Hasta de recogepelotas

Escrito el martes, 9 de noviembre de 2010 · 1 comentarios

He aquí otra batallita de mi adolescencia, de esas que con el paso del tiempo uno recuerda con una sonrisa en la boca. Debemos trasladarnos al mes de septiembre de 1985, cuando el fútbol era tan diferente al fútbol moderno. Cuando tanto Guardiola como yo ejercíamos de recogepelotas. Falso. Yo solo ejercí de recogepelotas en el Lluís Sitjar una vez en mi vida y no era una joven promesa de la cantera mallorquinista, ni siquiera un anónimo jugador de la cantera mallorquinista. Simplemente un joven que pasaba por alli esa noche. Siempre me ha gustado llegar con tiempo al partido y ese 18 de septiembre de 1985 estaba programado para las 20'30 horas el partido de la primera eliminatoria de la Copa del Rey que nos debía enfrentar a la S.D. Portmany. Por aquél entonces yo andaba (dando tumbos) estudiando el bachillerato nocturno y empezaba las clases a las 18'30 horas, así que desde tan temprano estaba yo ya en los alrededores del Lluís Sitjar ya que había decidido saltarme las clases por ese día (¡vaya novedad!).

Recuerdo estar en la puerta de acceso al campo, la famosa puerta 0 por la que entraban jugadores, prensa y vips, cuando una persona se me acercó y me preguntó que si quería hacer de recogepelotas esa noche. Al principio no supe qué decir, de hecho creo que no contesté, pero mi callada fue tomada por un sí, así que me hizo pasar dentro del estadio y juntarme con seis o siete muchachos más que estaban ya allí. Una hora antes del partido nos dirigimos al vestuario que había en el gol sur y allí nos proporcionaron una chaqueta de chándal vieja para vestirnos de recogepelotas. No recuerdo que nos dieran instrucciones concretas sobre cómo o cuándo perder tiempo, pero siendo un partido contra un equipo de Tecera División supongo que no era necesaria tanta parafernalia.

El Mallorca de Benito Joanet salió esa noche, ante poco más de mil personas en las gradas, con Pascual, Izquierdo, Mantilla, García Jiménez, Amer, Tomás, Crespí, Bonet, Higuera, Lipponen y Hassan. Orejuela en el 46 sustituyó a Higuera y en el 74 Tolo Ferrer a Bonet. La primera parte finalizó con un pírrico 2-0 a favor del Mallorca merced a dos goles de Higuera; la segunda parte fue un vendaval mallorquinista y, gracias a los dos goles de Orejuela, los dos de Lipponen y el de Hassan el partido finalizó 7-0. El partido de vuelta era ya intrascendente. Desgraciadamente, aunque mi labor había sido encomiable, con alguna visita incluída al foso a recoger algún balón perdido (y llegados a este punto quiero recordar que por aquéllos tiempos no había más que un balón con el que se jugaba todo el partido, salvo que saliera fuera del estadio), no pude quedarme hasta el final del partido. Mediada la segunda parte, sin encomendarme ni a Dios ni al diablo, me quité mi chaqueta de chándal, la dejé sobre un anuncio publicitario y salí sin hacer ruido por la calle Doctor Gómez Ulla, para sorpresa de mi compañero de banda que me gritaba que a dónde iba.

A las 22 horas me pasaban a recoger a la salida del instituto y tenía que salir de dentro, para dar el pego. Ese era el motivo de mi huída.

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Hassan Faddil

Escrito el sábado, 11 de septiembre de 2010 · 0 comentarios


La temporada 1984/1985 había resultado un fracaso total y Miquel Contestí no era un persona que se conformaba con tan poco. Una vez terminada la temporada se puso en seguida manos a la obra para confeccionar una plantilla mucho más competitiva para buscar por segundo año consecutivo el ascenso a Primera División. Para ello planificó una serie de amistosos de final de temporada al objeto de probar jugadores de cara a la confección de la plantilla del curso siguiente, una plantilla que había sufrido la baja de doce de sus efectivos. En uno de esos amistosos celebrado en el Lluís Sitjar contra el Murense estuvieron a prueba dos jóvenes y desconocidos futbolistas, ambos de 22 años, uno procedente de la Tercera División de Murcia llamado Fernando Martínez y más conocido como "Puskas" y otro, un marroquí de pelo a lo afro nacido el 3 de febrero de 1963 en Fez de 179 cm y75 kg. O sea, nuestro personaje de hoy: Hassan Faddil, jugador tan genial como polémico.

