ponerse en ventaja al sorprender Quique Setién, en una falta cometida por Amer que sacó con rapidez (aunque el balón no estaba parado al hacerlo, por lo que era un lanzamiento ilegal tal y como le protestaron al árbitro los jugadores mallorquinistas), al marroquí Ezaki Badou en el minuto 55. Cuatro minutos después el colegiado se inventa un penalti a favor del Mallorca por una supuesta falta a Orejuela dentro del área e Higuera no falla desde los once metros anotando el empate a dos. Espoleado por el penalti injusto los colchoneros vuelven a tomar ventaja en el marcador en el minuto 65 merced a un golazo de Paco Llorente tras driblar a Bernal y batir a Ezaki en su desesperada salida. ¿Partido terminado? Ni mucho menos. Fue entonces cuando el Mallorca sacó toda su casta y primero Luis García en el minuto 76 y luego Magdaleno con la ayuda del defensa colchonero Clemente en el minuto 86 le dieron la vuelta definitiva al marcador. 4-3 final y el delirio en el Lluis Sitjar, donde ni los más viejos del lugar recordaban un partido igual, igualando por tres veces un marcador adverso y volteándolo al final.

Leer más...

Contacto

Twitter: @soydelmallorca

Email: soy_del_mallorca@hotmail.com

¿Me ayudas?

Busco nombres completos, fechas de nacimiento, lugares de nacimiento (y en su caso de fallecimiento) de jugadores que hayan jugado en el Mallorca entre 1916 y 1959; o entre 1975 y 1980.


¿Tienes algún listado antiguo? ¿Eres algún ex-jugador? ¿Eres familiar o conocido de alguno? Puedes contactarme por cualquiera de los métodos antes descritos.


Estado de la búsqueda a 26/12/2013: 702 de 1024 completados.

Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

Entradas Recientes

Seguidores