El Mallorca contra la Piedra Germana

Escrito el miércoles, 29 de diciembre de 2010 · 1 comentarios

El décimo puesto conseguido por el Mallorca de Fernando Vázquez en la temporada 1999/2000 permitió al conjunto bermellón disputar la Copa Intertoto, una competición que la UEFA había empezado a patrocinar en el año 1995. La Real Federación Española de Fútbol había inscrito al Celta y al Mallorca en dicha competición, tras petición de los propios clubes interesados y gracias a su clasificación final. El Mallorca, como peor clasificado, entró en la segunda ronda de la competición y el sorteo le deparó enfrentarse al vencedor de la eliminatoria previa entre el equipo rumano F.C. Ceahlaul Piatra Neamt y el estonio J.K. Narva Trans. Con sendas victorias (2-5 y 4-2) saldó la eliminatoria el equipo rumano y se convirtió, de este modo, en el rival del Mallorca en dos partidos que deberían disputarse el 1 y el 8 de julio de 2000, primero en Palma y luego en Piatra Neamt. Un equipo rumano que venía también cargado de problemas, pues su entrenador, Viorel Hizo, había presentado la dimisión días antes porque el presidente Gheorghe Stefan le había querido hacer la táctica y debía ser su segundo entrenador Toader Stet el que dirigiera el partido.

Ese verano Fernando Vázquez había terminado su contrato con el Mallorca y no había sido renovado. Mateu Alemany, consejero delegado, había conseguido su sueño para el club decano: fichar a Luis Aragonés, el sabio de Hortaleza. Una de las primeras decisiones que tomó Aragonés en el club fue ningunear la Intertoto. Se negó a disputarla con sus jugadores del primer equipo, así que, en realidad, fue el Mallorca B de Juan Ramón López Caro el que hizo frente a la competición. Se supuso que para los chavales del filial y de los juveniles sería un premio disputar esos partidos europeos. Luis Aragonés no estaba dispuesto a trastocar su planificación veraniega por ese torneo que, aunque a la larga podía ofrecen un puesto en la copa de la UEFA, no le resultaba más que una pachanga veraniega. En concreto el Mallorca inscribió para esa eliminatoria a: Miki, Alberto Cifuentes y Rafa (porteros); Álvaro Cámara, Pelegrín, Cordero, CandelaBuades, Jacobo y Rubiales (defensas); Viale, Benjamín, Álvaro Novo, Riera, Romerito, Robles, Marañón, Campano y Mateo (centrocampistas) y Güiza, Ramón, Jonathan Sesma, Roberto Merino y Jesús Perera (delanteros). La idea era que el primer equipo entrara en liza a partir de la cuarta eliminatoria.

Así pues fue un Mallorca B aún en formación el que se enfrentó al equipo rumano en la segunda ronda de dicha competición. Concentrados desde el día anterior en el Golf Bendinat, el Mallorca realizó una suave sesión de entrenamiento el mismo día del partido. El sábado 1 de julio de 2000, a las 21 horas, se disputó en el estadio de Son Moix el partido de ida con la baja en los locales de Albert Riera con un fuerte golpe en el gemelo de la pierna derecha y de Álvaro Cámara. A pesar de los precios populares (entre 1000 y 2000 pesetas) y de tener los socios de la temporada 1999/2000 entrada gratuita, el campo presentó una pobrísima entrada. Con arbitraje del alemán Xaveer Wack, López Caro pudo hacer jugar de inicio a Miki, Cordero, PelegrínCandela, Rubiales, Robles, Benjamín, Campano, Sesma, Güiza y Marañón. Se adelantó el Mallorca en el primer minuto al rematar Pelegrín un balón que dejó muerto la defensa rumana, lo que hacía preveer un partido plácido para los locales, pero nada más lejos de la realidad. En el minuto 25 empataron los rumanos gracias a un gol de Perja. No tardó mucho en reaccionar el Mallorca y Dani Güiza, finalizando una magnífica jugada de Julián Robles, marcaba el 2-1 a la postre definitivo en el minuto 37. No tuvo suerte el Mallorca en la segunda parte ya que estrelló hasta tres balones en los postes de la portería de Lefter. Quedaba pues, todo pendiente para el partido de vuelta a disputar en tierras rumanas siete días más tarde.