Hassan Faddil fue el primer jugador africano de la historia del Mallorca y, junto a Enrique Magdaleno y Mikka Lipponen formaba uno de los tripletes ofensivos más valorados de la Segunda División de la temporada 1985/1986. Formado en el equipo marroquí del Raja de Beni Mellal con 20 años hizo las maletas hacia Francia para jugar dos temporadas en el Valenciennes de la Ligue 2. Allí en su segunda temporada anotó 15 goles y llamó la atención del Presidente del Mallorca. Porque Hassan Faddil fue un fichaje y apuesta personal de Miquel Contestí. Firmó un contrato por tres temporadas con el Mallorca y, al principio la afición receló enormemente de ese extraño jugador. Sin embargo desde los primeros partidos de liga se ganó el calor y la aprobación de la parroquia del Lluís Sitjar. Tanto ardor ponía en cada partido, más que partidos batallas según su modo de enfrentarlos, que raro era el día que se escapaba sin una tarjeta. Tan es así que, en su segundo partido en España, en casa frente al Sabadell, ya fue expulsado. Esa primera temporadas suya en el Mallorca se saldó con 35 partidos jugados y 6 goles marcados. En 2773 minutos acumuló 10 tarjetas amarillas y 1 tarjeta roja. Como buen jugador que se precie a su llegada Hassan anunció que él no era ningún desconocido, pues era titular fijo en la selección de Marruecos, cosa que no era precisamente así, pues al Mundial de México 1986 no fue ni convocado. Con Benito Joanet el marroquí entraba y salía de la alineación titular y no fue hasta la llegada de Serra Ferrer cuando se hizo con el puesto de delantero titular junto a Magdaleno. Esa primera temporada acabó en éxito y en el famoso ascenso de Logroño. La temporada siguiente sería la de su debut en la Primera División Español, en esa temporada, la 86/87 (más conocida como la del "play off") disputó 35 partidos y anotó 5 goles. Sus números disciplinarios son más concluyentes pues acumuló 10 tarjetas amarillas y 2 rojas en 2516 minutos jugados. Aunque para algunos partidos Serra Ferrer prefería la velocidad de Trobiani, Hassan acabó siendo uno de los extranjeros más destacados de esa Primera División. El 18 de octubre fue expulsado en el Bernabéu (en un partido que acabó con derrota mallorquinista por 3-0) en el minuto 57 por doble tarjeta amarilla y, al acabar el partido declaró que "el árbitro (Pérez Sánchez) nos trató como animales mientras que con los madridistas hablaba como un amigo". Ese era su sino: siempre polémico e imposible de callar. También en otro partido de esa temporada, el disputado en San Mamés, amenazó de muerte a los jugadores del Athletic y el Mallorca decidió abrirle un expediente interno antes que el Comité de Competición entrara de oficio en el tema. El Mallorca es finalmente sexto clasificado, en la mejor temporada de la historia hasta el momento. A finales de esa segunda temporada en el Mallorca, con un año de contrato todavía, suena para el Sevilla y pide "aumento de sueldo" para quedarse en el Mallorca. Unos meses más tarde, en plena pretemporada de la temporada 87/88 suena también como futuro jugador del Zaragoza pero él dice que "no me quiero ir del Mallorca". Esa temporada todo va a salir torcido en el Mallorca. El equipo entra rápidamente en posiciones de descenso y el ambiente poco a poco va enrareciéndose en el vestuario. El Mallorca se ha hecho durante el verano de 1987 con los servicios del extremo nacido en Guinea Álvaro Cervera, jugador que actúa en la misma posición que Hassan Faddil y eso no gusta al marroquí y convierte el vestuario mallorquinista en un polvorín.

La tormenta definitiva estalla tras el partido del 24 de enero de 1988 contra el Valencia (derrota 2-3) en que es expulsado y se le abre un expediente disciplinario. Tras el partido Contestí se quejaba amargamente "si prescindimos de Hassan, malo; si marca un gol, le aplaudirán a él, y si lo hace mal, el culpable seré yo" y exponía públicamente que entraba en sus planes renovarle "¿Renovarle? si ya no lo hice antes, por algo será". Muy conocidos fueron sus enfrentamentos dialécticos con Miguel Bernal, por ejemplo tras ese partido, en el que quedó claro que había un brecha enorme en el vestuario al declarar el madrileño sin tapujos que "suerte ha tenido de no estar en el vestuario al final del encuentro, porque no sé qué le hubiera podido llegar a decir. Ha jugado con nuestro dinero y con la afición. Y lo que es peor, no es la primera vez que lo hace".