Tras un largo viaje, el Mallorca disputó el partido de vuelta el sábado 8 de julio de 2000 a las 16 horas en el estadio Ceahlaul ante unos 3.000 ruidosos espectadores y con una asfixiante temperatura de casi 40 grados centígrados. López Caro, con las bajas de Riera, Buades, Ramón y Álvaro Cámara, alineó a Miki, Cordero, Rubiales, Pelegrín, Viale, Álvaro Novo, Romerito, Robles, Campano, Güiza y Jesús Perera. Mateo entró por Perera en el minuto 65 y el peruano Roberto Merino por Campano en el 77. Arbitró correctamente el austriaco Manfred Schuttengruber. Se adelantó el Mallorca en el minuto 11 por mediación del jerezano Güiza, lo que parecía poner la eliminatoria de cara el conjunto bermellón; sin embargo a penas diez minutos después, en el 21 iba a empatar Soimaru. Con empate se llegó al descanso. Una salida en tromba del conjunto rumano hizo que en el minuto 57 Hrib igualara la eliminatoria. Tras ese gol el Mallorca estiró un poco sus líneas y dispuso de varias ocasiones para conseguir el gol del empate, pero, como suele pasar siempre con equipos tan jóvenes, un error defensivo a falta de seis minutos para acabar el partido permitió al veterano jugador rumano Axinia establecer el 3-1 definitivo. En el banquillo rumano, por cierto, había un nuevo entrenador: Mircea Nedelcu.

Mateo Alemany, desplazado con la expedición a Rumanía declaró que "la eliminación ha sido injusta porque fuimos superiores en los dos partidos. El árbitro permitió un juego muy duro por parte de los rumanos, pero eso no es excusa. La eliminación no supone un palo muy importante en los planes del club. La participación ha sido positiva porque todos han podido ver que tenemos jugadores con un grandísimo futuro". Y no se equivocó Alemany, pues de los jugadores que participaron o pudieron participar en dicha eliminatoria Miki, Cordero, Novo, RieraRomerito, Robles, Campano, Merino, Güiza y Jesús Perera, unos más y otros menos, llegaron a jugar con el primer equipo del Mallorca. Y otros como Buades, Jonathan Sesma o Rubiales también conocieron las mieles de la Primera División, aunque fuera lejos de la isla.

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Tramposos desde siempre

Escrito el sábado, 18 de diciembre de 2010 · 0 comentarios

Domingo, 24 de noviembre de 2002. El Mallorca de Gregorio Manzano, que viene de firmar la mejor racha de su historia con 7 victorias consecutivas (Athletic 0-2, Español 2-0, Betis 0-1, Osasuna 2-0, Valladolid 1-3, Alavés 2-1 y Rácing 1-2), recibe en Son Moix al Villarreal en partido correspondiente a la undécima jornada de liga. A un Villarreal que aún era el modesto Villarreal de una pequeña población de la provincia de Castellón y vestía con pantalón azul y lo entrenaba Benito Floro. En caso de victoria mallorquinista alcanzaremos, tras años después, el primer lugar de la tabla clasificatoria de Primera División. Para contemplar tan interesante partido 16.400 espectadores se dan cita en el estadio. Manzano alinea a Leo Franco, Cortés, Olaizola, Nadal, Poli, Marcos, Novo, Ibagaza, Riera, Eto'o y Pandiani y no realiza cambios en todo el partido. Él es así, ya lo iremos descubriendo poco a poco.

Las crónicas de ese partido hablan de "mal de altura" para el Mallorca, demasiado tensionado con la posibilidad de alcanzar el liderato como para hacer un buen partido. Se adelanta el cuadro castellonense en el minuto 21 merced a un extraño gol de Martín Palermo, no por el gol en sí, si no por cómo se produce la jugada. Vista desde la tribuna sol alta, Marcos intenta ceder un balón sin mirar a Leo Franco desde la medular del campo mallorquinista sirviéndoselo en bandeja a un Palermo que se había quedado viviendo en fuera de juego. ¿El gol más sencillo de su vida? Posiblemente uno de los más fáciles, sin duda. En el minuto 55 empata Pandiani para el Mallorca y las embestidas finales, con Ibagaza tomando el mando de las operaciones rojillas, se cierran con un remate al palo de Poli y un disparo del mismo Ibagaza que sale rozando el palo de la portería defendida por Pepe Reina. Desde la grada uno se queda entre la incredulidad y la cara de tonto por el gol encajado. Esquinas Torres, el colegiado madrileño, deja más dudas aún entre la parroquia rojilla pues debería haber sancionado infracción si la jugada, que le pilla bastante cerca, fuera en algún punto ilegal. Será la rueda de prensa posterior al partido la que aclarará todos los misterios.

Marcos Martín de la Fuente, que ha vuelto al Mallorca curtido después de mil batallas, nos da la explicación sobre la ilegalidad de la jugada. "Palermo fue más listo que yo", reconociendo que pasó el balón atrás sin mirar al oír los gritos de un jugador al que creyó compañero suyo "Marcos, Marcos, pásamela". Respecto a la actuación arbitral en esa jugada puntual y decisiva, Marcos declaró que "no es normal que no pitase nada", aunque también reconocía que, si no había oído nada "es normal que no se guiara por intuiciones y es normal que no pitara nada". Manzano no quería hacer leña del árbol caído y sentenciaba un manido "el fútbol es de listos y Palermo lo fue más que Marcos". 

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Amor por los colores

Escrito el viernes, 17 de diciembre de 2010 · 1 comentarios

Que el Mallorca siempre ha ido en el furgón de cola de los equipos de fútbol en tantos y tantos temas no es algo novedoso. Por ejemplo, en el tema de las equipaciones. En mis primeras aproximaciones al Mallorca las fotos aparecen todas con las famosas camisetas Ressy. Estoy hablando del inicio de los años 80. Durante esa época la primera camiseta era roja y la segunda era azul. El Mallorca, por ejemplo, nunca cambiaba de equipación al visitar el Camp Nou y frente al F.C. Barcelona vestía de rojo y negro sin ningún problema. Sin ir más lejos, en el famoso ascenso de Logroño, el Mallorca vistió de rojo y negro sin ningún problema ni para el árbitro ni para nadie. En sus visitas a Murcia, Bilbao o Pamplona, por ejemplo, usaba la camiseta azul. Luego llegaron años con las marcas Gilcor, Puma, Umbro o Luanvi y el Mallorca siguió rigurosamente de rojo o azul. Quiero destacar que el Mallorca cambiaba de camiseta, pero nunca de pantalones y calcetas (al menos que yo recuerde), que siempre eran de color negro.

No fue hasta los años 90 cuando se produjo un cambio en la segunda equipación del Mallorca. En la temporada 1992/1993 la marca Ressy proporcionó una segunda equipación blanca. Durante los años de mandato de Miquel Dalmau, vestidos con Ressy y Kappa, la segunda equipación se transformó en blanca. El desembarco de Bartolomé Beltrán a mediados de los noventa al Mallorca dinamizó mucho el tema de merchandising, aunque tanto en la fallida temporada del ascenso como en la del ascenso el Mallorca mantuvo su segunda equipación de color blanco con la marca Tenth. Una vez en Primera División se cambió a la marca Kelme, pero la camiseta blanca se mantuvo como segunda equipación. De blanco jugó el Mallorca la final de Copa del Rey del año 1998 contra el F.C. Barcelona.

A partir de ese momento llegó la edad del color y del diseño al Mallorca gracias a marcas como Kelme, John Smith, la marca propia Reial o Macron. Camisetas rojas de todos los diseños, camisetas negras, camisetas rojas y negras, camisetas grises ... y camisetas naranjas. La camiseta naranja fue un invento de tercera equipación para la temporada 2004/2005. Dado que el rojo era inamovible para la primera equipación y que el blanco y el negro ya estaban muy vistos, la marca Reial se inventó una tercera equipación naranja con ribetes rojos. Hay que decir que el invento tuvo una aceptación regular, pues aunque algunas se vieron por las gradas del Ono Estadi, no creo que fueran objeto de compra masiva por parte de los aficionados mallorquinistas.

El Mallorca jugó su primer partido con la equipación naranja (quién sabe si queriendo emular aquélla amarilla con la que se consiguiera el mítico ascenso en el campo de Vallejo) el 24 de octubre de 2004 en el estadio de Anoeta frente a la Real Sociedad. Fue un partido en el que todo lo que podía salir mal, salió mal. En el minuto 10 de partido Ballesteros ya había cometido penalti sobre Kovacevic que Karpin había convertido en el 1-0. Tres minutos después Luis García estrelló un balón en la madera. En el minuto 52 Arango empató al rematar de cabeza un centro medido (por una vez y sin que sirviera de precedente) de Cortés. Cuando parecía que el empate sería el resultado definitivo en el minuto 85 De Paula puso un disparo en la escuadra, imposible para Moyá, subiendo el 2-1 al marcador. Aún pudo empatar Jesús Perera gracias a una ocasión de oro en el 90 que no logró concretar. Ese 2-1 final precipitó el despido de Benito Floro como entrenador del Mallorca, equipo al que mantenía en último lugar de la tabla clasificatoria. A pesar de todo la camiseta naranja no cayó en desgracia y fue utilizada durante algunos partidos más de la temporada. Nada que ver con la leyenda negra que sí acompaña a la camiseta gris de años más tarde.