Finalmente el 19 de abril de 1988 es apartado del equipo y se le abre un expediente por su reiterada indisciplina. Se le acusa de mala conducta en los entrenos, llevar una vida "disipada", enfrentamientos con varios integrantes de la plantilla y actitud pasota ante la grave situación deportiva del club. Al parecer el Mallorca quería deshacerse de él para fichar a otro extranjero, pero el plazo para nuevas fichas había acabado el 13 de abril (ya veis que no es sólo ahora cuando el club parece un caos). Hassan, tras conocer la noticia de su expediente, se despachó a gusto: "yo pensaba que el Mallorca, en este aspecto, era un club más serio, pero veo que no" y en una entrevista aseguró con ese punto de chulería que le caracterizaba que "veo mal al Mallorca. El Mallorca descenderá a Segunda División si no cuentan conmigo. Y esto lo dicen mis compañeros". No se equivocaba. El Mallorca acabó descendiendo en la fatídica promoción frente al Oviedo. En su última temporada en el club disputó 23 partidos anotando 6 goles; vio 5 tarjetas amarillas y 1 roja en los 1783 minutos que jugó. El cambio de técnico, Lucien Muller por Serra Ferrer fue definitivo para su adiós al Mallorca.

Después de abandonar el Mallorca jugó dos temporadas en el Málaga de las tres que tenía firmadas, con el que había firmado un precontrato antes de finalizar su última temporada en el equipo bermellón. En el verano de 1989 se rumoreó una posible vuelta del marroquí al Mallorca "si me llaman regreso inmediatamente, esa es mi casa". Finalmente no se concretó su vuelta, así que Hassan partió rumbo a Portugal para jugar en el Famaliçao, donde se le pierde el rastro. Justo antes de marchar a Portugal dejó su última perla "(con el Mallorca) Subimos a Primera División, pero las lesiones y el racismo me han impedido demostrar que puedo dar más".

En cuanto a su paso por la selección marroquí, poca información he podido encontrar. Creo que disputó la Copa de Africa de 1988, celebrada en Marruecos, en la que tan solo participó 53 minutos en el primer partido. Tan solo me consta una convocatoria anterior, en octubre de 1987 para disputar un partido del Torneo Preolímpico junto a Ezaki Badou. Convocatoria a la que no acudió. Como nota curiosa final, decir que tenía una exención para deportistas de élite para saltarse el ramadán.

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Mika Lipponen

Escrito el lunes, 4 de mayo de 2009 · 0 comentarios

Nacido en las frías tierras de Kaarina, en el oeste de Finlandia, el 9 de mayo de 1964, Mika Lipponen fue el ariete que vino del frío y que se marchó derretido por el calor mallorquín, no tanto del público como del climatológico. Hay que recordar que en Finlandia difícilmente llegan a los 20 ºC en verano.

Nuestro querido y poco añorado rubito Mika Lipponen se formó en las filas del Turun Palloseura Turku o más familiarmente conocido como TPS Turku, club que se encuentra a menos de diez kilómetros de su villa de nacimiento siguiendo la carretera 110 y donde jugó desde el año 1981 hasta el 1985, consiguiendo 57 goles en 81 partidos. Los años 1984 y 1985, apenas superados los 20 añitos, fue máximo goleador de la liga finlandesa (sin duda un logro enorme) con 22 y 25 goles.respectivamente. Supongo que fueron esos datos los que alertaron al Mallorca de Miquel Contestí de que una figura en ciernes estaba creciendo en tierras del oeste de Finlandia. Un gol marcado a la selección española fue la última prueba que necesitaban en esa época aún huérfana de videos y estudios pormenorizados de los fichajes extranjeros. Y fueron decididos a traérselo a la isla.