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El canto del Loco

Escrito el lunes, 15 de noviembre de 2010 · 3 comentarios

Mi batallita de hoy la recordé ayer, durante el partido del Mallorca. Aunque no sé si más bien debería publicarse en un blog llamado soydeldepor. El cero a cero del partido frente al Deportivo de la Coruña me trajo a la memoría una fría noche de enero de 1998, en concreto la del 18 de enero, fecha en la que también nos visitó el Deportivo en partido de la vigésimoprimera jornada del Campeonato Nacional de Liga de Primera División dejándonos un partido tan aburrido como el de ayer. Salvo por un aspecto que se convertirá en la anécdota de mi entrada.

Esa tarde, a las 19'30 horas, ante 13.153 espectadores oficiales (los mismos que van ahora al Iberostar Estadi, ¡qué raro!) y con las cámaras de Canal + en directo, el Mallorca y el Dépor ofrecieron un espectáculo lamentable. Cúper dispuso en el campo de entrada a Roa, Olaizola, Marcelino, Iván Campo, Romero, Mena, Engonga, Valerón, Stankovic, Amato y Gálvez. Ya en la segunda parte Monchu sustituyó a Gálvez, pero el partido nunca se alejó del cero a cero inicial. Tan solo una falta de Iván Campo a Sebastián Abreu al borde del área suscitaba polémica al final del encuentro, ya que aunque Iván Campo reconocía el penalty, las imágenes le dejaban en mal lugar pues la falta parecía fuera del área.

En el minuto 85 Juan Carlos Corral, entrenador deportivista, hizo su segundo cambio ya con el único objetivo de perder tiempo, entrando Ramis por Donato. Entre bostezo y bostezo se llegó al minuto 87. En ese preciso momento el uruguayo Sebastián Abreu, apodado "el loco", que hasta ese momento era conocido por su famoso error en el partido que enfrentaba a San Lorenzo de Almagro y River Plate, tan bien narrado por Marcelo Araújo, cayó al suelo desplomado como si lo hubiera matado un francotirador desde el gol sur de Sitjar. Lesión muscular. Debería salir la camilla. El médico y el fisioterapeuta más que agua bendita parecieron llevarle crema bronceadora, pues Abreu, tras un par de minutos de atenciones médicas, salió del campo en la camilla como si estuviera tomando el sol y lanzando besos a una indignadísima grada del Lluís Sitjar.

Héctor Raúl Cúper, como casi siempre, fue el más claro al valorar la actitud y la actuación del charrúa en el Lluís Sitjar de ese día: "Abreu debería tener agradecimiento al país que lo ha acogido y demostrar una buena actitud; hizo cosas que están fuera de lugar". Amén.

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Hasta de recogepelotas

Escrito el martes, 9 de noviembre de 2010 · 1 comentarios

He aquí otra batallita de mi adolescencia, de esas que con el paso del tiempo uno recuerda con una sonrisa en la boca. Debemos trasladarnos al mes de septiembre de 1985, cuando el fútbol era tan diferente al fútbol moderno. Cuando tanto Guardiola como yo ejercíamos de recogepelotas. Falso. Yo solo ejercí de recogepelotas en el Lluís Sitjar una vez en mi vida y no era una joven promesa de la cantera mallorquinista, ni siquiera un anónimo jugador de la cantera mallorquinista. Simplemente un joven que pasaba por alli esa noche. Siempre me ha gustado llegar con tiempo al partido y ese 18 de septiembre de 1985 estaba programado para las 20'30 horas el partido de la primera eliminatoria de la Copa del Rey que nos debía enfrentar a la S.D. Portmany. Por aquél entonces yo andaba (dando tumbos) estudiando el bachillerato nocturno y empezaba las clases a las 18'30 horas, así que desde tan temprano estaba yo ya en los alrededores del Lluís Sitjar ya que había decidido saltarme las clases por ese día (¡vaya novedad!).

Recuerdo estar en la puerta de acceso al campo, la famosa puerta 0 por la que entraban jugadores, prensa y vips, cuando una persona se me acercó y me preguntó que si quería hacer de recogepelotas esa noche. Al principio no supe qué decir, de hecho creo que no contesté, pero mi callada fue tomada por un sí, así que me hizo pasar dentro del estadio y juntarme con seis o siete muchachos más que estaban ya allí. Una hora antes del partido nos dirigimos al vestuario que había en el gol sur y allí nos proporcionaron una chaqueta de chándal vieja para vestirnos de recogepelotas. No recuerdo que nos dieran instrucciones concretas sobre cómo o cuándo perder tiempo, pero siendo un partido contra un equipo de Tecera División supongo que no era necesaria tanta parafernalia.