Mika Lipponen firmó contrato por tres años con el Mallorca en el verano de 1985, con el club estancado en Segunda División. A finales de noviembre de 1985 ya se le había dado permiso para que se buscara otro equipo por su notable y evidente falta de adpatación al fútbol de la Segunda División y al Mallorca en particular. En total en el Mallorca disputó 9 partidos (por ahí se lee que fueron 12, pero según las fuentes que yo he consultado son solo 9) sin conseguir ver la puerta contraria ni una sola vez, sin duda, muy afectado por el calor mallorquín. Fue titular frente al Sabadell, Cartagena, Recreativo, Rayo Vallecano, Deportivo y Tenerife y salió desde el banquillo en los partidos frente al Bilbao Athletic, Elche y Murcia. El cambio de entrenador, con Benito Joanet sustituido por Serra Ferrer fue lo que le acabó de matar futbolísticamente, pues si bien con el primero iba entrando y saliendo de las alineaciones, el pobler dejó de contar con él casi de inmediato. Sin embargo, como no habíamos tenido suficiente con el finlandés, el Mallorca fichó para sustituirle a otra perla, el chileno Jorge Pindinga Muñoz.

Así pues, el finlandés errante, nuestro goleador sin goles que vino del frío, debió hacer las maletas casi antes de deshacerlas y en diciembre de 1985 ya estaba jugando en Holanda, un lugar mucho más apropiado para sus características. Fue el Twente de Enschede de la Eiredivisie quien acogió a Lipponen entre su plantilla. Allí Lipponen se hizo un nombre y un hombre, quedando para la historia como uno de los jugadores más apreciados por sus seguidores. Debutó el 22 de diciembre de 1985 en un empate a dos frente al Excelsior. Esa primera media temporada disputó 14 partidos anotando 2 goles. La temporada 86/87 disputó 31 partidos anotando 7 goles. La temporada 87/88 disputó 27 partidos anotando 10 goles. La temporada 88/89 disputó 24 partidos anotando 3 goles y su última temporada en el Twente disputó 11 partidos anotando 2 goles, temporada en la que tuvo el honor de defender los colores rojos del Twente en competiciones europeas en 2 partidos sin anotar ningún gol. En la temporada 89/90, buscando nuevas y frías emociones, fichó por el equipo suizo del FC Aarau, donde jugó en tres temporadas 31 partidos anotando 3 tristes goles en su paso por la liga Suiza. Supongo que fue esa falta de poder anotador la que le hizo volver a su tierra natal para jugar la temporada 1992 en su primer equipo, el TPS Turku, allí disputó 9 partidos sin anotar ningún gol. No contento con su trayectoria, o al objeto de ganar los últimos dolares de una carrera profesional que se agotaba, fue traspasado a un equipo de la segunda división holandesa, al BV Emmen, donde la temporada 93/94 jugó 23 partidos anotando la escandalosa cifra de 2 goles. Los números mandan: su carrera profesional estaba finiquitada. De mientras le había dado tiempo a vestir en 46 ocasiones la camiseta de la selección nacional finlandesa, anotando 11 goles, el 45º jugador con más presencias y el 14º en cuanto a anotación en toda la historia del fútbol finlandés.

Una vez abandonada la práctica profesional del fútbol Mika Lipponen sigue ligado al mismo haciendo trabajos de scouting para el Feyenoord de Rotterdam.

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Otra historieta en Balaídos

Escrito el martes, 14 de abril de 2009 · 0 comentarios

El mallorquinismo había quedado muy desilusionado tras el descenso a Segunda División, por eso la temporada 1984/1985 supuso el fin de la euforia que había supuesto la llegada al cielo de la Primera División desde el infierno de la Tercera División que se había producido en pocos años. Para devolver al Mallorca a Primera se entregó la dirección técnica de la plantilla a Manolo Villanova, del que no vamos a entrar ahora en discutir si era el mejor entrenador posible o no, pero lo que está claro es que carisma y motivación transmitía poca a la afición barralet.

La temporada estaba siendo discreta. Muy discreta. Sin embargo el Mallorca, a finales del mes de abril, mantenía la esperanza del ascenso viva y llegó, a falta de tres partidos, a cuatro puntos (os recuerdo que las victorias aún valían dos puntos) del Celta de Vigo, que marcaba la zona de ascenso. El Mallorca tenía 38 puntos y 2 positivos y el Celta 42 puntos y 8 positivos.

Así pues el partido de la 36ª jornada que enfrentaba en Balaídos al Celta de Vigo y al Mallorca el 5 de mayo de 1985 era el último y desesperado cartucho de los de Villanova para agarrarse al tren del ascenso, ya que no bastaba con nuestra victoria en Balaídos, sino que sería necesario un tropiezo posterior de los vigueses para superarles. Ante 20.000 personas que poblaban las gradas del recinto vigués, que habían dejado en taquilla una recaudación de 4.500.000 de pesetas, el Mallorca recuperaba para ese partido tras varias semanas de ausencia por lesión a Orejuela y a Armstrong y Manolo Villanova decidió alinear de entrada a Mallo, Chano, Amer, Gallardo, Sabido, Orejuela, Higuera, Riado, Verón, Delgado y Tolo Ferrer. Armstrong entró por Orejuela en el minuto 58. El resultado final fue de victoria por 1-0 de los locales, con un gol de Camilo en el minuto 52 tras recoger oportunista el rechace de Chano sobre la línea de meta de un disparo vigués. La miga del partido vovió a ponerla, cómo no, el colegiado de turno, en este caso el castellano Díez Frías que, según la prensa mallorquina, privó al Mallorca de una victoria que mereció por lo visto en el terreno de juego, dejándolo con nueve jugadores al expulsar a Chano en el minuto 62 y a Gallardo en el minuto 68. El Mallorca superó ampliamente al Celta de Vigo en todo menos en el resultado, fallando ocasiones clamorosas como la de Armstrong en el minuto 89 que sacó un defensa bajo palos. Incluso hubo pitos para el conjunto local hacia el final del partido, aún cuando una victoria les daba el ascenso matemático a Primera División, por el mal juego desplegado. Al final del partido hubo invasión pacífica de campo, siendo el jugador más agasajado el portero Maté.

Esa victoria, como digo, posibilitó el ascenso a Primera División del Celta de Vigo a falta de dos jornadas para finalizar la competición. El Mallorca volvió derrotado y cabreado por el sibilino arbitraje de Díez Frías. En los dos últimos partidos, ya sin nada en juego, se firmaron sendos empates a 2 contra el Cartagena y el Calvo Sotelo. La Copa de la Liga, disputada al acabar la temporada regular solo sirivió para alargar la penitencia de un equipo derrotado, aunque no se alargó mucho ya que el Sabadell dio buena cuenta de nuestro equipo en la primera eliminatoria.

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Luis García García

Escrito el miércoles, 18 de febrero de 2009 · 0 comentarios


Hoy voy a hablaros de un jugador que hizo historia en el Mallorca. Luis García García era un salmantino de Peñaranda de Bracamonte, nacido el 1 de mayo de 1964, que fue fichado con apenas 21 años. Solía jugar de defensa central o de medio centro, según el partido. Jugó 78 partidos con la camiseta del Mallorca en Primera División, alcanzando la cifra de 10 goles en esos partidos.

Posee el récord de haber sido el primer jugador que debutó con la Selección Española vistiendo la camiseta del Mallorca el 27 de enero de 1988 en un partido amistoso disputado contra la República Democrática Alemana en el estadio Luis Casanova de Valencia y lo hizo sustituyendo a Míchel en el minuto 73 de dicho partido.

Luis García García defendió la camiseta del Mallorca entre 1985 y 1988, una temporada en Segunda División y dos en Primera División. Había llegado procedente de la U.D. Salamanca y se marchó al Atlético de Madrid junto a Antonio Orejuela tras el descenso a Segunda en la fatídica promoción contra el Oviedo; del Atlético de Madrid se marchó posteriormente al C.D. Tenerife donde acabó su carrera profesional.

Otro hito significativo en su carrera como mallorquinista es el recordado gol del ascenso (1-2) en Logroño el 18 de mayo de 1986, batiendo al guardameta local Moncaleán al rematar un pase de la muerte de Puskitas tras una fenomenal jugada con bicicleta incluída de éste.

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Busco nombres completos, fechas de nacimiento, lugares de nacimiento (y en su caso de fallecimiento) de jugadores que hayan jugado en el Mallorca entre 1916 y 1959; o entre 1975 y 1980.


¿Tienes algún listado antiguo? ¿Eres algún ex-jugador? ¿Eres familiar o conocido de alguno? Puedes contactarme por cualquiera de los métodos antes descritos.


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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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