El Mallorca de Benito Joanet salió esa noche, ante poco más de mil personas en las gradas, con Pascual, Izquierdo, Mantilla, García Jiménez, Amer, Tomás, Crespí, Bonet, Higuera, Lipponen y Hassan. Orejuela en el 46 sustituyó a Higuera y en el 74 Tolo Ferrer a Bonet. La primera parte finalizó con un pírrico 2-0 a favor del Mallorca merced a dos goles de Higuera; la segunda parte fue un vendaval mallorquinista y, gracias a los dos goles de Orejuela, los dos de Lipponen y el de Hassan el partido finalizó 7-0. El partido de vuelta era ya intrascendente. Desgraciadamente, aunque mi labor había sido encomiable, con alguna visita incluída al foso a recoger algún balón perdido (y llegados a este punto quiero recordar que por aquéllos tiempos no había más que un balón con el que se jugaba todo el partido, salvo que saliera fuera del estadio), no pude quedarme hasta el final del partido. Mediada la segunda parte, sin encomendarme ni a Dios ni al diablo, me quité mi chaqueta de chándal, la dejé sobre un anuncio publicitario y salí sin hacer ruido por la calle Doctor Gómez Ulla, para sorpresa de mi compañero de banda que me gritaba que a dónde iba.

A las 22 horas me pasaban a recoger a la salida del instituto y tenía que salir de dentro, para dar el pego. Ese era el motivo de mi huída.

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Busco nombres completos, fechas de nacimiento, lugares de nacimiento (y en su caso de fallecimiento) de jugadores que hayan jugado en el Mallorca entre 1916 y 1959; o entre 1975 y 1980.


¿Tienes algún listado antiguo? ¿Eres algún ex-jugador? ¿Eres familiar o conocido de alguno? Puedes contactarme por cualquiera de los métodos antes descritos.


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Sobre esto

NO PUEDO ASEGURAR UN RITMO CONSTANTE DE ESCRITURA, HAGO LO QUE PUEDO CUANDO PUEDO. PACIENCIA. SALUD.


Hay cosas que intento olvidar pero no puedo. Mi memoria me persigue. Soy seguidor del Real Club Deportivo Mallorca desde el año 1980. Soy tan idiota que soy capaz de recordar goles, alineaciones, partidos y anécdotas varias de todos estos años. Mi novia dice que si hicieran un concurso sobre la historia y anécdotas del Mallorca lo ganaría sin ninguna duda. Pero yo creo que hay gente que sabe mucho más que yo. Y, además, soy tan tonto que mi única pena es no haber visto jugar a mi equipo en la mítica campaña de Tercera División. Yo me incorporé en Segunda B, aunque de niño recuerdo haber visto mi primer partido en el Lluís Sitjar el 26 de mayo de 1974, un famoso (¿solo para mí?) Mallorca - 1 Burgos - 0 de la última jornada de esa temporada en el que nos jugábamos salvarnos de la promoción de descenso a Tercera Divisón. Aunque tengo buena memoria, para algunas fechas y datos tengo que tirar de hemeroteca. Espero que disfrutéis conmigo de este viaje por mi historia ...

¿Un partido memorable?

Nick Hornby, en su libro "Fiebre en las gradas", radiografió perfectamente los 7 ingredientes que un partido de fútbol puede tener para que pase a tener la consideración de memorable y pase a engrosar la lista de partidos que se recuerdan para siempre. Puede aparecer un solo ingrediente o varios juntos.
1. Goles. Tantos como sea posible que uno recuerda mejor un 7-1 que un 1-0.
2. Lamentables errores arbitrales. Y mejor que mi equipo sea la víctima de los mismos, le da más dramatismo.
3. Un público bullicioso. Por ejemplo, el calor de la grada al remontar un 0-2 es algo incomensurable.
4. Condiciones meteorológicas adversas. El barro, la lluvia, el frío extremo hacen los partidos más heróicos.
5. Que el rival falle un penalti. Y si es decisivo, mejor.
6. Que un jugador contrario sea expulsado. Siempre que no sea demasiado pronto, porque esas deslucen el partido.
7. Algún tipo de incidente desgraciado. Y aquí entramos en un resbaladizo terreno moral.

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